sábado, 19 de febrero de 2011

MI ENCUENTRO CON PACO IBÁÑEZ

(A Goyo y a Milka)


29 de enero. Un día bastante especial. Había recibido algunos correos de Isabell antes de partir a Francia que me daba una información inquietante: un concierto de Paco Ibáñez en una ciudad cercana (relativamente) a Rodez, a la casa de Isabel.  Ya Isabel había planificado todo. Había arreglado un viaje a la ciudad de Toulouse (de la cual hablaré con calma) y tras la visita nos íbamos a la ciudad de Graulhet. Paco Ibáñez es muy conocido en el sur de Francia, vivió en cierta manera su exilio aquí y cultivó grandes amigos (algunos de ellos son amigos muy cercanos a mi anfitriona). Cuando leí el mensaje, de pronto a mi memoria llegó mis años universitarios cuando en los 80 hicimos un grupo de música llamado Perejil. Los líderes del grupo eran Fito Luján y Milka Rabasa. Ella buscaba las canciones más idóneas para poder ser interpretadas por el grupo en el que estaban Paty Matuk, Mariella Monzón, algunas veces Ricardo y yo. Y por primera vez oía la música de Paco. Su concierto en el Olimpia se volvió un disco de audición obligatoria en mi casa y mis hermanos ya conocían estas melodías. Así como Silvio, Pablo, Joan Manuel o Mercedes, también estaba Paco Ibáñez. Su timbre de voz nos era conocido así como sus interpretaciones de Arcipreste de Hita, Góngora o León Felipe. Neruda fue varias veces recitado en mis clases de literatura con la música para el poema XV o el XX. Quevedo llegó con mucho amor a mis alumnos con sus canciones. Pensé que nunca iba a tener la oportunidad de verlo. Había visto en los 70 a Mercedes Sosa o Quilapayú en Arequipa, en los 80 a los Inti Illimani y Serrat en Lima; en Israel vi a Joan Baez quien empezó su concierto cantando Gracias a la Vida en castellano, nunca más emoción que ese momento. Pero Paco no estaba en mi mente.
8:30 de la noche, puntualmente salió al escenario todo vestido de negro con su guitarra en mano, nos hablaba indistintamente en francés y castellano, el público entendía todo. Sus canciones tradicionales retumbaban y la gente lo acompañábamos. El momento más emocionante cuando nos contó que la canción Palabras para Julia la cantó en Argentina en un lugar donde hubo torturas. Emocionado nos narró la reacción del público. Hombre muy trejo y con sus años a cuestas no calla nada. Su cólera es sincera y su canto canaliza sus sentimientos.
Casi una hora y media de concierto nos llenó a todos los presentes. A Galopar arrastró a los viejos españoles a un fuerte aplauso y nos dejó su fuerte crítica a las políticas europea y norteamericana actuales.
Una vez terminado el concierto y luego de unos 15 minutos, me permitieron pasar a conversar con él. "Un peruano quiere conversar contigo", fui a su camerino con toda la gente y me estrechó la mano; luego, tomó su guitarra e hizo un amago tocando un ritmo de huayno, me dijo que estaba con intenciones de componer un  huayno. Había estado el año pasado en Machu Picchu y que Perú le gustaba, su gente, su ritmo; me habló de Vallejo y tiene, ojalá lo haga, la intención de musicalizar algunos poemas.¿por qué no? Conversamos de la realidad musical peruana, de la situación de Sudamérica, de Lima y Cuzco; espero algún día venga a ofrecernos un concierto, ha estado en Argentina, Chile, Venezuela; aquí nos preocupa que llegue Jonas Brothers, dudo que el interés monetario les pase por la cabeza traerlo.
Me despedí con afectuoso abrazo y esperando volver a verlo. Ojalá. Una noche para el recuerdo.




http://www.youtube.com/watch?v=15JfnrqBqSI&feature=related
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