lunes, 4 de julio de 2016

NUEVOS VIENTOS Y DESAFÍOS SOCIALES (ARTÍCULO DE OPINIÓN CORREO DOMINGO 03 DE JULIO)

Estamos ya a menos de un mes para que el nuevo Presidente asuma el mando de la Nación peruana. El nuevo Gobierno ha de recibir los logros del saliente y enmendar los varios errores generados y los que arrastramos de antaño.
Logros los hay, sobre todo en la rama educativa, en la que se hizo una mayor inclusión de grupos sociales de limitados recursos que les impedía acceder a una mejor opción en estudios superiores o, en muchos casos, a ninguno. He participado en entrevistas a jóvenes a quienes las oportunidades de poder realizar sus sueños académicos se han hecho realidad. Como proyecto hay aún cosas y puntos pendientes, pero son para corregir y mejorar, no para descartarlo o eliminarlo. Es también una opción de internacionalizar a nuestros jóvenes que, de concretar todo el proceso, han de mejorar nuestra educación que se halla aún rezagada; este sea quizá uno de los puntos que tendrá que abordarse y afinar para que cuando esos jóvenes retornen puedan ejercer en campos laborales adecuados y realicen labor académica en diversas universidades del país (no solo Lima) y que puedan trabajar tanto en el mundo público como privado. Si se ha “sembrado” en este gobierno esta interesante simiente, está en los posteriores incorporar el proyecto, mejorarlo, complementarlo, hacerlo política de estado. 

Gobiernos anteriores han fracasado en el proceso de repatriación de académicos e investigadores de diversas ramas por diversas índoles: ineficiencia, corrupción y celos profesionales han sido las más de las veces que han boicoteado estos proyectos que hubieran permitido a nuestro mundo universitario mejorar con creces. Aparte del orgullo de ver a un académico triunfar en otras latitudes, debería de ser una invitación a reflexionar a nuestra sociedad que no ha sido capaz de darle los recursos y opciones para que desarrolle su potencial en las ciencias exactas, puras o humanas. Reflexionemos sobre algunos frecuentes escollos que han atentado contra la repatriación de académicos: ineficiencia por la escasa o nula preparación para acogerlos a su llegada y el proceso de adaptación. Hubo casos de peruanos que se habían ido por más de tres décadas y venían con familia y casa. Tuvieron un frío recibimiento, puesto que, más que una oportunidad de crecer, el recién llegado se convertía en un grave riesgo para la zona de confort de los demás. La morbilidad de la pereza está presente en todos los campos laborales. Pero, el más grave sea, quizá, la corrupción, aquella que cala toda actividad humana y que pareciera que se ha instalado definitivamente en nuestra sociedad, un mal difícil de erradicar. Desde el hecho de que fondos destinados para sueldos o implementaciones de laboratorios hayan sido dirigidos a otros intereses, hasta situaciones extremas como robo de patentes o extorsiones han desalentado a muchos académicos.
Hay un gran desafío abierto para este Gobierno. 
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