El título elegido por Eduardo ya nos advierte con la persona
que nos vamos a encontrar a través de sus 434 páginas: Ciro Alegría Bazán.
Antes de pasar con mi breve explicación, quiero tomar prestadas algunas
palabras del agudo historiador Antonio Zapata: “[..] (a EGV) desde siempre le
gustó la historia y su talento de novelista ha fluido con naturalidad al
gabinete del investigador. Ahora nos presenta una biografía novelada de Ciro Alegría,
quien – estas páginas- recobra la estatura de hombre real que vive, transpira y
sueña por el Perú”. Y concluye el historiador con un enunciado que revela una
de las claras intenciones de esta novela: “[..] Esta obra contribuirá a
reposicionar a Alegría, un escritor que tuvo gran influencia en su tiempo, pero
que injustamente se ha desvanecido”. La reciente novela de EGV es la
continuación de una serie de novelas históricas que tiene personajes diversos,
no sólo literatos, a saber: Inca Garcilaso de la Vega, César Vallejo, José
María Arguedas, Ramón Castilla. Tuve la oportunidad de presentar su novela
biográfica Kachkaniraqmi inspirada en la vida y obra de JMA. Ahora se une a
este conjunto de novelas, esta nueva inspirada también en la vida azarosa y
obra de CAB.
Distributiva y técnicamente hablando, el libro está compuesto
de 7 partes en las que se distribuyen 81 capítulos, iniciando y cerrando esta
novela con los momentos finales de nuestro literato. Visualmente, el autor,
EGV, usa recursos de distribución espacial para tomar frases o partes de texto
de autores a los cuales tomará como referencia. La primera parte (parte 1) se
centra en los momentos en los que CAB tiene la necesidad de escribir, de
describir a través de sus obras las profundas desigualdades que se ven en el
Perú de las primeras décadas del siglo pasado y que aún muchas de estas formas
siguen vigentes. En esta parte, los personajes aparecen bosquejados, aún no
profundamente trabajados como lo van a ser en las siguientes partes. EGV usa la técnica del flashback para viajar
al pasado, a los orígenes de Ciro como lo será en la segunda parte (parte 2) “Ciro
en Marcabal” en la que se van a delinear a toda su familia y varios personajes
que luego irán apareciendo en cuentos y novelas como Tío Lino, Calixto
Garmendia o Rosendo Maqui, el principal personaje de una de sus novelas
cumbres, el Mundo es ancho y ajeno. Aparece, también, un personaje mítico, Luis
Pardo, nuestro Robin Hood peruano, a quien, gracias a mi padre, lo conocí por
primera vez a través de un vals que lleva el mismo nombre: (https://www.youtube.com/watch?v=4gNOUr3p9Is&list=RD4gNOUr3p9Is&start_radio=1). En esta parte sale a relucir la
fuerte fibra social que ha de marcar la obra de Alegría: la infra situación del
indio en el mundo gamonal el cual se ve retratado en su abuelo Teodoro o los
abusos de Álvaro Amenábar y la contraposición de estos en su hijo, José Eliseo,
padre de nuestro novelista, quien convirtió su hacienda en una suerte de
santuario. Como dirían ahora muchas personas, fue su padre en cierta manera
quien le “calentó la cabeza” y lo volvió, a los ojos de muchas personas de
entonces y de ahora también, en un terrorista, rojo, criminal. Esta será la
razón por la cual terminará en la cárcel tres veces con el riesgo de ser
fusilado y en donde perderá el tímpano de la oreja izquierda, y será enviado al
exilio donde escribirá la mayor parte de su obra, sobre todo en Santiago de
Chile como se leerá en la última parte. La tercera parte (parte 3), Ciro en
Trujillo, es la que más disfruté con fruición, pues habla de personajes y
localidades que son parte de la historia de nuestra ciudad y del país. Leeremos
sobre César Vallejo, su profesor en el Colegio San Juan. EGB aprovecha para
incluir relatos sobre la vida y obra de nuestro vate universal y las intrigas
contrarias que recibió en lo político y artístico. Vemos descripciones de una
Trujillo que es aparentemente apacible, pero que en su seno acoge los grandes
problemas que estallan en el valle Chicama, quizás producto de las noticias de
las revoluciones soviética y mexicana, y las ideas contestarias de Manuel
González Prada, que plantan la semilla en dos grandes pensadores
contemporáneos: Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. Vemos
