domingo, 18 de junio de 2017

DROGAS Y LA POBLACIÓN VULNERABLE (ARTÍCULO PARCIALMENTE REPRODUCIDO EN LA INDUSTRIA TRUJILLO 18 DE JUNIO)

La población infantil y juvenil es un segmento social y demográfico muy extenso y bastante vulnerable. Es un campo atractivo para los estrategas de marketing y esto nos hace entender por qué la publicidad y los segmentos comerciales juveniles e infantiles pueblan las pantallas y los parlantes de cualquier medio de comunicación; incluso su presencia va más allá de los horarios anteriormente identificados como adultos, pues se filtran con cierta facilidad al haber un público adolescente que “pulula” libremente en esas franjas horarias. Y son potenciales consumidores. Estamos hablando de una gran masa de consumidores natos, cuyos filtros de realidad no son del todo estables y diversos objetos y servicios han ocupado los roles tradicionales conferidos a los padres de familia.a
Este gran peligro es lo que permite entender por qué la droga, como cualquier otro agente de atracción sucedánea, es interesante para esta población vulnerable, la cual ha desarrollado escasos o débiles controles de censura o de auto represión. El mundo infantil y el juvenil se encuentran libres de alcanzar el mundo del adulto sea por permisividad o por debilidad del mundo adulto, el cual es aprovechado por los inescrupulosos. Cualquier comerciante sin reparos lo sabe y encuentra las fórmulas fáciles para que un padre de familia, agobiado por diversos problemas o remordimientos por su escaso rol, acepte comprarle a su pequeño hijo el Ipad de última generación, la ropa de marca, los primeros cigarrillos; luego, en el descontrol, el joven crece en espacios sin límites que le permiten acceder a todo tipo de sustancias que incrementen esa necesidad de un consumo desbocado; entre ellas, las drogas.
También hay una débil educación de salud, cada vez es más sorprendente la libertad como los padres tratan las enfermedades de sus hijos: los medican de acuerdo a su experiencia. Cada vez más jóvenes toman pastillas para tratar cualquier síntoma sin que medie consulta médica alguna. El ingerir medicinas en nuestra sociedad no está mal visto. Los jóvenes pueden tomar ansiolíticos o tranquilizantes de una manera alarmante. Esta es una forma frecuente de consumo irregular de sustancias a la cual debemos de llamarla por su forma básica: adicción. Ni qué decir del alcohol, el cual es fomentado sutilmente por medios publicitarios que ha identificado claramente al segmento de “´patas”.
También está la cultura del dinero fácil que ofrece este mundo. Muchos jóvenes vieron en Gerald Oropeza, un personaje de éxito, palabra clave que tiene una peculiar acepción en el mundo actual del facilismo y del dinero rápido. No se mide riesgos; se aspira a ser un joven de éxito inmediato, de autos lujosos, chicas de la TV estilo Esto es guerra. La frontera entre el bien y el mal se diluye y la balanza se inclina por el ejemplo.

Un mundo de presas fáciles a disposición de los comerciantes de drogas.
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