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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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miércoles, 8 de abril de 2026

URIPE, LA NATURALEZA A MANO (CRÓNICA DE VIAJE)

 


Viernes Santo 03 de abril: el día clave para mí. El año pasado tuve el implante de una prótesis en la cabeza del fémur de mi pierna izquierda y estuve en terapia por meses para robustecer mis músculos. Tras esta larga recuperación, me tocaba el reto de probar mi restablecimiento muscular. Además, ya no soy el joven que aventuraba a cruzar desiertos, subir colinas u otros desafíos adrenalínicos. Me vino a la memoria los primeros años de mi trabajo en el Colegio Fleming cuando enseñaba el curso de Geografía e Historia para mis alumnos de secundaria; solía hacer mis clases sobre recursos logísticos y naturales en Salaverry en el que visitábamos las instalaciones portuarias y nos íbamos a comer, tras la clase, un improvisado cebiche para los chicos que terminaban un poco cansados por la marcha por el puerto y la visita a algunos hangares. A estos adolescentes en crecimiento líquido y alimentos les caían de perillas. La clase que me salió redonda fue con los chicos que estaban en II año (que el año pasado celebró sus 30 años de haber culminado su colegio ¡Qué bárbaro!), pues nos subimos hasta el faro y desde ahí hice la clase mostrándoles todo lo posible, las instalaciones de combustible, el puerto, los hangares: una perspectiva maravillosa. Recuerdo que fueron todos los chicos, más la directora de entonces, Rosalía Carrera (tan linda como fue) y Lutgarda Reyes (tan loca ella). Un paseo educativo. Además, se bañaron en el mar y comieron su cebiche. Una clase redonda. Todo eso me vino a la memoria cuando íbamos en el taxi con Alfredo para encontrarnos con un amigo fotógrafo, Erick, en la Plaza principal para comenzar el ascenso con el fin de cruzar ese morro-duna que separa la ciudad de los humedales. Previamente, nos habíamos levantado temprano, con nuestro desayuno en nuestra mochila de cámaras, bastante agua, nuestra ropa y zapatos especiales, mucha crema bloqueadora y bastante repelente contra los insectos. La idea era ir temprano para evitar la contundencia del sol y calor durante la subida inicial. Como llegamos unos minutos antes, fuimos a buscar más botellas de agua y pude, por fin, visitar por primera vez desde mis tiempos trujillanos ingresar a la iglesia de Salaverry.


 Como dice el texto al respecto: “[..] En el interior, la iglesia alberga un altar mayor de madera tallada, decorado con imágenes religiosas y un retablo de estilo barroco. Las paredes están adornadas con pinturas y esculturas que representan escenas bíblicas y santos patronos. La iglesia también cuenta con un campanario, desde donde se escuchan las campanas que anuncian las horas y los eventos religiosos. [..]”. (https://www.facebook.com/100064798714044/posts/iglesia-de-salaverry-historia-fe-y-arquitectura-en-per%C3%BAla-iglesia-de-salaverry-u/976698107833471/). Además, pudimos ver una casa de madera en un muy buen estado, muy bonita. Una vez hice una visita con Maria para ver las construcciones con palafitos que vimos en Negritos, Talara, Piura. Interesante. Con Erick, nos encontramos en la plaza para ultimar detalles.  



