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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 5 de mayo de 2019

SINTRA, EL VIAJE HACIA LOS SUEÑOS REALES






Lunes 14 de enero. Últimos días en Lisboa, últimos días en Portugal.
El lunes, luego de una semana recorriendo el Norte y Sur portugueses, decidimos dedicarnos a hacer cosas caseras y hacer compras para preparar el retorno de Maria a Perú. Nos fuimos a un gran supermercado a comprar todo lo que iba a traer en sus dos maletas: bacalao, vino, ingredientes con los cuales nos tiene a todos sorprendidos con sus recetas bajo la manga. Compramos, además, cosas para Soraia, quien se tenía que apertrechar para todo el año prácticamente. También fuimos a la FNAC a comprar muchas películas, un total de 18, que aún no acabo de verlas todas. Había comprado algunos CD de música popular y culta. Iba bien premunido. Ese lunes fue todo un día casero.
Martes 15. Este día nos íbamos hacia el oeste de Portugal, nos íbamos hacia Sintra y Cascais. Salimos temprano para que no nos gane el tráfico y poder aprovechar una visita a estos dos fascinantes lugares. Comenzamos con Sintra, una ciudad que tiene tantas cosas para ofrecer y de las cuales solo pudimos visitar tres: Castelo dos Mouros, Palacio de la Pena y el Palacio Nacional de Sintra. Queda pendiente el Palacio de Regaleira, el cual tiene unos jardines alucinantes que parecen haber inspirado el film El laberinto del fauno. Fuimos al Castillo de Sintra o Castillo de los Moros, restos de un recinto amurallado hecho por los árabes durante los siglos VIII y IX. Es interesante destacar que muchos identificamos la invasión musulmana del siglo VIII a través de la historia de España. Pero Portugal fue también un país sometido en su totalidad y muchos espacios que estuve visitando en la zona norte y sur del país lusitano quedan evidencias de esta ocupación. En una revista que Maria me trajo desde Portugal, Visão História, en un número especial sobre las cruzadas (No. 26, diciembre 2014), las cruzadas tuvieron dos frentes: la conquista de Medio Oriente y el otro era la península ibérica. La historia no trata a la reconquista como una suerte de prolongación de las cruzadas cristianas para recuperar Jerusalén. Según los datos históricos, las cruzadas empezaron en el 718; hacia el 750 se recuperó Porto. En 1064 se recupera Coimbra y en 1147 se conquista Lisboa por manos de Afonso Henriques, a la postre el primer rey de Portugal, y que fue el único logro de la Segunda Cruzada. La reconquista de la península ibérica es vista también como una de las principales cruzadas del mundo cristiano, una de las cuales se hará, como veremos en mi visita en Francia, contra los mismos cristianos que se habían desviado a la religión oficial, los cátaros, y que protagonizará una de las masacres más terribles en el sur de Francia en ciudades como Bézier, Carcasona o Montsegur: la cruzada albigense. Esta masacre fue ilustrada como un triunfo en la catedral de Albi en un inmenso mural al costado del altar mayor.





