domingo, 26 de marzo de 2017

APRENDIZAJE DOLOROSO ( ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 26 DE MARZO)

Ya vamos por nuestra segunda semana de riadas violentas, lluvias tropicales y una crisis social y de infraestructura que nos van a costar quizá un punto de nuestro ansiado récord de país en crecimiento sostenido y atractivo a las inversiones privadas. Pero, nos las tenemos ganada por no haber recapacitado como ciudadanos y habitantes de una ciudad, región y país que ya ha cambiado en su naturaleza física. Cualquier acción que se haga o se deje de hacer tiene una repercusión segura. Algunos extraviados surgen por ahí culpando a la naturaleza; tildan lo sucedido de castigo divino eludiendo así nuestra plena responsabilidad de haber cometido gruesos errores a lo largo de estos años perdidos: elegir autoridades incapaces, fomentar el desorden y caos, haber sido partícipes directos o indirectos de acciones contravenidas a la lógica urbanística (como construir en zonas inhabilitadas, participar en invasiones de terrenos o traficar con áreas prohibidas; hasta haber construido aberraciones en nuestros propios domicilios), haber sido parte de un tejido corrupto que ha ahogado propuestas que hubieran atenuado con creces el fuerte impacto que estamos sufriendo.  Esa es nuestra responsabilidad. Desde el fuerte Niño del periodo 82-83 a la fecha, hemos hecho acciones lamentables que ahora nos toca reflexionar para actuar con coherencia y visión de futuro. Ahora es el paso de los profesionales correctos, honestos y de proyección para que los dirigentes actuales, desde la más pequeña base (Junta Vecinal) hasta la Presidencia, tomen las medidas correctas, no populistas ni populacheras que son las que han alimentado estas últimas cuatro décadas en nuestro país. Por eso, vayamos a los libros de historia y veamos qué líderes y qué partidos nos arrastraron a la situación que estamos. Creo que este sería un buen referente para cualquiera de las próximas elecciones que tengamos.
Sin embargo, hay que destacar el trabajo silencioso de hormiga de organizaciones que hacen bien su labor; y de jóvenes, cientos, miles de ellos pertenecientes a diferentes instituciones o espontáneos que respondieron rápidamente a la adversidad sobrepasando la inercia, el desconcierto, el oportunismo e, incluso, el egoísmo de muchas autoridades (algunas de ellas fueron deshonestas con la sociedad actuando con avaricia y acaparamiento). Estos jóvenes han abierto los ojos, son la semilla para educar a una sociedad que no se le otorgó herramientas para actuar frente a adversidades como la actual (veamos qué lamentables hechos se han suscitado por vecinos que han provocado más caos en la ciudad). Estos son los héroes actuales y los ciudadanos de mañana con otra mentalidad, ameritan tener nuestro reconocimiento y no a esos falsos héroes como la mujer salvada de una riada, pobladora irresponsable de una zona ocupada ilegalmente. Héroes de barro no necesitamos ahora, los medios deben de rectificar su actitud que muchas veces es más tremendista que colaborativa.
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