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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 22 de mayo de 2022

PROFESIÓN RIESGOSA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 22 DE MAYO)

 

La Alianza Francesa organizó este último viernes un conversatorio cuyo tema central era el periodismo de investigación y sus desafíos. Para la realización del evento se invitó a tres periodistas: Djanira Ruiz, Christopher Acosta y Renato Sandoval. Los tres realizan, intensiva y apasionadamente, esta actividad, la cual no les ha estado exenta de problemas y riesgos como los que comentaron los invitados mencionados. La coyuntura política cubrió el evento con un halo de expectativa y no menos tensión por parte de los organizadores y de los invitados. Hacer periodismo de investigación en nuestro país de manera general y en nuestra ciudad, en lo local, acarrea muchos riesgos y existen muchos factores de presión sobre el periodista que realiza con rigor cualquier investigación que lleve por delante. Dicha investigación surge de una sospecha de la cual se puede ir construyendo todo un planteamiento para exponer la falta investigada. Como expuso uno de los invitados, la corrupción es el principal móvil que provoca algunas sospechas; estas pueden estar centradas en una persona o institución pública o privada; los gestores de los grandes escándalos que pueblan las noticias no son únicamente del sector público, sino también del privado, como el caso de Odebrecht o El Club de la Construcción. Las presiones sufridas por los invitados que comenzaron a narrar tuvieron un carácter anecdótico hasta jocoso, pero las más de ellas eran peligrosas e indignantes. Se habló de amenazas a familiares, llamadas telefónicas intimidantes, procesos legales con argumentos esotéricos y alguna que otra visita al Poder Judicial o alguna celda. Al hurgar el submundo de la ilegalidad, de los contubernios, del mundo ilícito, la búsqueda de fuentes se vuelve un proceso complejo para justificar la condición de su ilicitud: fuentes que se caen, la detracción u otras razones pueden ser el motivo de que cualquier buena investigación se venga abajo. Parafraseando a uno de los ponentes, el periodista que ingresa en este campo sabe que ganará enemigos. Reconocen la posibilidad del error por su condición, ergo, son propensos al error; está en ellos la responsabilidad de saber enmendar el yerro y replantear su trabajo. Ha habido y habrá ejemplos en los que algunos periodistas mienten o fabrican ficciones por diversas razones (como el caso de la ganadora del premio Pulitzer Janet Cooke). O el caso de otros que corrompen su profesión por presión política o económica, como la pesadilla de los diarios chicas, actividad aún en vigencia. Las muestras de envilecimiento de muchos personajes que crean o siembran historias continúa vigente y pueblan los medios actuales, razón por la cual muchas personas son bastante escépticas con el contenido de editoriales, noticias o investigaciones, como sucede con algunas líneas editoriales durante elecciones. El público estuvo muy atento, puesto que el clima político actual tiñó prácticamente la conversación.


domingo, 16 de enero de 2022

PUNTOS SOBRE LAS ÍES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE ENERO)

 


“Es Galán y es como un oro/ tiene quebrado el color; / persona de gran valor / tan cristiano como moro; / pues que da y quita el decoro / y quebranta cualquier fuero, / poderoso caballero es don Dinero.” Esta es una estrofa de la letrilla satírica de Francisco de Quevedo en un Siglo de Oro de una España que construía un gigante de pies de barro. Cada estrofa es una muestra de cómo en una sociedad con el oro procedente de las indias, los ricos se hacían más ricos y los nuevos ricos pugnaban por un nuevo estatus y poder. Oro y, luego, dinero son motivaciones para hacer “correr al cojo, convertir al cobarde en guerrero y a sus poseedores en dignidades”. Si esta letrilla no es suficiente para entender el contexto de este breve artículo, hay que darse una vuelta por el tango Cambalache del poeta Enrique Santos Discépolo, escrito en 1934 y censurado por los políticos de entonces (y siempre). En un mundo caótico, hay ganadores por las buenas y, las más de las veces, por las malas.

En un intercambio amical sobre datos históricos hablábamos sobre el famoso incidente del ex playboy de los 50: Mariano Prado Sosa. Hijo de Mariano Prado Heudebert, oligarca de la época y dueño del Banco Popular del Perú y muchos bienes más, Marianito causó un lamentable accidente en Ancón que provocó la muerte de la hija de un político odriísta prominente, Claudio Fernández Concha, en 1956. También, al parecer, causó otro incidente fatal cuando atropelló a un jardinero en su propiedad. Anécdotas de la historia en las cuales el principal actor de los hechos salió indemne. El imperio Prado (dueños de bancos y hasta el Diario La Crónica) contaba de una buena maquinaria en todos los campos, todos. Quizás el libro Historia de la corrupción en el Perú de Alfonso Quiroz sería más sabroso de llenarse de anécdotas con las cuales se ejemplificaría más cómo el uso y abuso del poder teñido de corrupción alcanzan cuotas inimaginables. La “democratización” del acceso al poder ha hecho que los avezados de corbata tuvieran más competencia “en el ramo”. La aparición del narcotráfico, por ejemplo, en las últimas décadas ha hecho que el mapa del poder haya cambiado significativamente. Y también la apertura de muchas actividades, consideradas reservadas o estrictas, ha sido también el campo propicio para otros tipos de poder por otras vías. La sociedad nuestra ha ido permitiendo, tolerando e, incluso, avalando (a través del voto, por ejemplo) toda esta espiral. El dinero compra conciencias: lo hemos visto en muchos campos, incluido el periodismo. Felizmente, hay islas. Lo sucedido recientemente con Paola Ugaz, Pedro Salinas y, en especial, Christopher Acosta es la manifestación de ese poder que necesita acallar verdades que flotan en el ambiente, en los salones y reuniones; estas batallas siguen en pie. Dinero vs. Verdad. 

Interesante: CAP ha hecho con su acción, a la larga, una verdadera campaña exitosa de marketing para el libro de C. Acosta.