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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 16 de agosto de 2026

PATRIMONIO PERSONAL EN RIESGO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE AGOSTO)

 


El domingo pasado escribí en mi columna sobre mi preocupación en cuanto a los avances de prevención y protección contra el Niño que se avecina. Algunos amigos me comentaron que era pesimista y alarmista por el contenido de mi texto. Sin embargo, el lunes nos levantamos con una terrible noticia de un violento y mortal terremoto en Colombia, vecino país. Hubo otros más en la semana. De pronto, todos nos pusimos alertas y las redes y medios de comunicación masivos abordaron este tema de manera urgente e importante. Nuestro miedo activó el sentido de prevención que yace dormido en cada uno de nosotros por diversas circunstancias. Lo del Niño parece ser un evento altamente probable y, salvo alguna modificación que surja coyunturalmente con el fenómeno, el impacto será dañino para nuestra sociedad. Muchas personas están haciendo las previsiones necesarias para defender su patrimonio personal o empresarial, acciones que son bienvenidas para evitar algún daño de consideración con nuestras propiedades. Sin embargo, un terremoto, como los de Venezuela y Colombia, ha generado preguntas y una justa preocupación de lo que pueda suceder con nuestros bienes individuales, familiares o colectivos que hemos ido logrando por los años. Muchas personas han criticado la informalidad que se puso en evidencia en ambos sismos catastróficos, pero se ha visto muchas viviendas y edificaciones de material noble en zonas urbanas que, podemos inferir, han sido muy estrictos (sigo infiriendo) en las normas constructivas por lo que un terremoto pudiera no haber causado daños tan severos, teóricamente. Esta realidad la traslado a Trujillo, ciudad en la que miles de personas se han afincado y construido sus viviendas como una inversión a largo plazo. Muchos han comprado seguros de vivienda (imagino que ahora se irán por las nubes) para proteger sus propiedades, pero la mayoría no cuenta con esos recursos, realidad que abarca un espectro socioeconómico bastante amplio. ¿En caso de pérdida de patrimonio, muchos ciudadanos se quedarían literalmente en la calle? En el Niño Costero se lograron reubicar a 300 familias afectadas, primero en un espacio agreste y en viviendas provisionales incómodas; luego se los reubicó en una zona llamada Cuatro Suyos. ¿Esta política se aplicaría para las personas que hayan perdido su vivienda por un sismo? ¿Cómo se manejaría este asunto desde el punto de vista económico en beneficio de los afectados? Sería bueno que las entidades responsables en nuestra región brinden mayor información al respecto, como lo deberían estar haciendo con los vecinos de las zonas que se verán afectadas con lo del Niño. Voy a repetir algunas de las preguntas con las que cerré mi artículo de la semana pasada: ¿Qué acciones se están tomando por encima de cualquier partido político electo? ¿Qué canales de comunicación activa y presencial hay para la población de los lugares críticos, sumando ahora zonas de riesgo sísmico?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes razón de estar alarmista Gerardo. Ciertas construcciones o zonas no estarán afectadas pero las menos afortunadas merecen ayuda para estar preparadas. Mientras esperan, o piden, o exigen... algún acción del gobierno, la elaboración de planes de cooperación y ayuda entre habitantes/ vecinos por ellos mismos estara posible ?

Gerardo Cailloma dijo...

Es desconcertante las explicaciones que están dando las autoridades del nuevo gobierno, quienes anunciaban que estaban preparados para recibir este nuevo mandato. Me temo que la vamos a pasar mal, bastante mal.

Anónimo dijo...

Muy buena profesor!!

Anónimo dijo...

Se que este fenómeno del niño,traerá muchas perdidas,y los más afectados serán lo asentamientos Humanos, tuve la oportunidad de ver esta realidad personalmente pues trabaje en el fenómeno anterior en la zona de alto Trujillo ojalá el gobierno se ponga las pilas y los apoyen

Gerardo Cailloma dijo...

Gracias, tenemos que estar atentos a lo que se nos viene. Todavía no hay mucha conciencia de ello. Preocupante.

Gerardo Cailloma dijo...

Los sectore más pobres siempre sufren mayores consecuencias. Hay muchas acciones que se pueden haber evitado de haber actuado con sentido de prevención. Veamos cómo vamos a pasar este Niño desde noviembre hasta mayo del año entrante. Como dice el refrán: "Dios nos coja confesados".

Anónimo dijo...

Ni pesimismo, ni exageración! Lamentablemente, la cultura de la prevención no existe en nuestra sociedad. SIEMPRE se espera que llegue la desgracia para entre el dolor, los escombros, el barro y la miseria se proceda a hacer algo. MUY TRISTE REALIDAD.