martes, 20 de enero de 2015

CRÓNICAS SANMARTINESES I: SANTA CRUZ DE LOS MOTILONES DE LAMAS

Para terminar mi racha de viajes, y gracias a la iniciativa de César Alva, decidí hacer un viaje de fin de año a la ciudad de Tarapoto, la principal ciudad de la Región San Martín, gran emporio comercial, ganadero y agrícola. Estuve en esa ciudad por primera vez en 1993. En esa oportunidad nos fuimos varias personas a una ciudad pequeña, mal comunicada por vía terrestre y con carencia de muchos servicios. Pero, pese a todo, había comunicación aérea desde Trujillo (este es un grave problema para una ciudad que se jacta de ser la segunda o tercera y tiene una pobre comunicación aérea). La segunda vez fue en el 2010, mas estuve por unas horas, ya que nuestro lugar de acción era Moyobamba, la capital de esta Región. En esa oportunidad, visitamos las cataratas de Huacamaíyo. Pero 21 años después iba a ver un Tarapoto diferente, grande y muy ruidoso (las mototaxis son útiles, pero a la vez una pesadilla por la bulla que hacen).
El viaje hasta Tarapoto por Movil Tours es largo y tedioso. Puede durar hasta 20 horas, más por las frecuentes paradas que hace el bus que por los problemas que pueda haber en la carretera. Esta forma parte de la Interoceánica que parte desde Paita y llega a Yurimaguas. Prácticamente, este año he recorrido toda su extensión, salvo el tramo Chulucanas-Olmos.  La carretera está en perfecto estado y amerita recorrerla lentamente para poder apreciar todos los paisajes que uno puede disfrutar desde Olmos hasta Tarapoto; pero, siempre y cuando, lo hagas con tu vehículo. La carretera la tiene un consorcio brasileño y la mantiene permanentemente. Salimos el día 30 de diciembre, desde el Terminal de Buses, una simpática construcción que puede dar más en cuanto a servicios y mejores vías de salida. Salimos casi a la hora, pero en Chiclayo se hace una larga parada. En fin. Llegamos el 31 a Tarapoto casi a las 11 de la mañana. Ya habíamos hecho reserva de nuestras habitaciones en un céntrico hotel (el Nilas, a media cuadra de la plaza de armas), así que nos enrumbamos para dejar cosas, hacer compras de algunas cosas que había olvidado y luego ir a almorzar. Tarapoto ha mejorado considerablemente en sus servicios, hay un restaurante, La Choza Náutica, en la plaza de armas que te sirven comida tanto típica como internacional de manera generosa.


Una vez terminado nuestro almuerzo, nos fuimos al paradero de colectivos para Lamas. En las cercanías están todos las demás estaciones de colectivos para diferentes ciudades o poblados de la zona. Así logramos averiguar que sí había servicios para Yurimaguas, que era nuestro objetivo el primer día del 2015. Como estábamos un poco apurados, arreglamos con el conductor para comprar los otros sitios vacantes del colectivo. (5 soles por persona); la ventaja es que nos dejó en el mismo lugar que queríamos ir. Volver a Lamas luego de 21 años es bastante interesante. El pueblo que dejé en ese entonces tenía asfaltadas pocas calles y con veredas construidas. Este ahora tiene mejores servicios, tiendas en las que puedes hallar artesanía de la zona, así como servicios que te hacen más placentera la visita.
El objetivo de la visita fue el famoso castillo, construido por un italiano, Nicola Felice Aquiliano, dedicado al cultivo del tabaco y que construyó este castillo en el que fusiona conceptos medievales con los renacentistas. En realidad es una feliz combinación de elementos oriundos con la imaginería europea, sobre todo viniendo de un italiano, cuyo país es rico en historia y fue cuna del renacimiento europeo. Ha logrado con artistas y edificadores elevar este castillo de cinco plantas. Las paredes están profusamente pintadas por el pintor autodidacta Archentti Flores. En la sala de entrada, en el techo se ha pintado una gran cantidad de aves autóctonas con bastante profusión y cuidado en detalles. Es un trabajo primoroso y paciente. Desde este patio puedes tomar el camino que desees; puedes descender y hallas un espacio en el cual se ven pintadas figuras báquicas, copias romanas o griegas, con el Baco encabezando el conato de orgía. En el salón principal, hay una serie de réplicas de pinturas europeas famosas del Giorgione, por ejemplo. Pero lo que más me llamó la atención fue una pintura de Edmund Blair Leighton, llamada The Accolade (el Espaldarazo), que fue usada como portada del libro Cordeluna de Elia Barceló, el cual usamos como material de lectura en la Universidad hace un par de años. Ha hecho una copia excelente de las dos figuras principales (la mujer es Leonor de Aquitania), pero los personajes que se ven en el fondo, perdidos en la sombra en el original, en la copia de Lamas hay otras personas, quizá personas del lugar.


