domingo, 26 de junio de 2016

EUROPA DESUNIDA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DOMINGO 26 DE JUNIO DIARIO CORREO)

Los resultados del referendo británico han sacudido el mundo entero. Desde las grandes bolsas y monedas de todos los países hasta el simple ciudadano a pie están sufriendo una ráfaga de consecuencias cuyas repercusiones recién han empezado con la renuncia de su Primer Ministro, impacto en diversas cotizaciones de las bolsas mundiales, incluida Lima, y millones de personas en riesgo de su estatus laboral desperdigados por el mundo y en la misma Gran Bretaña. La famosa campaña Brexit (Britain Exit - “salida de Gran Bretaña”) apuntó a los sentimientos del nacionalismo y del miedo, los que están siendo capitalizados por líderes de extrema derecha a lo largo de la Europa actual. La movilización de estos viscerales sentimientos hace peligrar la Comunidad Europea, ese sueño de varios líderes de post guerra, testigos de la masacre que fue la Segunda Guerra Mundial, quienes idearon y comenzaron a ver sus frutos desde 1951 cuando se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Una hecatombe mundial enseñó a los europeos que era mejor vivir en comunidad que vivir aisladamente. Desde ese entonces, el mundo político, económico, social y cultural de 28 países de la vieja Europa estuvo trabajando para poder adecuar sus particularidades a un nuevo concepto filosófico y jurídico que englobase a estas comunidades multiétnicas y plurilingüísticas. Es un logro alcanzado tras una serie de sacrificios y privaciones que cada uno de los países miembros tuvo que asumir desde la creación de la Unión Europea en 1993. Ahora este delicado equilibrio ha sufrido un fuerte golpe que puede tener consecuencias insospechadas y que se avizoraron en la crisis económica en 2008 y la crisis griega de 2010-2014.

Las consecuencias de este evento, como ya se dijo, recién han empezado. Pero lo interesante es oír los comentarios que han surgido de diversos ciudadanos británicos por el mundo. Hay jóvenes voluntarios desperdigados por el mundo que se sienten golpeados por la brusca decisión de convertirse nuevamente en una isla. O de un ciudadano residente en Trujillo sentirse como un refugiado o exiliado; u otro que se lamenta de ser testigo de dos momentos históricos de su patria: votó por la unión con Europa en 1973 y ahora se siente frustrado que sus compatriotas hayan decidido separarse. O el reclamo de muchos jóvenes que se vieron en la necesidad de salir de su patria para ir a trabajar en otros países de la Comunidad gracias a los beneficios de su membresía. Las consecuencias externas son más oscuras, ya que fortalecen a políticos separatistas y aislacionistas del continente. Candidatos nacionalistas la van a tomar como caballito de batalla en sus promesas electorales: el móvil será el miedo que acentuará la xenofobia y el aislacionismo. Para nosotros, los peruanos, incluso se ensombrece el panorama desde la posible desaparición del espacio Schengen hasta los posibles nuevos criterios de migración y desplazamiento por Europa. Una ventana a lo desconocido se ha abierto.
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