El ascenso iba a ser una verdadera prueba de fuego para nuestros físicos, nuestra perseverancia, nuestro interés y curiosidad hasta llegar al faro. Aunque Alfredo (dos veces) y Erick (una vez) ya habían visitado el lugar en diferentes momentos para ver los flamencos que suelen usar este lugar como parte de su migración, me acompañaron para vivir la nueva experiencia. Erick había llegado por otro lugar por lo que este ascenso fue nuevo para él también. La subida fue una verdadera penitencia para los tres. La arena se deslizaba ante nuestras pisadas e íbamos tanteando algunas zonas donde la arena estaba más húmeda o había alguna roca oculta para poder avanzar. Hicimos varias pascanas para tomar agua y fotografiar este bonito paisaje en el que se una parte de arenal y la frontera verde de terrenos de Chavimochic. A esa hora aún había una bruma que ocultaba algunos paisajes que luego veríamos más claramente a nuestro retorno. Hubo más personas que iban llegando y algunas que retornaban. El lugar va ganado cada vez más adeptos, pues ahora la municipalidad del lugar ha puesto una señalética simple, pero necesaria para que guíe a los visitantes. Pero también íbamos viendo ya varios estragos en el camino como botellas plásticas vacías de agua y también bolsas plásticas de galletas u otras golosinas. La pesadilla de los santuarios naturales: el turista que no tiene la menor idea del impacto que causa a estos espacios con la basura que generan. La historia de Uripe es reciente, pues nace del desarrollo de CHAVIMOCHIC por el incremento de la napa freática al haber más agua gracias a este proyecto. También ayuda un poco la presencia del molón que es la principal pesadilla de la erosión costera de nuestra región. Así como la laguna de Conache, este espacio ha permitido el crecimiento como un gran humedal. Recuerdo que esta zona la llamaban Playa Fósil tal como leí detalles que estaban en la famosa colección Documental del Perú en los 60 y 70. En el tomo La Libertad, leí sobre esta información hace muchos años y he tratado de buscar esta información para corroborar estos datos. Espero que algún día las halle. Uripe es un gran potencial para nuestra región, pero debe ser cuidado al tener un ecosistema bastante sensible y ser amenazado por la angurria humana. Aquí datos de este espacio: https://es.scribd.com/document/648986442/ponencia-humedales-2-febrero-2022. Este humedal es un paraíso para los observadores de aves, el paraíso para los ornitólogos. Se pueden ver varios tipos de aves, siendo las más atractivas: los flamencos. Ese fue uno de los principales móviles de nuestra visita tal como lo explica Alfredo en su video: https://www.youtube.com/watch?v=DWida3G-M6E&t=1s. Además, vimos las huellas de la maquinaria pesada que ingresó ilegalmente a la zona en el 2024 con el fin de drenar la zona (https://cooperaccion.org.pe/alarma-por-la-destruccion-del-humedal-de-uripe-en-salaverry/). Uno es testigo de toda la riqueza natural entre fauna y flora que ha crecido en la zona. La verdura frondosa y floreciente, y la presencia de pequeños insectos y mariscos (https://unach.edu.pe/rcnorandina/index.php/ciencianorandina/article/view/282) en las ciénagas del lugar son el alimento de miles de aves que llegan al lugar, así como los pequeños reptiles y mamíferos que recorren el lugar; eso lo pudimos constatar con las numerosas huellas que vemos en las zonas arenosas. 





Algunas aves utilizan, al parecer, como zona de anidación. Cuando íbamos buscando aves para tomar fotos, algunas reaccionaron amenazantes al sentir, obviamente, que estábamos violentando su territorio. Me hizo recordar cuando algunos huerequeques usaron un espacio con arena en un colegio local para su anidación. Teníamos que cuidar que los estudiantes no molestasen la crianza de los huevos de estas bonitas aves. Nos movíamos sigilosamente para evitar molestar más a las aves. A la distancia había dos flamencos, los cuales huyeron espantados por la bulla de los visitantes a los cuales hay que advertir cómo deben comportarse en espacios como estos. Hay mucho por hacer. Lo que sí pudimos constatar que los flamencos, que en las visitas de Alfredo los había en cantidades, en esta oportunidad brillaban por su ausencia. Luego nos enteraríamos que no era la temporada de estas aves. 