Volvamos a Portugal. Nuestro plan era visitar el Castelo dos Mouros. Ubicado estratégicamente sobre un macizo rocoso del cual se divisa la pequeña ciudad de Sintra y su Palacio Nacional, como también el Palacio de la Pena, al cual iríamos después. Dejamos el auto en la ruta serpenteante que asciende hasta el Palacio de la Pena y sus jardines. En la ruta ves casas palaciegas de mucha gente que ha escogido este lugar para vivir lejos del mundanal ruido. Abrió exactamente a las 9 am. Hay un sendero casi natural de árboles frondosos y densa vegetación que lleva hasta la entrada del castillo fortaleza. Se divisan las murallas con almenaras y torreones que ya son de arquitectura cristiana. Un poco antes de llegar al lugar hay una pequeña iglesia que es un museo en la actualidad. Una vez que llegas al objetivo, ingresas para comenzar a recorrer sus murallas que son la atracción, pues desde estas ves el valle de Sintra, el palacio de la Pena y, sobre todo, el océano Atlántico. Aunque el espacio fue ocupado desde la época de las andanzas griegas por esta península, esta fortaleza es de origen musulmán y fue construida entre los siglos VIII y IX. Interesante es saber que el nombre de Sintra, según una hipótesis, viene de los celtas que llamaban a la luna “Cynthia” y que esta palabra haya dado el nombre de Sintra cuando la llegada de los árabes. La etimología es también un buen buceo en la historia, la arqueología, la guerra y la poesía. Hasta la posibilidad que esta zona haya recibido el nombre de Paraíso en su forma árabe. Esta página tiene datos muy interesantes: https://ncultura.pt/historia-do-castelo-dos-mouros/. En los espacios de interpretación y las ruinas que se hallan bajo el centro de acopio se ven los graneros antiguos como las termas y sistema de agua. La belleza está en recorrer las murallas, ver los paisajes y descubrir ese encuentro genial entre la arquitectura y la naturaleza: si no puedas contra la naturaleza, te adaptas a ella; eso se ve en cómo las paredes han respetado el sistema rocoso sobre el cual se hallan. Hay zonas que te evocan a Kuélap por la vegetación y las construcciones de piedra. El punto culminante es acceder a la Torre Real, la que corona todo el paisaje y desde el cual ves otros senderos internos por los cuales puedes descender (o ascender, depende lo que uno esté haciendo en esos momentos). Aquí tienen más datos (https://www.eldiscretoencantodeviajar.com/castelo-dos-mouros-sintra-portugal/).
Llenos de buenas vistas e historia, salimos en dirección al Palacio de la Pena a través de la Estrada da Pena. Preferimos dejar el auto para evitar problemas de estacionamiento. No es un ascenso tan pronunciado por lo que la marcha no fue tan penosa, pues cargar las cámaras más la ropa para la estación te puede complicar un poco las cosas. Sin embargo, llegamos a la boletería rápidamente; en el trayecto vimos a más gente que hacía lo mismo que nosotros. La historia de este lugar es alucinante, así como el palacio en sí. En el lugar hubo una serie de espacios religiosos: primero una capilla dedicado a Nuestra Señora de la Pena, de ahí el nombre; luego hubo un monasterio dirigidos por los Jerónimos desde siglo XVI, abandonado por un terremoto (imagino el del 1755 que destruyó Lisboa). Fue la visión de Fernando II quien quiso cambiar el lugar, la visión de esos monarcas, como Luis II de Bavaria (Ludwig II von Bayern) quien mandó a construir ese palacio soñado de Neuschwanstein (http://www.neuschwanstein.de/spanisch/luis/biograf.htm) y que apoyó para que Wagner lleve adelante sus impresionantes óperas. Algo así, de locuras y arrebatos, surgen estos castillos por el mundo. Este lugar abandonado lo ocupó Fernando II desde que lo visitó en 1838 y usó la estructura antigua para comenzar desde esta. La estructura se identifica con el color rojo y las ampliaciones posteriores en amarillo. Por eso mantiene esos dos colores. El rey tenía buen gusto e incluso practicaba cerámica y pintura, y algunas de sus obras se ven en diversos espacios del museo. Amaba los vitrales, por eso hay varios en diversos lugares. Con todos los espacios, sin contar los jardines y viendo los detalles del lugar, te puede tomar un par de horas la visita. Y los merece. Aquí más datos para ahondar (http://www.viajeuniversal.com/portugal/sintra/pena/historiapalaciopena.htm).  Más detalles de este bello lugar (http://www.historiadeportugal.info/parque-e-palacio-da-pena/).








Una vez terminado el recorrido, fuimos a recoger el auto y desde ahí descendimos a Sintra para encontrarnos con un amigo de Maria que había sido su jefe en la empresa alemana en la que trabajaron por años hasta que la empresa se mudó a China. Tuvimos un buen almuerzo, su amigo nos sugería los buenos platos para almorzar. Una vez concluido este nos dirigimos hacia el Palacio Nacional de Sintra. Hay tantas cosas por ver. Y nos faltaba Cascais. Apretamos el paso para ir a la villa de Sintra. Antes de visitar el palacio, fuimos a ver una tienda que venden postres tradicionales, esta estaba llena. Pero salimos comprando varios para comer ahí y llevar a Soraia. La tienda se llama Piriquita. Luego nos fuimos directo al palacio. Lo que descuella por sobre todo es el par de chimeneas cónicas. Este es uno que aún mantiene su espíritu medieval. Fue originalmente un palacio musulmán, luego pasó bajo dominio cristiano y recibió los cambios estéticos manuelinos (estilo portugués). Llamado también Palacio da Vila, fue la residencia de verano de la familia real portuguesa hasta la instauración de la república. Hay varias zonas interesantes. No es tan impresionante como Pena, pero está más cargado de historia, pues una ocupación real desde el medioevo musulmán hasta la culminación de la realeza en el Portugal moderno. No hay sitio en todo Portugal que tenga esta continuidad ( https://www.ecured.cu/Palacio_Nacional_de_Sintra). Los lugares más destacados en la Sala de los Escudos al igual que el de los cisnes y de los cuervos. Todos esos detalles se ven en los techos de las respectivas salas (http://www.enelmundoperdido.com/2014/09/visitar-el-palacio-nacional-de-sintra/). La visita te puede tomar una hora por lo menos y hay muchas habitaciones en las cuales debes de tomarte tu tiempo para ver el decorado como los muebles que preserva este patrimonio de la humanidad.





Nuestro último objetivo era Cascais. Ya era un poco tarde por lo que salimos rápidamente. Cascais es un gran balneario marítimo que está sobre el Atlántico. Tuvimos oportunidad de caminar por su marina, pero la luz se estaba yendo rápidamente. Regresamos a Lisboa por la N6. Así terminamos este intenso día con Cascais pendiente.







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