lunes, 16 de septiembre de 2013

130 AÑOS DE LA ALIANZA FRANCESA EN EL MUNDO

El 21 de julio de 1883 un grupo de intelectuales y artistas franceses fundó una institución que vela por la lengua y cultura francesas. Hagamos un poco de historia para entender la creación de esta Institución; por esos años, el mapa político y cultural del mundo era bastante complejo y la presencia de Francia y de Inglaterra alrededor del orbe era omnisciente. No había continente en el cual la presencia de estos dos países era notable. En Europa, por ese entonces surgían nuevas potencias como Rusia y, sobre todo, Alemania, así como los otrora grandes imperios como Portugal y España habían visto territorios suyos ocupados por las dos grandes potencias o, en su defecto, se habían emancipado bajo el apoyo directo o indirecto de estas grandes naciones. Ambas tenían más del 70 por ciento de la tierra bajo su régimen. Aunque la presencia de Francia en América no era tan contundente como lo era en África y Asia, sí participó de manera activa en el desarrollo intelectual, político, institucional e incluso sistémico de muchos países, incluido el nuestro. Bajo este contexto geopolítico nace la “Asociación Nacional para la Propagación del Francés en las Colonias y en el Extranjero”, un nombre que corresponde a la realidad competitiva que tenía el imperio francés con otros imperios, sobre el inglés. Pero también surge para cuidar la lengua francesa que, como al inglés y al español, en su expansión por el mundo y el contacto con diversas realidades lingüísticas y culturales comienza a tener una amalgama de realidades que comienzan a debilitar su integridad.

Es válido entonces decir que los orígenes de nuestra Institución obedecieron, en parte, a una idea colonialista e imperial. Los intelectuales que la fundaron quizás hayan tenido un poco esa idea en la misión de la preservación de la lengua y la cultura que ella trasmite. Los grandes fundadores de la Alianza Francesa no eran mentes oscuras, sino forjadores de cultura y orgullo nacional y han quedado como hitos de la historia no solo francesa, sino mundial. Pero hay que contextualizar otros eventos para no perder la perspectiva. Hay que entender que casi una década anterior a la fundación, Francia había sufrido una derrota en la guerra franco-prusiana de 1870, y esta derrota significó no solo la anexión de Alsacia, sino el inicio del declive del imperio francés y la restauración de la República y la famosa revuelta de la comuna. La gente se tornó republicana y laica. El inspirador fue Paul Cambon, destacado abogado y diplomático francés, y Pierre François Foncin, destacado geógrafo y primer secretario general de la Institución.  En su creación se preservaron los principios que recorrían a la Francia de entonces: integracionista, laica y con un marcado republicanismo. Lo más interesante es que el primer comité directivo estaba conformado por un padre católico, un protestante y un dignatario judío, además de muchos anticlericales. Pese al cargado ambiente político se determinó que la novísima institución fuese totalmente apolítica. Es muy posible que el nombre de Alianza haya sido tomado de la también creada Alianza Israelita (1853). Desde ese entonces una serie de personalidades, hombres y mujeres famosos, enriqueció el gran bagaje cultural que se echó a andar desde su fundación. Personalidades como el escritor Victor Hugo,  el ingeniero Ferdinand de Lesseps (creador del Canal de Suez), Louis Pasteur, Madame Curie, Julio Verne, entre otros; incluso personajes polémicos como el escritor Céline y un presidente de la República Francesa, Raymond Poincaré. La Alianza Francesa comenzó a extender su presencia en diversos países y llegó a América Latina, creando la segunda Alianza Francesa en la ciudad de México en 1884. En Lima se fundó en 1890 y se convirtió en una de las instituciones más exitosas a nivel mundial. En la actualidad, Lima es una de las Alianzas más grandes del mundo y tiene más alumnos que la sede central de París. Y en Trujillo se fundó en 1965 coincidiendo con la visita histórica del Presidente Charles De Gaulle a Perú. Es una institución que está en todos los continentes (salvo la Antártida), pues se encuentra en 136 países y el número de Alianzas ya va más allá de los 1,040. Una pequeña parte del presupuesto global de nuestra Institución es apoyado directamente por el Gobierno francés y este se apoya en la Alianza para representarlo, en cierta manera, en aquellos lugares donde no se encuentra un consulado. Es, en cierta manera, una institución embajadora que preserva el espíritu galo. He ahí la razón por la cual el día 16 de julio, François Hollande, Presidente de la República Francesa, tuvo un encuentro con todas las más de 300 personas que asistimos a este importante encuentro que resalta la importancia de la misma para el Gobierno francés. En su discurso resaltó el marcado sentido de neutralidad, apertura, integración y laicidad de la Institución, lo que le ha permitido estar presente en los lugares más álgidos del planeta, aquellos que tienen conflictos raciales, religiosos, sociales o culturales. Como institución se preocupa por mejorar su calidad en todos los niveles para ofrecer a la comunidad en la que se halla una educación de calidad y una verdadera ventana de Francia e incluso de Europa a todos los ciudadanos.
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