domingo, 21 de marzo de 2010

EN EL MUNDO DE LOS TEMPLARIOS (4)

Con Isabel habíamos viajado a Sta. Affrique, me hizo un gran favor, inmenso: llevarme hasta la casa de Daniel y Melissa. Habíamos tenido un intenso día martes en Rodez y partimos hacia la ciudad de Melissa y Daniel a las 5 y media. El viaje nos tomó casi una hora, ya que teníamos que atravesar una zona alta  y el frío había arreciado y había ciertas ventiscas, nieve y hielo en las carreteras; así que fuimos con cierto temor. Llegamos a Sta. Affrique y dimos algunas vueltas hasta dar con la casa. Nos esperaban para cenar. Brindamos por el reencuentro, verlos después de algunos años. El tiempo nos va labrando los recuerdos.
Melissa fue a su pequeño departamento y habíamos quedado que al día siguiente, miércoles, ella estaba libre de su trabajo, así que nos fuimos a pasear. Si en la zona de Rodez había topado mi alma con el mundo cátaro, aquí iba a hacerlo con los templarios, a quienes, como los cátaros, tuvieron la mala suerte de caer en desgracia para el papado teocrático de ese entonces. Hubo otras razones ya más pecuniarias que fueron la motivición final para el exterminio de estos señores (que luego terminaron asentándose en otros lugares de Europa, sobre todo, Malta).
Luego de un buen desayuno, con Melissa salimos a ver la que había sido su anterior casa, cerca a Sta. Affrique en un lugar donde hay dólmenes. La historia está a la vuelta de la esquina. El destino de nuestro viaje fue a una pequeña ciudad llamada La Couvertoirade, ciudad templaria. Previamente habíamos estado en  La Cavalerie. En estas dos pequeña ciudades, pude ver este mundo interesante de caballeros cruzados que tenían por obligación defender el templo y que luego se volvieron personajes muy poderosos pra la curia romana, puesto que manejaban lo que serían los bancos actuales. Poderoso caballero es Don Dinero. Tanto en La Cavalerie como en la muy interesante La Couvertoirade, puede uno ver el modo de vida que llevaban. En París pude leer un poco también sobre una suerte de orden surgida desde los templarios, los hospitalarios que vivían en los Hôtel de Dieu, los antiguos hospitales. Para los hospitalarios, la vida sí era muy rígida y se debían a una autoridad que les controlaba todo. Los templarios acumularon fuerza y poder, todo esto va a ser motivo de su ruina. La pequeña ciudad tiene todo y por ser invierno no hubo muchas cosas abiertas: la vida aquí depende del turismo y llegué en estación baja.

Al recorrer esta meseta uno puede ver varios restos de castillos y zonas fortificadas. Me contaba Melissa además que la autopista que va hacia París desde el sur (Bézier) es relativamente reciente y ha cruzado esta meseta de Larzac; un par de días después iba a ser testigo de una de las maravillas arquitectónicas y de ingeniería de los últimos tiempos. Pero ya llegará el momento para contarlo.



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