Iniciamos el camino de regreso y tomar otro sendero para ir a la orilla del mar. Estaba lejos y ya estábamos agotados; además el hambre nos apretaba a todos y se había hecho una reserva en un restaurante del lugar que tiene mucha clientela. Nos tocaba regresar. El retorno no es tan complicado como el ascenso desde la plaza hasta el faro. Pero el cansancio, la arena en los zapatos, la sed y el peso de nuestros equipos ya nos estaban pasando factura. Las personas que hacían una visita rápida venían casi descalzas y poco cubiertas. Creo que ya estaban acostumbrados, pero no estoy muy seguro de que uno pueda escapar de un accidente lamentable, pues en algunos espacios vimos restos de porcelana rota, astillada. Peligroso. El descenso fue a toda velocidad, ya en el descanso para subir al sitio nos limpiamos nuestros zapatos y medias: casi una duna completa. Subimos a la camioneta de Erick y nos fuimos al restaurante Ají Causa (https://www.facebook.com/AjiCausaRestaurante?locale=eu_ES), el cual me hubiera gustado disfrutar sus platos principales (cebiches y otros), pero como me operaron de las cuerdas vocales, debo abstenerme de comer muchas cosas entre ellas lo picante, la cebolla cruda y los cítricos. Esto ya no es vida.

Terminado nuestro almuerzo, Erick nos dejó en la plaza de Moche para tomar un taxi el cual llegó rápidamente. Regresamos a casa bastante cansados, abatidos por la jornada.

Cosas que debe hacer la Municipalidad de Salaverry: no sólo difundir el lugar, sino contratar un personal para hacer limpieza cada cierto tiempo (botellas, envases, diversos, restos de zapatos rotos, incluso restos de construcciones); enseñar a los visitantes a cómo comportarse para observar las aves u otros animales del lugar; sensibilizar a la gente para cuidar este patrimonio contra las personas o instituciones inescrupulosas que quieren apropiarse de este lugar. Es momento de que este espacio sea declarado Reserva Natural, delimitar sus fronteras e invertir en una mejor señalética para ser incorporado como un circuito turístico de la región. La población de Salaverry ganaría mucho con ello.

Fin de nuestro Viernes Santo-





domingo, 27 de septiembre de 2020

¿QUÉ PASA EN HUANCHACO? (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 27 SETIEMBRE)


Aires enrarecidos soplan sobre Huanchaco. El balneario emblemático de Trujillo se ve envuelto nuevamente en acciones nada transparentes que están dejando desconcertados a muchos de sus pobladores y a la ciudadanía en general.

Huanchaco es una de las zonas con mayor identidad no solo en el litoral liberteño, sino en todo el país. Para la mayoría de las personas que aún no han visitado nuestra ciudad, Huanchaco se asocia a muchos conceptos con los que se identifica esta antigua zona: caballitos de totora, su ancestral iglesia que descuella como una atalaya, el pequeño muelle en el cual vemos a visitantes y pescadores disfrutando de sus instalaciones, su bella ensenada y las olas que atraen a muchos tablistas. Entorno a estos conceptos, nuevos y ancestrales, diversas autoridades y personas ligadas a la actividad productiva del balneario comenzaron a promover al balneario como un lugar de gran valor sociológico, antropológico e histórico: desde la antigua ocupación de la zona hasta las costumbres ancestrales preservadas como el uso de un tipo de junco para hacer los caballitos de totora son conceptos que atraen a muchos visitantes nacionales e internacionales y, gracias a ellos, ha surgido una actividad turística (restaurantes, escuelas de surf, hoteles, bares, ventas de artesanías, visitas a centros de interés) que, aunque aún no bien ordenada, genera ingresos atractivos a la población y de la cual se beneficia, también, Trujillo. Pero, el puesto edil también ha sido una suerte de albur negativo para los intereses colectivos de sus habitantes. Desde la vacancia del alcalde Fernando Bazán, una serie de situaciones irregulares ha ido minando el desarrollo armónico del lugar. Huanchaco no es solo el espacio humano ocupado, es también un complejo ecológico vasto que incluye los totorales, el cerro Campana y el Tablazo. Esta última ha sufrido una serie de ocupaciones irregulares; las delimitaciones de la zona de amortiguamiento del cerro Campana generaron conflictos entre la sociedad y Chavimochic. Además, las propuestas de pavimentar la vía carrozable que unía Huanchaco con Santiago de Cao atravesando los totorales procedió generando un impacto negativo sobre estos. Esta vía se hizo con el fin de reducir el tiempo de acceso al sitio arqueológico de Huaca de El Brujo; pero, como es costumbre, camiones y vehículos de gran calado utilizan esta vía con el fin de evadir puestos de control o el peaje de la Panamericana. Ahora, de manera furtiva y sin avisar a la población, se ha decidido instalar una serie de postes cuya información técnica se desconoce y, agregar, que dichas instalaciones presentan una serie de deficiencias como han denunciado diversos ciudadanos. Huanchaco sufre una serie de acciones que son una abierta agresión contra los derechos de sus residentes, sin consultas ni consensos.

