viernes, 1 de mayo de 2009

MÚSICA PARA EL CINE




En estos momentos, sentado frente al teclado, oigo extasiado a ENNIO MORRICONE, uno de los más grandes maestros compositores vivos del cine, uno por los cuales el cine también entró a la memoria de uno para hacerlo entrañable como lo ha sido siempre la música. Quizá el cine le deba aún mucho espacio a esta bella arte, ya que le es difícil aún "manejarla". La música es tan antigua como la humanidad y es a la vez una de las artes más misteriosas, pese a su popularidad. Tiene esa particularidad de ser tan "independiente" a diferencia de las otras artes. El mundo hace música y tiene tanta autonomía que "vive" sola. La gente gusta coleccionar las bandas sonoras, los soundtracks, de los filmes; siempre he sido reacio a eso, pero luego de haber oído maravillas de Phillip Glass, Wojciech Kilar o Morricone, debo replantear ciertas preferencias. De Glass he oído tantas cosas bellas como la música EL HOMBRE DE MANOS DE TIJERAS. Se debe oír también la extraordinaria composición que ha hecho para la restauración del film DRÁCULA de Tod Browning, con un bello cuarteto de cuerdas. Glass tiene bella música no sólo para cine; su trabajo KOYAANISQATSI es genial; la música para el film LAS HORAS es densa y terrible comom la atmósfera de ese film. De KILAR he oído la belleza de los temas de DRÁCULA de Ford Coppola o EL PIANISTA de Polansky. Siempre tan eslavo, había dicho que escuchar a Kilar era un poco oír a ENESCO.
Me retiro a seguir oyendo LAS HORAS de Glass. Pena.
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