domingo, 15 de mayo de 2016

EDUCACIÓN SEXUAL (ARTÍCULO PARCIALMENTE REPRODUCIDO EN EL DIARIO LA INDUSTRIA DOMINGO 15 DE MAYO

La sexualidad es uno de los temas más controversiales en ser tratados en nuestra sociedad. Pese a ser un asunto que tiene sus bases en lo biológico, es una entidad compleja por ser ya de carácter cultural que ha devenido en el tiempo en un gran tabú. Los órganos sexuales no son tratados idénticamente como los órganos respiratorios o de la vista. Han sido valorados de manera distinta, puesto que se han vuelto referentes culturales fuertemente ligados al poder, sobre todo cuando nos referimos a una de sus funciones como lo es la reproducción. Tan solo la imagen de una persona emasculada (varón que pierde su pene) frente a una persona que haya perdido un ojo o lisiada de una pierna tiene un tratamiento cultural que va más allá de la carencia física. Además, el mundo de la cultura visual ha utilizado el desnudo humano, sea masculino o femenino, con otras intenciones más allá de lo que significa enseñar la piel. Es un gran constructo que ha ido creando capas invisibles para cubrir con un manto mental la sexualidad de cada una de las personas y que, por diversos medios, se ha buscado cinceles para romper esa pátina oscura que cubre nuestros cuerpos.
Ingresar la sexualidad dentro de la educación ha sido uno de los procesos más complejos, mucho más de lo que fue la teoría de la evolución en el siglo XIX. El tabú fue bastante fuerte en casi todas las comunidades que recibieron formación judeocristiana en sus criterios educativos. No hay que olvidar que los planes de educación obedecen a un acercamiento de un niño o joven a su realidad; y en este acercamiento ha habido muchos elementos que han intervenido para que dichos planes sean aplicados o no. Factores políticos, sociales, religiosos, entre otros, han sido decisivos para que ciertos contenidos sean aceptados o no. Muchos docentes vamos aprendiendo en el camino cuándo se enfrenta a cierta censura tácita o explícita a ciertos temas que quisiera abordar para enfrentar ciertas problemáticas que aquejan nuestras sociedades. Incluso la educación sexual ha sido un tema que ha “viajado” por diversos cursos para poder ser enseñada dentro de un plan. Es que en realidad, este problema es un fiel reflejo de la sociedad que inspira cualquier plan curricular. La sociedad peruana puede estar enfrentando un acercamiento violento a este denso tema de forma irregular, trasgresora y con tardíos mecanismos de respuesta. En los 60, bajo la revolución hippie, las canciones de protesta y la aparición de la píldora que cambiaron súbitamente arquetipos educativos comenzando a abordar temas más actuales como la sexualidad, hubo posterior a estos movimientos respuestas conservadoras que quebraron un posible diálogo franco entre los jóvenes de esa época y sus mayores. La literatura y el cine comenzaban a romper los esquemas rígidos de una realidad que impactaba con una nueva visión del mundo que se vio desde Concilio Vaticano II, el Mayo francés y la moda unisex.
En pleno siglo XXI, con el internet invadiendo cada rincón de miles de hogares urbanos, todavía se piensa que la sexualidad no debe de ser tratada en un centro escolar. Increíblemente, nuestros jóvenes son cada vez más activos sexualmente hablando a temprana edad. El impresionante dato que en 2014, el Perú tuvo un incremento del 14 % más de jóvenes adolescentes embarazadas es una cifra escalofriante que tiene hondas repercusiones personales, sociales y económicas. Es interesante que ante esta realidad, ya algunos colegios estén dando programas de inclusión a dichas niñas o adolescentes para que frustren su carrera escolar como lo era antes. Tuve oportunidad de ver un proyecto de inclusión para estas jóvenes en un pequeño colegio de la sierra liberteña; este proyecto lo estaban ejecutando con una compañera de colegio.
El sistema educativo intenta incorporar este tema, pero las reacciones vienen de todos los frentes, sobre todo, de padres de familia. Algunos argumentos son descabellados: alguna vez oí decir a un padre que era darles herramientas para que los chicos comiencen a tener vida sexual tempranamente. No se han puesto a pensar que la educación ayuda a la prevención y esto se logra conociendo. Conocer es prevenir. Hay mucha gente, incluso mayor que no conoce su cuerpo y menos el del otro. Sería bueno ya dar un vuelco al respecto.
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