miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA FRANCIA DE VALLEJO

“Los hijos se parecen más a su tiempo que a sus padres”
Proverbio árabe

LA FRANCIA DE VALLEJO

Conferencia presentada por mi persona en homenaje a César Vallejo

Cuando César Vallejo dejaba el Perú por barco con Julio “El Chino” Gálvez Orrego el 17 de junio de 1923  en dirección a Europa para nunca más volver con una moneda de oro de 500 soles[i], el viejo Continente era un campo de experimentos políticos y sociales que iban a configurar el mundo contemporáneo que hemos heredado. La tendencia a la idealización y la sacralización de personas que admiramos no nos permiten ver el contexto que les tocó compartir y las circunstancias de cotidianeidad que, en este caso, experimentó nuestro vate en su periplo geográfico y humano vivido desde su llegada a la capital francesa hasta su muerte el 15 de abril de 1938. Gracias a la iniciativa de su amigo Julio Gálvez y su desprendimiento, este cambió su pasaje de primera en barco por dos de tercera; así Vallejo se alejó del Perú dejando atrás injustas demandas que aún el día de hoy ensombrecen su imagen.  Desde su arribo a París el 13 de julio del año 23, César Vallejo vivió una serie de vicisitudes, producto de su posición como emigrante de ajustados recursos y desconocedor del francés, situación que fue mejorando con los años;  así como de las turbulencias políticas y sociales coyunturales que terminarían por estallar en la segunda guerra mundial, conflicto declarado desde inicios de la década de los 30, pero oficialmente reconocido desde el 1 de setiembre de 1939.
No quiero entrar en un análisis interpretativo de la obra de Vallejo, no tengo autoridad para hacerlo; pero quisiera contribuir en el campo de la hermenéutica para una mejor interpretación de su obra y una mayor comprensión del Vallejo humano que vivió una serie de situaciones adversas, las cuales muchas veces no le hicieron placentera su vida el momento que le tocó vivir; y, más aún, tomando el concepto de que el artista es un vaso comunicante entre los hombres y la belleza que le permite trascender por encima de la vida prosaica que a todos nos corresponde. Vallejo es ese vaso comunicante que abrió un nuevo lenguaje para una gran masa humana silente que esperaba una voz. Ya un pensador contemporáneo a Vallejo y también conocedor de su obra, José Carlos Mariátegui, había visto en nuestro poeta el creador de una nueva estructura comunicativa que se adecue a los nuevos cambios. Mariátegui le permitió publicar en la revista Amauta diversas colaboraciones enviadas desde Europa. Además incluyó su aguda reflexión sobre la poética vallejiana en su obra capital 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana[ii], precisamente en el séptimo ensayo, capítulo XIV.  Se puede, también, ahondar en la obra narrativa no literaria de Vallejo a través del trabajo hecho por el investigador Jorge Puccinelli[iii] quien realizó, en vida, una exhaustiva revisión del trabajo intelectual y periodístico que Vallejo redactó para la revista Mundial y el diario El Comercio de Lima entre otros.  Identificados ideológicamente en el tiempo, Mariátegui, en su obra El artista y la época[iv], nos acerca una herramienta de comprensión a la creación de un hombre que resume, sintetiza su tiempo, y que vislumbra los cambios sociales necesarios. Vallejo es un hombre de su tiempo; visionario, sí; pero también un hombre que encarna las luchas ideológicas que sacuden a Europa en esos momentos. Su acercamiento a la doctrina comunista, así como su profundo rechazo al fascismo galopante que asolaba a muchos países del viejo continente nos muestran su marcado compromiso con el hombre y la sociedad de su tiempo. Tal como leemos el breve ensayo de George Lambie, El pensamiento político de Vallejo,[v] el artista se preocupa por la historia que le está tocando vivir. Como escribe Lambie, Vallejo ya había tenido un desarrollo político en nuestro país en su juventud; pertenecía a una generación preocupada por la búsqueda de una identidad nacional. No pertenece a ese grupo de artistas del torremarfilismo que comenta José Carlos Mariátegui[vi], claramente desdeñado por este intelectual; Vallejo no es un artista encerrado en su torre de marfil, aislado y ajeno a los problemas que aquejan a los hombres; Vallejo pertenece al grupo de artistas, hombres y mujeres, que se sumaron a las causas sociales. Eran hombres y mujeres testigos activos de su tiempo.
Pero, ¿cuál es esa época que le cupo vivir a César Vallejo?
