miércoles, 18 de febrero de 2009

PASTORRURI, UN TRISTE FIN Y GRAVES EFECTOS COLATERALES




LO IMPOSIBLE HECHO REALIDAD

Lo que alguna vez se comentó y pasaba por nuestros oídos como Ciencia Ficción, se está haciendo realidad inexorablemente. La primera vez que fui al Callejón de Huaylas en 1985, veía para mí uno de los lugares más bellos del país. Al toparme por primera vez con Huaraz, nuestro nudo de comunicación, fue encontrarme con una ciudad a medio construir: habían pasado 15 años desde aquel nefasto 31 de mayo del 70 y la ciudad aún mostraba grandes solares en pleno centro de la misma, solares que habían albergado casas que se habían caído o derruido por el violento terremoto. Huaraz había sido una ciudad bella con sus techos con tejas rojas y con sus estrechas calles (las que se convirtieron en una trampa mortal para cientos de huaracinos que murieron ese día)

Una de las visitas que más me sorprendió fue la de Llanganuco. En esa época, la laguna era límpida y el día que fui con 3 amigos más éramos los únicos que habíamos ido a visitarla. El encuentro con este celeste espejo de agua a los pies del nevado Huacarán, fue una de las emociones que aún guardo con mucho cariño y respeto por la monumentalidad del lugar. Tengo una foto ampliada de una de las laderas del Huascarán (impresionante), y la mostré a un amigo de la zona; él me explicó que la zona fotografiada mostraba el camino que el glaciar había trazado al desprenderse y caer sobre las aguas del lago para después deslizarse como un "huayco" (alud) inmenso que destruyó a Yungay y Ranrahirca minutos después. Esa zona (tal como la tengo en la foto) aún permanecía bastante yerma con escasa vegetación, 15 años después.


En 1992 volví a ir a estos parajes con un poco más de tiempo, pero con más gente (casi 80). Esta vez la visita incluía Pastorruri, sitio que no había sido explotado como recurso turístico hacia los 80. Pastorruri era un lugar simpático, pero el sitio se hallaba saturado de visitantes; algunos de ellos bajaban con trozos de hielo del glaciar para "llevárselos de recuerdo". Las personas ascendían sin ningún control y varios, por la altura, alquilaban una acémila para tratar de subir un poco más (como falda de una suerte de colina de hielo no era notable un "pico")

En 1999, volví esta vez con un grupo más pequeño y ascendimos un poco más, logré entrar a una suerte de caverna en la que veías estalagtitas y estalagmitas, y aún el suelo mostraba signos de congelamiento. Pero ya recordaba que la nieve "había subido" lo suficiente como que para el terminal de buses y camionetas improvisado (con basura, bulla, vivanderas, caballos, burros, gasolineras informales) se encontrara bastante más alejado de las primeras muestras de nieve.

El año pasado fui a Huaraz. Pastorruri ya está cerrado (espero que definitivamente para evitar que lo poco que queda sea depredado por el turismo rapiña que existe en el Callejón de Huaylas). Lo que por mucho tiempo era el "producto de bandera" (eufemismo que emplean para sobreexplotar algo) del turismo, terminó por ser destruido e irremediablemente perdido. Como este glaciar, otras zonas nevadas del famoso Callejón de Huaylas, la famosa Cordillera Blanca, se está irremediablemente perdiendo.

No hace mucho discutía con algunas personas sobre el tema del calentamiento global y la destrucción irreversible de muchos de nuestros recursos. Es obvio, por ejemplo una especie cuyo último ejemplar (sea animal o vegetal) sea destruido, esta especie desapareció del planeta. Pero esta gente (al igual que el obispo famoso, Richard Williamson, niega el holocausto) me comenta muy suelta de huesos que todo lo del calentamiento global es producto de mentes aviesas, ONGs ambientalistas de izquierda o gente que quiere negar el progreso (como ellos lo entienden, por supuesto). Muchos arguyen que los datos son falseados, que son cosas cíclicas u otras hipótesis peregrinas que están más ligadas a lo apocalíptico que a un estudio científico. Bueno, uno con sensatez y quien haya visitado este ex bello paraje de la sierra peruana tendrá, lamentable, una demostración válida del deterioro que causa el deshielo de nuestros glaciares, adosado con el pillaje que el ser humano hace de cualquier lugar que visita y depreda.

