martes, 17 de julio de 2018

EN LA PODREDUMBRE TOTAL (ARTÍCULO PARCIALMENTE REPRODUCIDO EN DIARIO LA INDUSTRIA DOMINGO 15 DE JULIO)


¡Qué mal está la justicia peruana! Todos, en cierta manera, conocemos o intuimos los niveles de corrupción en los que está inmerso el Poder Judicial; pero los audios emitidos y la posterior reacción de la Fiscalía de querer actuar prontamente contra IDL-Reporteros ya rozan con un nivel de cinismo que no sé si la sociedad peruana tolerará. Personalmente, espero que no. Se han buscado todas las excusas posibles a medida que las emisiones de los audios se realizaban, pues los explosivos contenidos han ido estallando en las caras de políticos y hombres de jurisprudencia, muchos con reacciones insospechadas; el hecho de haberse enunciado a personajes, de manera directa e indirecta, de CNM abre otro rubro interesante de investigación.
La débil credibilidad que tiene el mundo jurídico ha encontrado un escollo o una evidencia más, depende desde qué perspectiva se la mire; esta situación es parecida a la vivida por todo el mundo político y empresarial con el caso Lava Jato, que hasta a un Presidente de la República terminó desbancando de su investidura. Las secuelas se han ido sospechosamente mitigando, precisamente por el intencional entorpecimiento de las investigaciones pendientes, pues hay muchos peces excesivamente gordos que no quieren verse más amenazados. Todo apunta que el mundo de los otorongos judiciales hará todo lo posible que las investigaciones periodísticas en curso se vean rápidamente acalladas, pues esta caja de Pandora ya está tocando el mundo naranja. César Hinostroza, uno de los corruptos personajes, tiene en su haber varias perlas que no hacen sino dudar de su burda intención corruptiva: solo con el archivamiento del caso Joaquín Ramírez, el rechazo al pedido del tratamiento en Lima del caso de agresión contra Arlette Contreras en Ayacucho, o las opiniones vertidas sobre el caso de violación de una niña de 11 de años bastarían para que una persona con estos antecedentes renunciase por presión pública o decencia (si es que la tiene).
Los subterfugios que emplea el mundo político (el Congreso) para desacreditar esta bomba acudirá a estrategias legales de forma sin preocuparse, obviamente, del fondo. Esperemos que el camino abierto por IDL-Reporteros no se cierre. Imagino los amedrentamientos contra estos valientes periodistas por parte de líderes y lideresas que se verán desnudos una vez más en estas investigaciones.  

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