domingo, 5 de marzo de 2017

MUJER E IGUALDAD DE GÉNERO (ARTÍCULO EN EL DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 05 DE MARZO) A PROPÓSITO DE LA MARCHA DEL SÁBADO Y EL DÍA DE LA MUJER

Quizá uno de los más grandes logros del pensamiento humano en los últimos 200 años es el avance arrollador de la mujer en diversos campos del quehacer humano. El rol femenino en muchas actividades humanas fue siempre el de un segundo orden, con patrones claramente establecidos por siglos, a lo cual contribuyeron factores culturales reforzados por la marcada división del trabajo; así como roles delimitados al ámbito familiar, reforzados por un determinismo científico o religioso. El desarrollo del capitalismo en el siglo XIX fue una gran oportunidad para que, de manera consciente o no, la mujer comience a asumir un rol más protagónico en la sociedad; todo esto ayudó a replantear paradigmas como es el caso de género, palabra pobremente limitada a lo sexual siendo todo un constructo mental y social, que ha recibido ataques arteros por parte de diversas personas (no solo hombres), sea por falta de conocimiento o por temor a la franca competencia que se han ido convirtiendo las mujeres en los últimos años. La aparición de la máquina permitió que lentamente la mujer entre en el mercado laboral durante la Segunda Revolución Industrial; accedieron al trabajo asalariado. Pero su posición era secundaria y percibían un tercio del sueldo de un varón: eran más baratas. Incluso para varios pensadores socialistas de esas épocas era raro plantear una liberación social y mental de la mujer. Muchas lucharon en solitario y acabaron asesinadas (Rosa Luxemburgo) o muchas veces en prisión (las hermanas Pankhurst).

Siglos pasados, la mujer participó en política, economía, ciencia u otras actividades; muchas veces debiendo de asumir un falso rol masculino. María Rostworowski estudió a varias mujeres caudillos que tomaron el liderazgo político militar en el mundo quechua durante la desarticulación de la sociedad inca; el desplome del liderazgo masculino es acometido por el femenino; así entenderíamos a un personaje injustamente olvidado como Micaela Bastida. Muchas mujeres se transformaron en hombres para poder tener acceso a campos del saber o de otros intereses reservados a ellos: he ahí las historias de la Monja Alférez (Dominga Gutiérrez Cossio) o Aurora Dupin, convertida en George Sand; o Sidonie Gabrielle Colette, quien vestía de hombre. Algunas vivieron bajo la sombra de grupos intelectuales dominados por varones como la pintora impresionista Bertha Morissot. Pese a todo, el universo crece: Indira Gandhi, Golda Meir, Madame de Pompadour, Isadora Duncan, Janis Joplin, Dolores Ibárruri, Billie Holliday y miles de mujeres anónimas como Las locas de la Plaza de Mayo o las campesinas de Ayacucho, quienes gracias a su gestión se creó un museo de la memoria. Las mujeres han luchado y luchan por lograr el espacio que merecen: desde Hipatia de Alejandría y Safo hasta Sor Juana Inés de la Cruz, Marie Curie y Marguerite Yourcenar; desde Flora Tristán y Selma Lagerlöf hasta Simone de Beauvoir, Margaret Mead o Susan Sontag.

En pleno siglo XXI hay sombras oscuras que se ciernen sobre lo recorrido, sea por factores económicos (de apariencia sutil) o por los más terribles centrados en lo dogmático, como los religiosos. Formas de acallar a la mitad de la población del planeta.
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