domingo, 4 de enero de 2015

CRÓNICAS LAMBAYECANAS 2; EL FERROCARRIL PERDIDO

Domingo 16 de noviembre. Teníamos solo la mañana para aprovechar. En realidad, el tiempo queda corto para visitar tantos interesantes lugares: Ventarrón, Mórrope, Huaca Rajada. Pero habrá su momento. En esta oportunidad, nos dirigimos al sur, a Eten.
Había comentado a María sobre el lugar y las construcciones del lugar. Además se habla de hacer un museo de sitio ferroviario de lo que fue un gran parque ferroviario. Y lo constatamos. Primero nos fuimos al viejo muelle que aún conserva su esplendor. El lugar no es vendido como un lugar atractivo y puede serlo. Hay varias cosas de interés: el malecón, la recuperación de sus casas y el posible museo ferroviario. Recuerdo una visita que hice en los años 90 y lo abandonado que estaba el lugar. Ahora se ve más recuperación urbana. Y tiende a convertirse en el balneario de Chiclayo. Pero lo interesante fue encontrarnos con una gran cantidad de locomotoras y vagones de diferentes casas constructoras y años. Muestran el esplendor que tuvieron estas máquinas, las cuales han sido absurdamente desplazadas por priorizar otras formas de transporte terrestre. El primer gobierno de Belaunde fue mal aconsejado por varios lobistas de empresas que estaban interesadas en beneficios para sus intereses empresariales más que por el beneficio público. Espero que el vivo interés de varias personas y entidades de hacer un tren costero de Lima a Piura prospere y tengamos esta forma de transporte rápida, segura, limpia, masiva y, a la larga, barata. Perú es un país que tiene menos de la mitad de línea ferroviaria que Bolivia y tenemos casi la misma extensión con Ecuador, cuando este país es menos de un tercio de nuestro territorio. Cosas insólitas de nuestro país y errores históricos que se pueden enmendar. Voluntad política y pública.


Dejamos Eten y tomamos el camino costanero atravesando Santa Rosa, Pimentel para llegar a Lambayeque. Era un camino que tomaba por primera vez, así que íbamos con cautela. La carretera está totalmente pavimentada, pero no tan bien señalizada. Por error, entramos en la autopista a Chiclayo desde Pimentel y casi llegamos a esta ciudad, si no hubiéramos pedido información. Llegamos por la vía de Evitamiento a la salida de Chiclayo a Lambayeque. Habíamos decidido ir al museo de Tumbas Reales de Sipán. María tenía que viajar más temprano, ya que por un problema de papeles tenía que ir a Lima esa noche. Adelantó su pasaje y ya nosotros íbamos con todo nuestro equipaje en la maletera del auto. Llegamos a las instalaciones del museo e ingresamos a él. Una pena que no se puedan tomar fotos como sí se puede en todos los otros museos de la Región. En fin. La visita es ordenada; María estaba haciendo su primera visita, no lo era para los demás. De todas maneras, siempre hay cosas interesantes para ver. Es un museo destacado. Almorzamos tipo campamento en las afueras del museo y nos dirigimos hacia Chiclayo para dejar a María. César había coordinado con un primo suyo para que podamos llenar el tanque de gasolina para devolver el auto. Se quiera o no, el tiempo pasa rápido. Devuelto el auto, subimos a nuestro bus para retornar a Trujillo.




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