domingo, 11 de junio de 2017

SUTILEZAS SEMÁNTICAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO DOMINGO 11 DE JUNIO)

Leer a Foucault es una forma interesante de despellejar la realidad de todas sus envolturas y construcciones mentales que cualquier sociedad le crea a lo largo de la historia. La nuestra, como discurso histórico, no está exenta de ello. En su libro Las palabras y las cosas, Foucault presenta muchas teorías, ideas y referencias que nos permitirían entender mejor lo que sucediendo en estos días en nuestro país. Palabras más o palabras menos, los peruanos estamos viendo cómo grupos de poderes económicos o políticos tratan de justificar hechos y acciones que han merecido la censura y repudio del conjunto de la sociedad peruana. Veamos.
Varios capítulos de la primera parte del mencionado libro tienen ideas que nos permiten entender el accionar de los individuos de cualquier sociedad para crear una realidad. Tomemos dos ejemplos: el valor de la palabra se valida cuando hay una acción que la valide. Usa como modelo al Quijote, quien realiza numerosos actos “heroicos” con el fin de lograr su sueño de ser caballero. En su insania distorsiona muchas cosas al querer validar una palabra con una acción. Extrapolando, en la última semana, no han sido precisamente personajes quijotescos quienes han forzado algunas palabras para acercarlas a la realidad que nos quieren hacer entender al caballazo. Palabras como “leche” y “género” han adquirido ciertos valores antojadizos, los cuales reciben una carga semántica sesgada por criterios económicos, políticos o religiosos. Han estado tratando de persuadir a la opinión pública peruana, luego de haberse descubierto los oscuros móviles de un grupo económico que ha venido actuando por lustros contra la fe y la salud públicas; y móviles religiosos (o quizá otras motivaciones oscuras) de algunos políticos del Congreso que pretendían modificar, con mano benevolente, sanciones impuestas a los delincuentes por acto de violación.

Ahora veamos el segundo ejemplo referido al valor. La construcción de este es un proceso complicado y es externo al objeto en sí. Lo van construyendo los interesados al otorgar al referido objeto características que no le son propias. Se construyen justificaciones y argumentos, algunos de los cuales no pertenecen a la constitución de este. La sofisticación de las estructuras de valor ha ido incrementado con el tiempo; se han vuelto más sutiles. El límite entre la verdad y la falsedad se rompe para justificar un fin, así no sea el correcto para los demás. Es toda una discusión ética que involucra a la gente de comunicaciones, publicidad y marketing, así como a los políticos. Cuestionable. Lo alarmante es la actitud tomada por los protagonistas de los escándalos recientes; como la insania del Quijote, creen haber actuado correctamente. Recurriendo a la validez divina o a la fragilidad de la memoria colectiva de los peruanos, están prestos a volver a actuar impunemente ante la vista y paciencia de todos nosotros.
¿Lo permitiremos? 
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