jueves, 28 de agosto de 2008

CINE SOBRE MÉXICO




El público extranjero rechazaba las versiones en su lengua natal, porque los actores no eran los que ellos querían ver en la pantalla. En el llamado "cine hispano" de Hollywood (las versiones en español) el problema se agudizó por la gran cantidad de acentos de los actores, algo que nunca tomaron en cuenta los productores hollywoodenses.
EL CINE HISPANO EN HOLLYWOOD, Más de cien años de cine mexicano



OTROS OJOS SOBRE MÉXICO: PERSPECTIVAS


El cine, como todas las artes, es una forma de interpretación del mundo, en tanto una realidad espacial y temporal. Así pues, una obra literaria o arquitectónica, es el reflejo de lo que sucede en la sociedad que al artista le tocó vivir. En la visión marxista del estudio de una sociedad, el arte es parte de lo que se denomina supraestructura que conforma, con la infraestructura – medios de producción, recursos naturales-. La estructura de una sociedad. Es, pues, una suerte de vaso comunicante que acerca el mundo interno del artista con su contexto y la humanidad ha ido proponiendo nuevas formas que ayudasen a lograr una feliz consecución entre lo referido y su referencial. Esta búsqueda ha encontrado en los artistas, seres ávidos de material para poder comunicar su mundo interior, los indicados para indagar el alma humana en su esencia; los que buscan en su diversidad y la pluralidad, la unicidad. En su incesante búsqueda, el hombre del siglo XVI sale (en su primera globalización) y comienza a relatar lo que ve; comienza (lo habían hecho ya los árabes en su expansión proselitista, los cruzados y luego los navegantes italianos a la cabeza Marco Polo) un proceso de deslumbramiento y de comparación que movilizará al mundo. El siglo XIX es otro de los grandes procesos de expansión de la humanidad y no sólo se dedica a conquistar lo geográfico (Ríos, montañas) sino a conocer con más detenimiento a los pueblos que habían sido avasallados por la metrópoli europea. El último gran bastión humano de aislamiento, Japón, se abre ante la irrupción norteamericana y de pronto la moda es japonesa; vemos a los impresionistas franceses, a los escritores de ópera italianos escribir sobre Japón. Estas lecturas eran muy especiales, puesto que la óptica que los artistas empleaban obedecía a sus propios patrones de vida y su cosmogonía; en muy simpática escuchar a Madame Butterfly cantando en italiano y en un sistema musical típico de occidente. Lo exótico no eximía que el artista adecuase lo visto u oído a patrones de la cultura de éste (el artista).

El cine ha sido, como fuente de diversión y conocimiento, un campo experimental de textos. El cine llega cuando la humanidad ya cubre la mayor parte del planeta en su proceso de expansión capitalista: los científicos son enviados por sus gobiernos para estudiar los nuevos espacios, tanto para ver las nuevas materias primas, así como estudiar los potenciales mercados; así se entiende las misiones de Humboldt, Darwin, Laplace, entre otros; es un mundo amplio y nuevo, por lo tanto hay diversos espacios tanto geográficos como naturales para poder ser reinterpretados. Los nuevos lugares son objeto de fantasía y exotismo; el romanticismo, el simbolismo capturan estos lugares y los releen a sus medidas. En el cine, es Europa y luego Norteamérica que se encargan de reinventar el mundo desde sus perspectivas. Muy poco hicieron por respetar el mundo que se estaba manipulando para sus intereses. No podemos olvidar las interesantes lecturas del mundo romano o, en general, el mundo antiguo desde la perspectiva de las actuales potencias para hacerlas parte de su propaganda. Pocos han sido los directores que respetan la esencia de la cultura que se muestra; los más, se adecuan de acuerdo a la intención del momento.
Un país como México ha tenido siempre esa relectura especial, sobre todo de sus vecinos; el lugar de diversión, de narcotráfico, de corrupción. La imagen de este país sintetiza lo que las grandes potencias culturales ven de nuestros países; aún retengo en la retina una versión bastante distorsionada del imperio de los incas en la película llamada en castellano “El Imperio del Sol” con Christopher Plummer, en la cual él era Atahualpa. La versión de Eva Perón en la ópera de LLOYD WEBER es una versión bastante sesgada de lo que fue esta mujer; las versiones de Maciste que llenaban las salas de cine fueron retomadas en su concepción como Rambo o Terminator. En muchos casos, el cine se vuelve en burda propaganda para defenestrar al enemigo (todos los filmes sobre Cuba o los países socialistas) o para justificar su invasión, ya que es la única manera de civilizar a los “ignorantes”; he ahí el esperpento de 55 DÍAS EN PEKÍN o cualquier bodrio que justifique la invasión de Iraq.

Este corto ciclo de películas nos muestran relecturas de México y desde México a través del cine; algunas son respetuosas, otras son incidentales, otras, bastante lesivas contra un pueblo. Por eso, en caso último, es necesario mostrar y advertir en estos espacios al público en general de estas especiales acciones que en muchos casos ofenden a diversos pueblos del planeta.

