domingo, 16 de abril de 2017

SOSPECHOSOS COMUNES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE ABRIL)

En el artículo anterior (domingo 09 de abril) publicado en esta columna refería a la soledad que los ciudadanos enfrentamos ante la desidia o corrupción de nuestras autoridades, sean locales, regionales o nacionales. Algunos amigos y colegas me comentaban, con toda válida argumentación, que nuestra debilidad radicaba en nuestra escasa cultura cívica y falta de compromiso ante tan alta responsabilidad como es el campo de la política, pues muchos de estos malos elementos salen del seno de nuestra sociedad, permisiva con toda forma de irregularidad, incluida la corrupción; esas características anómalas sociales las trasladan al campo de la dirigencia pública una vez que acceden al poder.
Sin embargo, creo que no toda la ciudadanía puede ser medida por las tergiversaciones de una mala democracia como la que manejamos en nuestra sociedad. Uno de esos crasos errores surge en la construcción de un partido político. La hechura de estos en la sociedad peruana dista mucho de lo que vendría a ser un verdadero partido político, con una ideología, estructura interna democrática, una meritocracia que permita el ascenso y la creación de cuadros técnicos e intelectuales capaces de asumir el gobierno de una ciudad, región o país. La constitución de varios partidos no pasa de ser la camarilla de amigos o paisanos que se propone llevar un móvil personal o grupal a veces reñido con los intereses comunes. Muchos partidos son, en realidad, clanes familiares. Ejemplos sobran a lo largo del país. Pero hay algunos partidos que se movilizan de maneras más oscuras y peligrosas, pues por la captación de votos no dudan en jalar a sus filas a personas de oscuro pasado. Estamos siendo testigos en las últimas semanas de ver varias autoridades políticas de estar involucradas en diversos escándalos de corrupción, amedrentamiento, extorsión, todo tipo de tráfico ilícito. Parece ser que FP, sobre todo, se ha esforzado en reclutar personajes que “enriquecen” las páginas de revistas y diarios, aparecen en las pantallas de TV o fluyen a través de memes o denuncias virtuales que hace dudar si es que en ese partido haya algún personaje que no se encuentre involucrado en algún escándalo o denuncia. Un partido lleno de injertos (hábito que viene desde la salita del SIN) y que, en vez de sumar, han restado la credibilidad de aquellos integrantes honestos y cabales que pueden estar militando en sus filas. La pregunta queda en saber si esos militantes tienen la capacidad de exigir una depuración de esos integrantes partidarios por cuestión de integridad, capacidad y honestidad, cualidades que carecen todos aquellos personajes que han estado desfilando por los medios en situaciones hilarantes y mortificantes. Son personajes políticos que están haciendo mucho daño al tejido social, pues muestra las deficiencias de la democracia formal al haber sido candidatos propuestos por una cúpula dirigencial que ha pensado, creo, cuidadosamente en quiénes son los indicados para representarlos.  


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