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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 11 de enero de 2026

ALERTA SOCIAL (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO DOMINGO 04 DE ENERO)

Una lluvia de regular intensidad. Otro: 2025 casi nos despide con un sismo. La mayoría de la población toma estos incidentes como tema de conversación por un buen tiempo; sin embargo, esto debería invitarnos a profundizar más el tema y tomar las adecuadas prevenciones con el fin de evitar o atenuar las posibles consecuencias de cualquier hecho grave natural o humano (como la caída del techo del Real Plaza que ya va por el año). Los sismos y las lluvias, como otros fenómenos naturales, son parte de nuestra geografía e historia. Los sucesivos Fenómenos de El Niño no han sido del todo  correctamente abordados y esperamos, con cierto temor, que las infraestructuras hechas en los últimos años puedan funcionar adecuadamente frente a cualquier lluvia fuerte que ponga en riesgo nuestra urbe; empero, la situación climatológica de nuestra ciudad no ha sido tomada del todo en cuenta, pues no existe un real plan de contención pluvial (gradientes, espesor de pavimento, alcantarillado) que no termina de ser efectivo con nuestras calles y avenidas. Ojalá que no siga lloviendo este verano. Los sismos son más mortales, pues estos son imprevistos y confrontan la capacidad de respuesta de una sociedad frente a estas crisis; también desnudan la corrupción, la informalidad y, lastimosamente, la lacra social que aprovecha estas circunstancias. El sistema sanitario, por ejemplo, se vio confrontado con la pandemia del COVID 19; aunque la infraestructura en sí no se vio afectada, un sismo fuerte puede agravar la incapacidad de una respuesta sanitaria a una tragedia telúrica. Trujillo y el Norte peruano costero no han experimentado algún sismo violento desde el terremoto de 1970. Este “silencio” sísmico debe figurar en la planificación preventiva de cualquier autoridad. No sé qué habrá pasado por las cabezas de las personas responsables esa noche temblorosa que nos asustó a todos; qué habrá pasado por la mente de todos nosotros al no tener la certeza de que nuestro espacio físico sea seguro y que nuestras propiedades puedan salir airosas de un movimiento de regular intensidad; cuántos de nosotros no teníamos una mochila de emergencia; cuántos de nosotros nos dimos cuenta de que los simulacros tienen una razón de ser. Al leer la historia sísmica o los efectos de un Niño en nuestro país vemos datos muy alarmantes. El libro de Charles Walker, “Colonialismo en ruinas”, describe la catástrofe social que sobrevino tras el gran terremoto de Lima del 28 de octubre de 1746; momentos tensos que terminan sobrepasando a las autoridades de turno y aparece una profunda anomia social que arrastra a toda la población. Una advertencia a todas las autoridades. El terremoto de 1970 dio como fruto la creación de Defensa Civil, organismo que vela por la seguridad social de un país en el que hay mucha recurrencia a la informalidad y la corrupción, causas que provocan las posteriores lamentaciones de todos. ¿Lo vamos a pasar por alto otra vez?


1 comentario:

Anónimo dijo...

Aplaudo el contenido. Sin embargo, respetuosamente opino, no se debería esperar ya a las autoridades, q a través del tiempo solo han mostrado corrupción e incapacidad. Así como se forman clubs, eventos sociales se deberían formar grupos de preparación y prevención. A carencia de autoridades aptas para los puestos q toman, el pueblo quizás pueda tomar la iniciativa de hacer un cambio.