Estuve tan gratamente impresionado que me tomé una foto con la pintura. Otro detalle en esta sala es el uso que se le ha dado al techo, como la antigua tradición de techos tachonados: en cada casilla está dibujado el escudo de cada ciudad importante del país. Según conversaba con César, anteriormente se podía visitar todas las instalaciones, incluso la torre superior. Pero parece que se están haciendo mejoras. Se ha preocupado por mantener todos los detalles de un antiguo castillo medieval prerrenacentista: almenaras, torres, relojes solares. Lo bonito es que, a medida que vas ascendiendo, tienes mejores vistas de Lamas y el río Mayo. La verdura es impresionante y sería un lugar ideal para descansar y pasar tu vejez con buen clima y tranquilidad. Solo la tranquilidad es perturbada por algunas oleadas de turistas y los famosos mototaxis (¿si les colocan un silenciador les iría mal?). En el lugar también puedes tomar un buen café; Tarapoto es una excelente tierra para el cultivo del café, además del tabaco y el cacao. Pese a todo, el narcotráfico sigue siendo un fenómeno socioeconómico que afecta a la zona. Por lo que escuchaba, la agricultura del cacao se había visto afectada por un hongo que había llegado de Colombia.



Espero que los logros hechos con los cultivos alternativos no se vean desplazados para recaer en el cultivo de coca, más barato y más rentable, lastimosamente.

Antes de retornar a Tarapoto, dimos una vuelta por el simpático pueblo con tiendas limpias, simpáticas, con algunas personas sentadas con sus sillas en las veredas para amainar el calor sofocante. Nos fuimos a su simpática plaza de armas. Había varios turistas, reconocimos algunos de ellos que habían venido con nosotros en el bus desde Trujillo.  Mientras los guías hacían las respectivas explicaciones: origen chanca de Lamas, desplazados desde la sierra central hasta esta zona por Pachacútec y Wiracocha; se instalaron ahí en su huida y aprovecharon la estructura geológico para darle un sentido militar y de defensa frente a la amenaza inca. Por eso está ubicada en una zona en cierta forma difícil de ser ocupada. Es capital de la provincia que tiene el mismo nombre. En esta oportunidad, no vi a las personas, sobre todo mujeres, ir vestidas a su usanza; ahora solo vi un par de niñas en una fiesta que estaban preparando en el restaurante El Mirador, lugar que fuimos para tomar mejores tomas de la ciudad.  Entre las estatuas del monumento en la plaza de armas, unos graciosos habían colocado una botella de cerveza vacía en una mano del conquistador que está estrechando con la otra a un líder de la etnia chanca. Según la historia, las relaciones entre españoles y aborígenes no fueron nada tranquilas, e incluso tuvieron que construir un fuerte para aislarse de las tribus. Interesante historia.



Antes de irnos de Lamas fuimos por un barrio en el que preparaban la Yunza y además decorado todo el lugar con globos amarillos para un mejor año. Tomamos un colectivo e hicimos el mismo trato para retornar más rápido.

Los 10 kilómetros que separan Lamas de Tarapoto tienen bonitos paisajes. Pero la ciudad grande se acerca al pueblo. Por la noche fuimos a cenar al  Restaurante de Doña Zully para probar los pescados de la zona. Estaban esquivos. Luego nos fuimos al Suchiche y de ahí a los diversos bares que se hallan en esa calle, el Jirón Lamas. Así recibimos el año 2015, rodeados de gente y en tierras cálidas. Espero que sea un buen año.




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