domingo, 10 de agosto de 2008

CONCIERTO DE MÉLISANDE CHAUVEAU AL CLUB CENTRAL DE TRUJILLO


Ayer sábado 09 de agosto hemos sido testigo de un extraordinario recital de una artista excepcional en las instalaciones del Club Central de Trujillo; su recital dejó a mucha gente atónita, no sólo por la calidad interpretativa y su voluntad de seguir frente a un instrumento que tenía problemas técnicos, sino porque lentamente su compromiso personal con cada una de las piezas que iba interpretando nos arrastraba a "vivir" la música que discurría en cada nota que pulsaba en el aún inefable piano del Club. Me había comentado que había trabajado todo el mes de julio para este concierto y que ella, amante del mar puesto que había nacido en Nice, se había privado este verano europeo para trabajar en este trabajo personal que la iba a traer a Perú por estos días. Y su trabajo metódico (y atrevido) le rindió frutos. Su osadía y capacidad la hicieron tomar la decisión de celebrar a un compositor capital para la música culta moderna: OLIVIER MESSIAN, de quien celebramos el primer centenario de su nacimiento. El concierto (muy francés) empezó con una breve pieza de Maurice Ravel, a quien el famoso Círculo de los Seis le debe mucho de su inspiración y sus propuestas revolucionarias de la música del siglo XX. La segunda obra se centró en varias partes de la magnífica Vingt regards sur l'enfant-Jésus, compuesta en 1944 para la pianista (en cierta forma, "protegée") Yvon Loriod, durante el periodo sombrío de la Segunda Guerra Mundial; cada "regard" tiene previamente una introducción hablada que centra la idea o leit motiv de la pieza. Los "regards" son densos y muestran toda una visión metafísica pesimista que rodea a la Europea a fines de la Segunda Guerra. Olivier Messian se encierra en un visión mística. Hacia fines de la guerra, mucha gente se tornará escéptica y una nueva filosofía se cernirá en el mundo europeo de post guerra; caminos como la nueva fenomenología o el existencialismo buscarán un compromiso de la humanidad. La pianista Mélisande ha encontrado esa agonía de una alma con dudas y temores, y que busca aferrarse a una suerte de misticismo muy católico en un "valle de lágrimas"; la fuerza expresiva de la pianista acentuó la angustia de los temas. Luego de tremenda expresión de la pianista, nos ofreció un breve mascarada para piano sólo para la mano izquierda. Para cerrar la noche, la pianista escogió a uno de los más grandes compositores rusos que fue admirado por Messian: Modesto Mussorgsky y su inmenso CUADROS DE UNA EXPOSICIÓN. Esta obra ha sido capital en muchas corrientes. Tuve la suerte de haberla oído en su versión original por un pianista francés (allá por el año 80 en Lima), luego en una versión rock (¡) del grupo EMERSON, LAKE AND PALMER; una versión orquestal con la propuesta de Leopold Stokowsky y por último la versión del japonés ISAO TOMITA.
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