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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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sábado, 31 de octubre de 2026

SAINT PAUL, LA CORONA Y EL BRITISH MUSEUM (CRÓNICA DE VIAJE POR LONDRES)





29 de septiembre. Martes. Segundo día londinense. Ya más acomodado con el ritmo inglés en todo su sentido, decidí visitar cuatro objetivos en este día. Alfredo me había hecho un itinerario alucinante que quizás lo hubiera hecho de tener 20 años menos. Uno se va aburguesando en comodidades personales para disfrutar tus momentos, tus tiempos. Había comprado desde Trujillo el servicio Hop-On/ Hop-Off que se está haciendo cada vez más frecuentes en otras ciudades (lo iba a tomar en Liverpool, lo vi en Edimburgo y Madrid también); este servicio te permite planificar los sitios que quieres visitar con un servicio múltiple (buses o barcos) que te acercan a los sitios de interés en una ciudad tan grande y llena de atractivos como Londres (https://www.bigbustours.com). Una que había descargado la aplicación sólo faltaba activarla. Y el punto inicial iba a ser la impresionante iglesia de San Pablo (Saint Paul´s Cathedral). Una vez terminado mi frugal desayuno, me fui al paradero de la Switon Street que no se hallaba lejos de mi hostal hasta la catedral en un trayecto de no más de 15 minutos. Viéndolo bien, el hostal está estratégicamente ubicado cerca de todos los atractivos posibles. El bus tomó un poco más de 15 minutos hasta llegar al lugar. En verdad, es envidiable el tráfico inglés: no se oyen claxon ni gritos estridentes, los buses no ponen música a todo volumen y el transporte público no corre con otro, pues no hay la insana competencia que tenemos aquí. Imaginar que en Lima circulaba un micro que tenía más de ¡800 mil soles en multas! Uno de los tantos irresponsables que conducen; y no sólo transporte público, pues también hay muchos avezados que van en sus nuevas camionetas 4x4 o sus vehículos de alta gama trasgrediendo todas las reglas de tránsito (https://www.infobae.com/peru/2026/09/11/atu-interviene-colectivos-informales-un-vehiculo-tenia-multa-de-s-847-mil/). La interconectividad en el transporte público en Europa es envidiable. Volvamos a la visita: bajé en una estación frente a la catedral, la cual puedes apreciar en toda su dimensión. Su cúpula es uno de los símbolos visuales de la ciudad, como lo puede ser el Big Ben en la misma Londres o la Torre Eiffel en París. Llegué al lugar poco antes de la 8:30 am. hora que abren las instalaciones. Ya había una cola de regular extensión. Al haber descargado mi aplicación del servicio de Hop On (https://www.theoriginaltour.com/tours/), me ahorré la cola para los que van a comprar entradas. Al aceptar mi entrada en la puerta, iban activar mi boleto para todo el día. Pedí ayuda a un chico chino que estaba en la puerta y me dio las indicaciones con la ayuda de su App. Ver las instrucciones en chino me hizo recordar la importancia que este país tiene en el turismo mundial: las dos compras de chip para tarjetas las activaban con instrucciones que te llamaba la central: la de España en español y chino, y la de GB en inglés y chino. La cantidad de turistas chinos en la cola para entrar era, calculando grosso modo, 3 de cada 5 personas en la cola. Son los nuevos ricos y consumen a manos llenas, algo que iba a ver a lo largo de los días de visita. Al ingresar a estar lugar, entras a la historia británica. Este edificio sobrevivió a los intensos bombardeos de la SGII. Creo que Hitler toda la intención de demoler este gran edificio que es parte del orgullo inglés, pues en sus criptas y muros están enterrados varios personajes, hombres y mujeres, que le dan el gran brillo a esta nación (https://www.londres.es/catedral-de-san-pablo). Si amas la historia, la arquitectura, la música (sí, estaban ensayando músicos, un organista y luego un coro), los lugares tranquilos pero inmensos; este es el lugar. Con una audioguía, uno puede ir viendo los espacios notables del lugar. La gran historia está en su cripta: vemos una gran cantidad de edificaciones mortuorias de los diversos conflictos en los que estuvo involucrada GB. Su pasado fue bastante movido y su espíritu colonialista estuvo “justificado” por su afán de “civilizar”. Así vemos cenotafios o mausoleos en homenaje a los hombres que estuvieron involucrados en tal guerra en Sudáfrica, India, Malasia, un largo etcétera. Los homenajes más actuales de estas conmemoraciones están en los monumentos de los caídos en la IGM (verdaderas masacres como Verdún o Somme), la IIGM, las guerras de Irak, Afganistán o la ex Yugoslavia. Las tumbas de hombres notables, como la del almirante Nelson, no son sólo de hombres de guerra; también están las de Alexander Fleming (haber trabajado en un colegio inglés en Trujillo que lleva su nombre), el gran pintor Turner o el cenotafio de Florence Nightingale (https://londonpass.com/es/things-to-do/whos-buried-in-st-pauls-cathedral). Luego de haber visitado tanto la cripta y los altares de la base, me aventuré a subir los 257 escalones para ir hasta la primera parte de la cúpula: Galería de los Susurros (Whispering Gallery: https://www.atlasobscura.com/places/whispering-gallery-at-st-paul-s-cathedral).