La sociedad civil está demandando explicaciones y las autoridades están obligadas a responderlas.


martes, 16 de octubre de 2018

CERRO CAMPANA, CERRO SI-PONG: GRAN FUTURO TURÍSTICO PARA LA LIBERTAD




8 de setiembre ha sido un día muy grato para un buen grupo de personas que tuvimos la idea de visitar finalmente el cerro Campana. En realidad, nuestra visita no era para escalar este gran accidente geográfico que identifica el paisaje de la ciudad de Trujillo, sino conocer los vestigios dejados durante siglos por antiguos moradores o visitantes de esta zona y su trato con el cerro considerado como un padre tutelar, gran Apu o zona de recursos naturales; además, conocer una interesante flora y fauna que corresponde a una zona de nieblas y de lomas. Zonas como estas se encuentran en Lima (Lachay) y Arequipa (Atiquipa). Sobre el cerro Campana o Sipón se han escrito diversas investigaciones científicas en el área de la Biología, Botánica, Zoología, geografía y arqueología. Todas investigaciones apuntan a que esta zona se convierta en una gran reserva o parque, un área intangible, acciones promovidas por diversas personas e instituciones. Estas acciones han tenido avances, pero así también como retrocesos de índole político, empañado por intereses económicos que ven a este cerro más como un “estorbo” que una gran oportunidad, como la que muchas personas ligadas a la actividad turística plantean. La visita era para conocer una pequeña porción del potencial que encierra este espacio, rico en geografía, historia y naturaleza. Conviene leer este pequeño texto para ir con una idea de lo que uno va a encontrar en el lugar (file:///C:/Users/Gerardo/Downloads/Rodriguez.etalCerroCampana.pdf).






Gracias a la iniciativa de Juany Solís, una buena amiga, a cargo de la ONG Otra Cosa, se armó un grupo de personas (mayormente mujeres) para hacer el periplo con la guía de Percy Valladares, hombre dedicado fehacientemente a proteger este patrimonio. Percy ha recorrido este espacio desde su niñez y ha sido testigo de los cambios que ha sufrido este espacio. También es testigo de la indolencia política de pequeños y grandes, de huanchaqueros y foráneos, de no tomar en cuenta este lugar, incluso apoyando veladamente acciones ilícitas como invasiones de tierras, tanto a esta área como a la zona aledaña que conforma una integridad: los totorales de Huanchaco.
Nuestra actividad empezó temprano. María y yo recogimos a Wendy y Mirian, profesoras del Fleming, quienes también se unieron a esta expedición. Nos dirigimos a Huanchaco a buscar a Sophia y Juany. Pensaba dejar mi auto en casa de Juany, pero se complicaron las cosas. Al final, dejamos el auto en el local de Otra Cosa. Íbamos ya retrasados por este impase, habida cuenta de que Huanchaco tiene muchas calles cerradas por los cambios de desagüe que se hacen desordenadamente generando el caos vehicular. La idea era salir a las 7 am. Todo el trajín nos tomó una hora. Salimos, pues, con una hora de retraso y eso nos iba a generar ciertas incomodidades a final de cuentas. Nos dirigimos hacia una zona por una ruta no pavimentada que lleva cerca de terrenos que han sido cercados. Percy nos explicaba que eran acciones ilícitas y que muchos dueños emplean sucias estrategias como la de ir agrandando sus propiedades con desplazamiento sigiloso de los cercos. Vimos una que ahora encierra una antena de telefonía inactiva. La zona ocupa territorio arqueológico e, incluso, corta tramos del Camino Inca. Esta zona es disputada con Chavimochic, larga historia que generó un enfrentamiento contra un congresista que quiso actuar de buena fe y halló voces de protestas y desacuerdos entre varios empresarios. Comenzamos la caminata en forma paralela a una valla. Nos fuimos adentrando por el arenal, cuando nos encontramos con algo de vegetación y algunas zonas rocosas, con mucho liquen. Bastante humedad. Felizmente tuvimos un día no soleado, lo que nos permitió hacer la marcha no tan fatigante en un inicio; pero sí teníamos un fuerte viento. Llevar un cortaviento o una casaca es lo recomendable por estas épocas del año. Nuestro encuentro con toda esta vegetación me permitió ver la capacidad de adaptación de la vida en zonas extremas. Para conocer más y con fotos de la flora, es bueno leer este artículo: http://www.sacha.org/Campana_Arnaldoa2014.pdf.  Nos encontramos con unos cactus llamados Espostoa Melanostele. Su fruto es interesante. 




