Durante las inauguraciones de BASE FOTO evento que reúne a más de 50 fotógrafos, los organizadores comentaban el intenso trabajo y la motivación permanente que llevo a estos tres paladines del arte fotográfico en nuestra ciudad. La fotografía, como muchas artes en nuestra ciudad, se ha convertido en una verdadera trinchera contra la indiferencia, el desánimo, la resignación e, incluso, la complicidad de muchos ciudadanos ante la coyuntura que estamos viviendo. Las muestras en las cinco sedes (el Cultural, Museo de Juguete, Alianza Francesa, Galería Huaqo y Fundación Banco de la Nación) son una muestra de renombrados fotógrafos trujillanos y foráneos que han sido convocados a esta cita en su tercera versión. Resistencia ante la indiferencia de muchas personas. Cada sala, salvo el Museo del Juguete que contiene una, reúne trabajos de jóvenes y renombrados artistas que usan la fotografía como una forma de expresión y también como un arma ante el descalabro que todos los trujillanos vivimos cotidianamente. El arte, como se sabe, cumple diversas funciones sociales: entretenimiento, conocimiento, reflexión de su contexto y, también, denuncia. Por eso, algunas propuestas son incómodas al mostrar, como la fotografía documental, los horrores e injusticias que existen a lo largo de nuestro territorio. Una imagen vale más que mil palabras; este adagio nunca ha tenido más vigencia como en este evento. Además, este espacio ha sido un interesante proceso de maduración de muchos jóvenes que incursionaron en la fotografía hace un corto tiempo y en la actualidad nos permiten ver proyectos cada vez más maduros que enriquecen la producción artística trujillana. Las inauguraciones, pese a los problemas de accesibilidad de algunos de las sedes (calles cerradas por zanjas o reparaciones), estuvieron llenas de jóvenes y muchos padres que veían el trabajo de sus hijos expuestos en las paredes con una curaduría especial que resaltaban los trabajos en exhibición. La feliz coincidencia en esta fiesta fotográfica es que la misma Alianza Francesa, en su red de las Alianzas del Norte peruano, tendrán también un encuentro en la ciudad de Chiclayo. Pero la actividad no se queda sólo en las exposiciones, sino en los conversatorios que se están realizando para crear esos espacios de diálogo entre los artistas y el público en general. Prácticamente, el polémico libro de José Carlos Orrillo, presentado en el Museo de Arte Moderno el mes pasado podría circunscribirse dentro de este enriquecedor diálogo que todo artista necesita. Cabe destacar que en una ciudad que vio desaparecer recientemente galerías y eventos culturales degradando cada vez más el eslogan “Trujillo, capital de la cultura”, este gran encuentro fotográfico levanta esa alicaída frase que debería resonar en nuestras mentes. Reemplazar el concepto de “Trujillo, ciudad de la violencia”, por el de “Trujillo, la ciudad cultural”. Ojalá cale en nosotros.
Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
Datos personales
- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
- Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
domingo, 23 de agosto de 2026
domingo, 28 de agosto de 2022
LEONARDO (IN MEMORIAN, ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 28 DE AGOSTO)
Leonardo Sasso, hombre de artes y letras, ha fallecido la semana pasada. Argentino de nacimiento y trujillano de corazón nos dejó para seguir con sus sueños y obras por otros lados.
A Leonardo lo conocí en los años 80, cuando venía de vacaciones universitarias o laborales a Trujillo. Dedicaba mi tiempo en la distribuidora de mi padre, quien siempre apoyó a muchos deportistas y artistas que lo visitaban; en una de esas visitas, lo conocí y tuvimos una larga conversación sobre arte y otras actividades. Me contó de sus planes de montar sus obras con los textos de Lorca y Vallejo, a quienes admiraba. Sus propuestas las iba a llevar a otras ciudades del Norte peruano, como Piura o Talara. Así fue surgiendo una amistad en torno al teatro, la ópera y el cine. La primera invitación a mi casa se hizo entre vino y la voz inconfundible de María Callas y diversas óperas que escuchábamos con deleite; comencé a apoyarlo con algunas grabaciones que las iba a emplear para sus propuestas teatrales en las que usaba diversas arias para acompañar el hilo de su dramaturgia. El aria de su preferencia era Casta diva y, valgan verdades, nunca pude ver alguna puesta de escena suya con esta música. Leonardo pasaba temporadas en estío y lo consolaba que hubiera, pese a todo, personas con las que podía dialogar y contar sus locuras. Era un gran interlocutor con el cual podías hablar de cualquier tema. Una vez me comentó sobre el accidente que le sucedió y que comprometió su vida y trabajo; pero lo contaba con tal sentido del humor que atenuaba la gravedad de este incidente. Una visión muy amable de la vida. Como pasa con la vida que te da responsabilidades y te pone en jaque diariamente, le perdí el rastro. Ya instalado en una universidad local, comencé a realizar una serie de actividades culturales que me permitieron volver a verlo. Recuerdo que, en una proyección de varios filmes de Federico Fellini, del cual era un apasionado aficionado, Leonardo comenzó a evocar, después de haber visto La strada, la primera vez que la vio con su padre en los años 50 en su Argentina natal. Gracias a las coordinaciones que hicimos con la Sra. Laura Mannucci, Leonardo pudo participar como lector en la puesta en escena de Pedro y el lobo con la Sinfónica de Trujillo y el Ballet Municipal. Estaba tan emocionado que se pasó casi media página del texto dejando desconcertados a todos los artistas participantes. Anécdotas simpáticas que se me vienen a la memoria de su persona. La pandemia golpeó duramente a todos los artistas; muchos murieron y otros sobrevivieron como pudieron. Leonardo no escapó de esta triste realidad. Este año la UPAO organizó un buen reencuentro teatral con grupos y artistas trujillanos; en ese espacio, cual premonición, se le hizo un justo reconocimiento por su trayectoria artística y su vida para el teatro por quien dejó su patria, familia, para instalarse entre nosotros y hacer otra patria cultural suya. Las tablas están de duelo.