Nuevamente bajé a la cripta para ya salir de esta renovada visita y fui a la librería del lugar: compré el libro de rigor y vi algo genial: estampillas alusivas a esta iglesia. Obviamente, ahora forman parte de mi colección filatélica. Al salir me fui al punto de recojo de los buses en el paradero 15 de la línea azul según mapa (https://www.doubledeckerlondon.com/post/big-bus-london-review). para ir a mi siguiente objetivo: la Torre de Londres (Tower of London). Había ido con una casaca grande que me había prestado Alfredo para la lluvia, la cual iba a usar poco. El clima estaba loco. Por el contrario, hacía calor, casi 22 grados. Me senté en la parte superior para ver algunas vistas más de la iglesia y nos dirigimos a nuestro siguiente objetivo al cual llegamos después de 25 minutos. El bus hace un periplo que nos permite cruzar el Puente de Londres, que sería mi siguiente visita. Llegamos a la Torre, lugar de mucha historia como veremos a continuación. El paradero nos deja a unos 6 minutos de caminata. El ingreso es rápido, gracias a tener el boleto comprado previamente. Este sitio, con casi mil años a cuestas, encierra entre sus muros historias turbias y sangrientas como la triste historia de Ana Bolena (https://www.hrp.org.uk/tower-of-london/history-and-stories/the-story-of-the-tower-of-london/). Pero no fue la única prisionera notable que estuvo recluida aquí (hasta su decapitación), sino también algunas celebridades una de las cuales estuvo vinculada con nuestro país y que fue el tema de la novela El sueño del Celta de MVLL: Roger Casement. Este hombre denunció las crueldades y crímenes de ese criminal que fue el rey belga Leopoldo II, quien destruyó vidas y generó mutilaciones entre miles de aborígenes en el Congo, entonces belga. No sé cómo puede ver gente aún que lo admire (https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46651813, https://www.hks.harvard.edu/faculty-research/library-research-services/collections/community-voices-perspectives/king-leopolds). Casement fue un hombre valiente que también denunció el crimen de Julio César Arana, quien hizo su gran fortuna con la explotación del caucho y los crímenes contra los aborígenes amazónicos (https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-60922508) (https://rtvcplay.co/competencias-ciudadanas-y-socioemocionales/respira-amazonia/historia-explotacion-casa-arana). Perú debería generar más investigación sobre este oscuro personaje. Volviendo a Casement, este apoyó la independencia de irlanda, acción que iba a ser el motivo por el cual se le iba a culpar de traidor o espía. Por esta razón, fue ahorcado por el gobierno británico (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/casement.htm). Para cerrar esta parte, cuando estuve en Nauta, tuvimos la suerte de ver una exposición sobre Casement en la Municipalidad de Nauta en una exposición promovida por el gobierno peruano. Las fotos eran terribles. Aquí está mi crónica de esa visita: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2017/11/pacaya-samiria-un-intento-viaje-iquitos.html. Volvamos a la Torre. La visita está muy bien estructurada: han hecho interesantes propuestas turísticas muy didácticas que ayudan al visitante. Además, han instalado diversas facilidades para que cualquiera persona pueda bajar, subir o entrar a espacios que serían riesgosos; fuera de contar con una extraordinaria señalética, paneles y pantallas interactivas para el visitante y varios juegos para la delicia de los niños y jóvenes. Además, de la cantidad numerosa de turistas chinos y coreanos, había grupos numerosos de estudiantes escolares de todas las edades que iban con sus profesores. Algunos paneles, de ser vistos por algunas autoridades mojigatas peruanas (que ahora abundan) se desmayarían al ver tantos niños y adolescentes viéndolos, preguntando sobre ellos y anotando sobre su contenido lo que aquí sería tabú por los prejuicios que queremos instalar nuevamente en nuestra sociedad. Como el cangrejo. Uno de los principales regalos para la visita es un espacio especial: Las Joyas de la Corona. Este es uno de los pocos lugares en los que se prohíbe tomar fotos o grabar videos: https://www.hrp.org.uk/tower-of-london/whats-on/the-crown-jewels/. 