¡QUE VIVA MÉXICO! SERGUEI EISENSTEIN (URSS) 1931 Como comenta George Sadoul, este es uno de los proyectos más soñados de nuestro artista. Es un extenso fresco del México de inicios del siglo XX, y se haya dividido en cuatro partes: FIESTA, SANDUNGA, MAGUEY y SOLDADERA. Eisenstein se fascinó por la cultura mexicana y dirigió esta obra a modo de consuelo por habérsele impedido filmar en los Estados Unidos. Es un canto coral de la cultura mexicana, con impresionantes escenas rituales de la muerte. Sin embargo, fue una de las obras más maltratadas del Director, ya que prácticamente nunca la tuvo en sus manos; a pesar de haber tenido el apoyo del escritor socialista norteamericano Upton Sinclair , éste lo fustigó por haberse “devorado” todo el presupuesto y no haber concluido con el rodaje. Cuando el maestro retornaba a la Unión Soviética, el escritor incautó sus bobinas, más aún al recibir la noticia que había derrochado el dinero en perversiones sexuales y haber trabajado con personas de dudosa reputación en México. De la versión de 5 horas y 20, se ve frecuentemente la versión de 1 hora y 40 minutos, versión hecha por Grigori Alexandrov en 1973. Muchas de las escenas fueron empleadas por otros directores o fueron presentadas como documentales en los años 40, como el caso de TEMPESTAD SOBRE MÉXICO (de Sol Lesser) o MOMENTO BAJO EL SOL (de su amiga y biógrafa Mary Seton).

EL TOPO ALEJANDRO JODOROWSKY (MÉXICO/CHILE) 1970 Este es un verdadero film de culto, un bizarro western mexicano, con escenas extremadamente violentas y que se producen en todo este contexto típico de los 70, bajo la influencia de la revolución de las flores, el mundo hippie y la presencia de las religiones del lejano oriente se entremezclan en la película. Para su época fue todo un revuelo y es producto de la imaginación de este escritor de origen chileno, quien ha incursionado en casi todas las artes (como Jean Cocteau). El mismo director hace el principal papel como el pistolero justiciero, tomando como modelo el héroe solitario fordiano (como John Wayne). El western sí ha sido parte de la cultura de los estados mexicanos que fueron usurpados por Estados Unidos durante su fase expansionista; es más, muchos de los filmes hechos por algunos directores antibélicos de los 70 crearon películas en esa zona movediza que era Río Grande en ese entonces: ahí tenemos un clásico con LA PANDILLA SALVAJE (1969), cuya existencia termina en una masacre contra los hombres de Pancho Villa; el director, Sam Peckinpah, hizo otro clásico con varios actores mexicanos: TRÁIGANME LA CABEZA DE ALFREDO GARCÍA (1974)

EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS (زقاق المدق ) JORGE FONS (MÉXICO) 1995. Esta es una especial relectura de la obra maestra del escritor egipcio Naguib Mafuz, quien había recibido el Nóbel de Literatura en 1988. En la obra original, las historias transcurren en la ciudad de El Cairo y, gracias al guión de Vicente Leñero, se traslada a la ciudad de México de nuestros días. La trama está dividida en cuatro partes fácilmente identificables y ellas se van hilvanando a través de la reflexión de tres personas. Arturo Ripstein es el productor y hay cierta mano en la elaboración del film con varios tintes de humor negro. Son historias de personas marginales y, hasta cierto modo, fracasados. El reparto también hizo famoso esta película, pues cuenta con Bruno Bichir, Salma Hayek y María Rojo.

TRAFFIC STEVEN SODERBERGH (USA) 2000 Esta premiada película trata sobre los sólidos vínculos del narcotráfico entre dos países que se complementan: Estados Unidos y México. Las cinco historias se hilvanan entre ellas y vemos los hilos del poder contaminados por esta lacra de la sociedad. Lo interesante es el tratamiento de las historias que no dejan de tener un acentuado tufillo racista y altanero: la parte mexicana es filmada en blanco y negro, y muestra zonas desoladas cercanas a la frontera, sobre todo en Tijuana; quizá es así como el film quiere ver a las zonas deprimidas generadoras de la materia prima (en este caso, intermediarios para el gran mercado como lo es Norteamérica); la parte estadounidense es a color y pese a ello no esconde las podredumbres del poder. De todas maneras, la narración es sostenida y al final de cuentas queda una sensación de incertidumbre y escepticismo, por lo menos del lado mexicano. En realidad, es una visión un poco sesgada como lo es con todos los países productores de droga, a quienes se les imputa la responsabilidad de producirla, pero la sociedad opulenta no es capaz de enfrentar de manera efectiva los conflictos de sus adictos ciudadanos que generan este atractivo mercado.
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