los orígenes del APRA, el grupo Bohemia, el impacto del cine en la ciudad y los
héroes como Buffalo Bill, que inspirará, quizás, al famoso Búfalo Barreto, el
desastre del Niño de 1925. En la cuarte parte (parte 4), Conversación entre dos
presos, es la más extensa y rica en datos sobre CAB quien abraza las ideas del
aprismo y lo vemos en prisión por primera vez ante la intentona de revolución
que terminó en un fracaso y las primeras masacres bajo la dictadura de Luis
Sánchez Cerro. CAB va a ser testigo de la revuelta de Trujillo, explicada con
lujo de detalles y con partes reconstruidas por EGV en su licencia de literato,
no sin descuidar hechos, lugares y personajes históricos, información que
imagino se la ha provisto del libro El año de la barbarie del periodista
Guillermo Thorndike o La insurrección de Trujillo, jueves 7 de julio de 1932 de
Margarita Giesecke. Todos estos sucesos alimentarán su novela inconclusa,
Lázaro, la que, según el ensayo de Henry Bonneville, iba a ser la novela que
diseccionaba la sociedad peruana. Aparece la primera mujer Alegría amará: María
Luisa Obregón. Tras el fracaso de la revuelta, CAB huye hacia la sierra. La
huida se convierte en momentos de encuentro con su familia, la naturaleza y la
sociedad serrana aplastada por la injusticia hasta llegar a la Serpiente de Oro
(Río Marañón); en su viaje conocerá al padre Víctor Ramírez, quien con su
actitud y acciones lo acercarían a alguien vinculado a la Teología de la
Liberación, décadas anteriores a la prédica del padre Gustavo Gutiérrez. La
quinta parte (parte 5), Hombres y rejas, también es extensa, pues tiene el
espacio suficiente para describir a personajes del mundo político de entonces
que yacían tras las rejas por el tirano Sánchez Cerro. Los describe en su
calidad humana, esa que termina por ser el elemento que los une en la desgracia.
Aquí va a conocer a su segunda mujer y primera esposa, Rosalía Amézquita
Alegría, prima en segundo grado por su padre. Hay personajes alucinantes como
los que se pueden hallar en una prisión como el desaparecido Panóptico de Lima,
donde ahora se encuentra el hotel Sheraton de Lima. Habla de una interesante
imprenta que se hallaba en esta penitenciaría por la cual Alegría tenía un vivo
interés de trabajar ahí. Este tema ha sido abordado en el libro Vigilar,
Castigar e Imprimir de los autores Carlos Aguirre y William Fisher, presentado
el año pasado en nuestra ciudad. También Eduardo le otorga un capítulo a
Sánchez Cerro tanto en su muerte como en su vida frustrada por querer codearse
con la oligarquía de entonces. En el capítulo 61, Los zorros son pésimos
consejeros, parece que Eduardo da un guiño a José María Arguedas, quien también
sufría prisión por esos años. Fueron años duros para el avance social y que en
algo se extrapolan con nuestros tiempos, cuando vemos asesinatos impunes en
protestas y censuras de obras que quieren hablar de ello. La sexta parte (parte
6) es corta y habla de su libertad breve en Lima, de un año, pues el entonces
presidente Óscar Benavides decide desmantelar los movimientos políticos de
entonces al enterarse de una nueva intentona revolucionaria de apristas y
comunistas. Los hechos ocurren rápido y no le da tiempo de despedirse de
Rosalía, quien ya en el último capítulo decide seguirlo a Santiago de Chile. En
ese lapso de un año, Alegría tendrá otros felices encuentros como con José María
Eguren y el alemán Franz Krause, quien le predice e insiste de escribir las
historias con los personajes que ha ido conociendo a lo largo de su azarosa
vida. La última parte (parte 7), El Exilio, discurre en sólo 8 capítulos y
narra sus vicisitudes en el Chile, donde sucede el asesinato de José Santos
Chocano, el poeta de América. Se complica su salud (tuberculosis) lo que le
permite tener tiempo para escribir; luego, en los años posteriores tiene
profundos desencantos con el partido aprista mientras que cosecha sus éxitos gracias
a la publicación de sus primeras novelas en editoriales chilenas hasta la
publicación de su obra cumbre EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO en USA, tal como está
descrito en el último capítulo, el 81, que resume los últimos años de Alegría en
su breve retorno al Perú.
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