Otra planta muy frecuente en la zona es la llamada Tillandsia Latifolia, crece de manera abundante y retiene humedad. A medida que íbamos “adentrándonos” en la zona, íbamos hallando cada vez más restos de cerámica, tanto fina como rudimentaria de uso doméstico. Algunas de ellas de la cultura Cupisnique, pero no son los únicos vestigios que hay. Seguimos en nuestro camino y nos topábamos con más e interesantes restos arqueológicos. Zonas trazadas, cual caminos, que se hallaban en zonas altas (¿altares?). Lamentablemente, algunas de estas zonas han sido alteradas o dañadas, pues fueron ocupadas por el ejército e, incluso, fueron utilizados como campo de tiro; hay gran presencia de casquillos de balas usadas, así como rastros de campamentos. Pero el plato fuerte iba a estar en una zona como anfiteatro natural en el que se hallan varias figuras humanas claramente trazadas por las plantas que crecieron donde hubo piedras que se han ido desintegrando con el tiempo (https://andina.pe/agencia/noticia-encuentran-geoglifo-forma-candelabro-cerro-campana-trujillo-253915.aspx). Wendy, como profesora de Biología, propuso una explicación interesante: los líquenes se instalan en las ranuras y grietas de las piedras, estos líquenes son el nutriente natural de las plantas que llegan en pequeñas semillas y se “instalan” en la piedra hasta que la terminan por fracturar la roca quedando la planta y manteniendo la forma ya que se queda en el lugar donde se hallaba la piedra en la obra hecha por los antiguos peruanos. Es una hipótesis. Percy nos comentaba que en su niñez toda esta zona estaba cubierta por grandes y pequeñas dunas; en la actualidad, estas tienden a desaparecer y se van hallando restos de todo tipo.




Nuestra caminata siguió hasta llegar a una marca geodésica. En nuestra trayectoria fuimos viendo más vegetación y vestigios de cerámica. Pero también vimos los caracoles de arena, pequeños caminantes que van dejando su trazo por la baba que emiten. Eran parte de la alimentación de los antiguos; pero también se ve que llevó a esos lugares caracoles marinos, que tienen otra forma de caparazón. Vimos algunas zonas que aún mantienen dunas de regular tamaño. Comenzamos a encontrarnos con otras plantas de flores pequeñas, blancas: Alternanthera halimifolia. Cada vez más era frecuente encontrar espacios en los que se habían realizado ritos y pagos, con diversos restos (cerámica o comida) y muchas más plantas diversas. Vi un cactus interesante: melocactus peruvianis. Llegamos a estribación por la cual descendimos, no sin antes haber visto una hermosa lechuza que trataba de alejarnos de su nido. Percy nos indicó que íbamos a una zona en la que se hacían sacrificios humanos en periodo moche. Esta zona está identificada con una gran cruz que parece ser artificial y no de origen cristiano. Antes de descender, nos percatamos que a espaldas de nosotros se veía una hermosa vista del mar, el mar de Huanchaco, solo que más cercanos al cerro Campana. Descendimos; un grupo decidió descasar un poco y almorzar las provisiones que habíamos llevado. Otro grupo decidió visitar un pequeño bosque de rocas con caprichosas formas. Una de ellas simulaba el perfil del dragón del film La historia sin fin; me hice la obligada foto.