Nuestro país, como cualquier país del Tercer Mundo (mejor dicho, pobre) está siendo víctima de un pillaje sostenido de todos sus recursos para satisfacer apetitos inmediatos y con poca planificación por la errada concepción de desarrollo y la idea de acceder a la modernidad a como dé lugar.

Para un ejemplo notable es lo que se viene con el contexto de nuestro ex glaciar.

Todos los peruanos sabemos, creo, que el río Santa se alimenta (sus aguas) de los deshielos de estos glaciares alguna vez llamados perpetuos (así lo conocí cuando estaba en el colegio). Todos los costeños norteños soñaron tener agua para sus desiertos y en un momento se hizo realidad. Se construyó un megaproyecto (Chavimochic) con la idea de la perpetuidad acuífera. Los estudios jamás hicieron consultas de rigor científico que hablara de todos los cambios y probabilidades que todo proyecto de tal envergadura, creo, debe tener; por ejemplo, un escenario en el cual el principal recurso escaseara.

Como parte de nuestra cultura general, en la cual todos tenemos miles de derechos y escasos deberes y responsabilidades, los agricultores de la zona sur del río Santa reclamaron (y por años) otro proyecto hídrico: CHINECAS. El río Chinecas en realidad es un gran canal de origen mochica que por su envergadura se convirtió en un cauce natural. Miles de agricultores y sobre todo, empresarios que ven una suerte de gallina de huevos de oro, han puesto la mira en las aguas del Santa para este proyecto.

Y así nacen los interesantes futuros problemas que ya están a la vuelta de la esquina. Pastorruri y sus demás "compañeros" glaciares están exhaustos. Cuando joven pasaba por el puente sobre el Santa y uno veía el caudal permanente de ese río; ahora hay periodos en que ya no fluye mucha agua. Los factores anteriores lo están haciendo desaparecer: pocos glaciares, Chavimochic y dentro de poco, Chinecas.
Si los glaciares se extinguen (les queda a lo más 15 años), ¿qué va a pasar con esos proyectos? La razón que se le dio es para un cultivo intensivo que genera una buena renta por abundante agua, mano de obra barata, buen clima, tierra buena; sobre todo, agua. Si ésta se hace casi inaccesible, ¿qué va a suceder? Alguien me dijo que ya tenían aguas alternativas para el proyecto, pero este proyecto también nos da agua potable; entonces, ¿quién tendrá prioridad? ¿un espárrago o yo? Actualmente somos una población que casi bordea el millón de habitantes por día. Una vez oí a un alumno del colegio, muy suelto de huesos y convencido de lo que decía, que la prioridad era el capital (esto es, la agricultura de exportación): tal imbécil recibió un abucheo general de sus demás compañeros. Pero espero que ese rechazo a la idea haya quedado grabado en la conciencia de los demás alumnos para que cuando vayan a tomar decisiones, no las tomen como ahora lo hacen muchos idiotas. Basta ver qué pasa en todos los países de este lado del hemisferio y la actitud complaciente y hasta cómplice de muchos de nosotros frente a problema como el de las minas, transgénicos, patentes biológicas ancestrales, etc..

Esta narración me ha enseñado (y la comparto con quien quiera leerla) lo íntimamente ligados que estamos con nuestro planeta: lo que haga a mi entorno, volverá a mí como un boomerang, inexorablemente. Cuando dejé Pastorruri la última vez aquel 1999, me iba con la certeza que ya no lo vería más. Por mi mente corre ese temor que muchos de los bellos lugares que he estado en mi país o en otros lugares del planeta serán también parte del rincón triste de mis recuerdos. Ojalá no sea así.
Publicar un comentario