domingo, 24 de julio de 2016

VOTO DE CONFIANZA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO JULIO 24)

Faltan pocos días para el cambio de gobierno. Este 28 de julio, millones de peruanos estaremos atentos a lo que Pedro Pablo Kuczynski nos anuncie en su discurso, pues ciframos esperanzas de una situación mejor y que se aborden temas cruciales con más entereza y definición de lo que se ha venido haciendo en las versiones gubernamentales de las últimas décadas. Temas fundamentales como seguridad y corrupción, educación de calidad y una efectiva reducción de la pobreza, las tres íntimamente relacionadas, no han sido del todo directamente abordados por haberse dado prioridad a otros intereses que no eran de todo fundamentales para la sociedad peruana, sino a grupos de poder determinados. Solo basta ver los ataques y posturas en contra de la ley universitaria propuesta por el congresista Daniel Mora con el fin de monitorear la fábrica de títulos en la que se han convertido muchas universidades tanto públicas como, sobre todo, privadas. Las enmiendas económicas necesarias para formar las bases de una distribución más equitativa y una economía más dinámica han sido boicoteadas permanentemente aduciendo temores sobre alteraciones del “exitoso” modelo económico de las últimas décadas que ya está haciendo agua por diversos frentes. Estas demoras han impedido un desarrollo equilibrado en pro de un crecimiento que ha acentuado diferencias sociales y ha ahondado injusticias a lo largo del territorio peruano. La fe ciega en una economía extractiva y la pronunciada centralización política, económica y cultural de nuestro país nos están pasando la factura por no haber actuado en el momento preciso y por solo haber escuchado a determinados grupos de poder que tienden a lavarse las manos con relativa facilidad. Asuntos pendientes como una profunda reforma del Estado y una verdadera lucha contra la corrupción y el narcotráfico han estado en los pendientes de los últimos tres gobiernos de la casa de Pizarro. Además queda reparar ese descrédito que ha generado la dinámica política en grandes sectores de la sociedad peruana, pues en campañas electorales se promete una cosa y luego se procede a hacer otra.

El panorama tiene algunos visos poco prometedores por el variopinto Congreso con el que le va a tocar gobernar. Ya algunos de los congresistas han declarado su intención de ser una oposición a rajatabla e incluso ya ha habido algunos contubernios como los que hubo ancestralmente cuando ciertas alianzas entre partidos hacían borrón y cuenta nueva del pasado generando escándalos memoriosos, todo en pro de desequilibrar al nuevo estadista elegido. Además, ya estas alturas con un equipo de ministros anunciados, algunos personajes del nuevo gabinete ministerial ya han sacado varias ronchas como el caso de Cayetana Aljovín o la excesiva presencia de tecnócratas que hace temer una continuidad de lo vivido en los últimos gobiernos.
Pese a todo, 8'591,802 de peruanos estamos poniendo nuestro voto de confianza por un país mejor.
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