Lo que se pensaba hacer una pequeña incursión de 15 minutos, se convirtió en una marcha de casi media hora. El tiempo nos estaba ganando. Habíamos quedado a cierta hora para ser recogidos en un punto de la carretera, y se calculó que íbamos a llegar más tarde de lo previsto. Así que comenzamos nuestro retorno. Este fue por un camino menos escarpado y tuvimos acceso a una cueva en la que había arte rupestre. No pudimos disfrutarlo mucho, pues la luz se iba extinguiendo rápidamente. Además, el frío iba arreciando, por lo que decidimos apretar el paso. Felizmente la arena no se convirtió en nuestro enemigo, pero sí el viento helado que suele correr más fuerza a la caída del sol (aunque felizmente no hizo su aparición durante nuestro recorrido).




Llegamos a nuestro punto de recojo a las 6 pm, una hora más tarde de lo pactado. Fatigados, pero felices de haber estado con el Apu tutelar de Trujillo. A cuidarlo.




domingo, 16 de septiembre de 2018

CERRO CAMPANA, ¿HACIA UN TRISTE FINAL? (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 16 DE SETIEMBRE)

Sábado 08 de setiembre, con un grupo de amigos se hizo una primera visita a este bello e imponente espacio que vela al valle de Moche y resguarda a la ciudad de Trujillo y su balneario ancestral, Huanchaco. Esta visita es la primera de las que planeo hacer de manera personal, pues he descubierto de manera directa todo el acervo material natural y humano que nosotros, los trujillanos, tenemos a nuestro alcance. Además, y de primera mano, también pudimos constatar una situación amenazante a este potencial ecológico, histórico y turístico que podría perderse por indolencia de personas que lo hacen por motivos de lucro personal (tráfico de terrenos, uno de ellos y que se ve por las delimitaciones trazadas bajo una legitimidad desconocida) o por la ignorancia intencional de una población, como la nuestra, que podría perder un ingente recurso económico inagotable.
La lista de potenciales patrimonios y los ya existentes se han visto amenazados por diversos desastres que los pueden dañar o hacerlos desaparecer para siempre. Incendios, derrumbes u otros siniestros, accidentales o provocados, han destruido nuestro ingente patrimonio nacional, regional o local. Cuando nosotros estábamos culminando nuestra visita a tan interesante lugar, se estaba reportando un incendio en el conjunto arqueológico de Marcahuamachuco, zona afectada varias veces por incendios provocados intencionalmente por agricultores que desean eliminar la maleza de los terrenos en torno. La indiferencia o complicidad permitieron, por ejemplo, que el 12 de noviembre del 2017 las instalaciones que resguardaban la huaca Ventarrón en la Región Lambayeque se destruyese a causa de un extraño accidental incendio que redujo a cenizas murales y restos arqueológicos de más de dos mil años. O que el 15 de setiembre del 2016 la bella iglesia de San Sebastián en el Cuzco quedase destruida en un casi un 80 % por un siniestro, el cual destruyó su bello altar mayor que había sido recientemente restaurado, fuera de algunas pinturas del maestro del barroco indígena peruano, Diego Quispe Tito.
Nuestro país, nuestra Región y nuestra ciudad cuentan con numerosos lugares interesantes y valiosos que podrían convertirse en santuarios naturales o culturales, como los totorales de Huanchaco y el interesante Cerro Campana (o cerro Sipón). Espero que este potencial no sea visto como un impedimento para intereses económicos que no ven en estos nada de rentabilidad, sino un estorbo para sus propósitos. Pero peor aún es la ignorancia intencional construida con malévolos y oscuros propósitos que prefieren una visión vacía y sin compromiso de la vida y sus manifestaciones. Bajo esta perspectiva, se puede entender claramente por qué jóvenes vacuos y frívolos estén ganando casi quince mil dólares mensuales en programas basura, mientras que un intelectual de la talla como lo fue Marco Aurelio Denegri haya percibido un magro sueldo de 950 soles al mes. Cabe preguntarse, entonces, qué fin tendrá el Cerro Campana.