Una vez culminada la visita a este espacio excepcional, se visita la Torre Blanca que reúne una colección de armas, armaduras antiguas para deleite de un coleccionista. Una vez terminada mi visita me fui a pie hasta el Puente de la Torre (Tower Bridge) que está a sólo 10 minutos (https://maps.app.goo.gl/vVCNmSgsFgSxht7WA). Otro lugar espectacular. Asciendes por un ascensor para llegar a la parte superior. En esta tienes que vencer tu vértigo, pues hay algunas partes que caminas sobre un vidrio bastante transparente que da mucho temor a las personas que no toleran la altura; era muy gracioso ver a hombres con cara de rudos que no querían pasar viendo hacia abajo. De película (https://es.wikiarquitectura.com/edificio/puente-la-torre-londres/). 



Ya había logrado tres de mis cuatro objetivos: falta ir a la Abadía de Westminster. Para eso me iba caminando hasta el muelle que está sobre el Támesis para tomar una embarcación que me lleve hasta la Abadía (https://maps.app.goo.gl/YB8REfpporpjwo6S7). Esperamos un momento, pues este embarcadero distribuye barcos para diversos lugares. Nos tomó casi 25 minutos de espera, un poco más. El barco atraviesa el Támesis hasta el Westminster Pier en casi 30 minutos, en los que nos van dando indicaciones de los edificios que son fácilmente perceptibles desde el barco. Hubo un conato de lluvia, sólo conato. Llegué a mi destino y con el Google Maps me fui a toda velocidad, pero ya no se permitía el acceso. Me quedé con las ganas. Tomé fotos del exterior de esta bella abadía (https://www.westminster-abbey.org/es/visit-us), pero las visitas a las bellas catedrales a las cuales Peter y Juany me iban a llevar me iban a sacar la espina. Regresé a mi hotel y salí a comer por las cercanías. El día anterior había cenado mal. En esta oportunidad, iba a comer bien: me fui a cenar comida hindú en el Tajmahal Indian Cuisine, no muy lejos del hostal (https://tajmahalkingcross.co.uk/). Mi última noche en Londres.

 

30 de septiembre. Mi último día londinense. Ya no iba a volver a tocar esta ciudad en el resto de mi permanencia británica. Tomé un buen desayuno y empaqué todas mis chivas para salir. Mi objetivo: Museo Británico (The British Museum). Como se hallaba cerca del hostal, me fui a pie, tan sólo 22 a 25 minutos (https://maps.app.goo.gl/3BudYVhUTEZpC5G96)- Ya había hecho mi reserva desde Trujillo por lo que pensaba que la cola no iba a ser tan problemática. Pero no era así. Teníamos que pasar un control riguroso. Este día también había quedado con Patricia Cépeda, una amiga que se vino a Europa hace años y reside con su esposo e hijos cerca de Londres. Íbamos a vernos luego de mi visita al British para almorzar. Llegué al Museo con tranquilidad, pasé el control y, luego, tienes delante de ti cosas bellas y extraordinarias por ver. Ahora, en semejante museo y con el tiempo limitado, ¿qué tienes por ver entre las más de tres mil piezas que tiene esta institución? (https://www.britishmuseum.org/). De visión obligatoria son la Piedra Rosetta (felizmente no había mucha gente alrededor) y las bellas estatuas de Partenón, maravillas que están en pugna con el gobierno griego exigiendo su retorno (https://www.britishmuseum.org/blog/12-things-not-miss-british-museum). 







Pero significaba ir errando de un lugar a otro; así que seguí la guía que había comprado. Primero me dirigía a las salas donde iba a ver arte de Norteamérica y bellezas mejicanas, tanto mayas como aztecas. De ahí pasé a ver arte de China, Japón, India, Corea; de ahí, al Cercano Oriente, Grecia. Y el antiguo Egipto. Pocas son las piezas oriundas de Gran Bretaña. Hay una sección, Britania, donde encuentras piezas de todo tipo que muestran la influencia romana en este territorio. Ya casi a mediodía, comencé a apretar el paso para visitar las obras del Partenón y el Egipto antiguo, que tuve que hacer la visita a todo meter. Una de las secciones que vi detenimiento que la de la historia de la moneda. Grabé todo y lo compartí con el grupo de numismáticos de Trujillo. Iba a ver otra propuesta similar en el Museo de Arqueología de Madrid. Aquí hay otras lista de obras por ver en el museo: https://wahooart.com/es/articles/los-25-tesoros-del-museo-britanico-arte-historia-y-decoracion-excepcional-es/. Al salir por la calle Great Russell, pensé encontrarme con Patricia, pero no estaba. Había entendido que nos íbamos a ver el Museo de Historia Natural, por lo que me dirigí a tomar el metro de Tottenham Court para tomar dos líneas (tenía que hacer conexión). Primero iba en la Azul (Picadilly) hasta Embankment para tomar luego la Verde (Distric) hasta la estación South Kensington. Por fin nos encontramos, parloteamos un buen rato y de ahí nos fuimos a almorzar: Patricia había hecho la búsqueda para ir a un restaurante italiano cercano de la estación: el Pierino (https://pierino.has.restaurant/). Con la buena comida, tuvimos una buena charla, el vino nos soltó la lengua. Pero tenía que seguir, pues mi siguiente objetivo iba a ser el Museo de Historia Natural (Natural History Museum https://www.nhm.ac.uk/). Aunque el acceso a los museos es gratuito, en los últimos años la guardianía sí es pagada. En este lugar tuve que dejar tres mochilas y bolsas, pues Patricia me había llevado dos grandes bolsas con chocolates, panes y muchas cosas. Patricia pensaba que estaba en un grupo de viajeros y que les llevaba comida para apertrecharnos de comida. Dejé encargado todo para poder caminar rápidamente por las diversas salas del museo (es inmenso), pues lo cerraban en 40 minutos. 




Desde la entrada te recibe un fósil de una ballena. He estado en grandes museos naturales, como el de Viena (te recibe un tiranosaurio en actitud de ataque, sorprendente) o el de Berlín; todos inmensos, ricos en información, cada uno con algo valioso que mostrar (https://elrincondeschultz.blogspot.com/2023/06/berlin-con-dudamel-sans-souci-y.html). Lo poco que alcancé a ver es notable: didáctico, entretenido. La parte de los dinosaurios siempre atraen a niños y adultos; no hay pierde. Ya con el tiempo en contra, salí del lugar para dirigirme a la estación de South Kensington e irme a Marylebone. Mi tren salía a las 7:06 pm con destino a Warwick. Desde SK tomé la azul hasta Picadilly y de ahí la marrón (Metropolitan) que me dejaba en la misma estación. Llegué con mucha holgura de tiempo, pero sí cansado por las tres bolsas que llevaba. Al subir al tren, busqué un espacio donde dejar las cosas para descansar. El tren de retorno toma casi hora y media (https://maps.app.goo.gl/1j84SeEXgiFhKYt49) y su destino final es Birmingham. En la estación me esperaban Juany y Peter, quienes me ayudaron con mis cosas. Había concluido así mi visita londinense.