Pese a la actual revolución tecnológica que nos hace creer que todo tipo de cambio se realiza por segundos, la historia nos ha demostrado que los cambios sociales son, pese a todo, lentos. Y estos se generan en todos los estratos de una sociedad. Tomemos cualquier postulado de las teorías del cambio social y las mismas nos darán la razón sobre estos mismos que pueden tener una nueva visión paradigmática o una revolución profunda que cambie sus estructuras, como las explica Pior Sztompka[vii]. Pero, ¿cuáles son esos acontecimientos que envolverán a Europa, a sus ciudadanos, a su cultura, a Vallejo? Podemos identificar cuatro grandes acontecimientos: la primera guerra mundial, oficialmente culminada cinco años antes de que nuestro vate llegase a París; el ascenso del fascismo y nazismo; la revolución bolchevique que daría el nacimiento de la extinta Unión Soviética; y la guerra civil española, cruenta guerra fratricida en la cual estuvo directamente involucrado. Basándome en las reflexiones de Lambie, con los dos primeros acontecimientos, Vallejo acentuaba en sí el pesimismo por ver una Europa y la civilización occidental en decadencia, tal como se planteaba en el libro de boga La decadencia de occidente (1928) de Oswald Spengler. Como anécdota queda que ese mismo año, Vallejo deja de pertenecer al APRA y pasa a formar parte del nuevo Partido Socialista Peruano; este giro le permitió ver una esperanza para un nuevo mundo en los dos últimos grandes acontecimientos.
Quisiera focalizar mi exposición en el primer gran acontecimiento, el cual ha de cambiar, incluso, el mapa intelectual de Europa de entonces. Los otros acontecimientos ha sido abordados por diversos investigadores peruanos y extranjeros a través del estudio de la obra de César Vallejo o su identificación ideológica, como bien lo hizo David Sobrevilla en su investigación César Vallejo, poeta nacional y universal y otros trabajos vallejianos; su viuda, Georgette Vallejo, entre otros
La primera guerra mundial o la llamada Gran Guerra es un gran acontecimiento humano que influirá en el imaginario social. Este conflicto mundial cambió completamente la geopolítica europea y fue el primer gran movimiento masivo de personas y también la primera gran masacre colectiva realizada en el espacio de cinco años[viii].  Es la primera gran muestra de la globalización efectiva de nefastas consecuencias. Extrañamente el campo de acción bélico fue bastante reducido (en comparación de la segunda guerra mundial, veinte años después): el campo de batalla se circunscribió al noreste de Francia, parte del territorio belga, en algunas regiones de Polonia, norte de Italia y zonas focalizadas en Serbia. Con los detalles expuestos sobre los costos y pérdidas de la maquinaria productiva de cada nación envuelta en este conflicto, la guerra no significó muchas alteraciones en sus economías. Muchas florecieron y recobraron su brío pocos años después. El injusto castigo impuesto a Alemania por sus intenciones de querer entrar en el grupo de los grandes imperios no fue por causas de pagar las pérdidas ocasionadas a los países vencedores del conflicto.  Además es una guerra de medios que convocan a los hombres a ir al campo de batalla; es una guerra en la que la información es recibida por los medios impresos, que también fungen de propaganda; y los líderes gubernamentales se ven pronto envueltos en la contienda de manera expuesta. Se dirigen a sus pueblos, son cabeza de una campaña enfervorizada contra el enemigo. Es una guerra en la mente de la gente. De ahí su gran repercusión. Es una guerra de los pobres y los ciudadanos de pie que van a caer en las terribles trincheras de Verdun, Somme u otros nombres que causan una dolorosa recordación. Entre las consecuencias, una vez terminado el conflicto, se tiene un nuevo mapa de Europa con la desaparición del gran Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Otomano, así como la transformación del extenso Imperio Ruso en un conglomerado de soviets que se convertirá en la Unión Soviética;  la fugaz aparición de la joven Alemania en el concierto mundial y su absurda rendición en esta guerra traerán lamentables secuelas a toda Europa y el mundo en general un par de décadas posteriores; irónicamente los dos imperios coloniales dominante en ese entonces,  Gran Bretaña y Francia, alcanzan su cenit, pero también inician su acelerada decadencia. Francia se vio debilitada por esta guerra en cuanto a sus planes geopolíticos, mientras que Gran Bretaña se vio algo favorecida por la anexión de los territorios perdidos por la desaparición del Imperio Otomano. Pero la intervención de los Estados Unidos en suelo europeo ya es un indicio de lo que vendría. Esta guerra replantea los roles continentales. EE.UU, un país de ultramar interviene por primera vez en Europa, lo que lo convierte en una gran potencia del orbe; por otro lado, vemos los inicios de la expansión japonesa en Asia y un hecho importante: la amenazante realidad comunista que tuvo su primera manifestación concreta en la Rusia de entonces. En muchas partes, durante los años 20, la bandera roja flamea en lugares tan diversos como el ayuntamiento de Glasgow en Escocia, en fábricas italianas o en las duras huelgas generales en Gran Bretaña, Francia o Alemania. El peligro rojo precipita el surgimiento del fascismo y el nazismo[ix]. Quisiera resaltar que este contexto llamó mucho la atención a Vallejo, como lo menciona Greg Dawes en su artículo Neruda y Vallejo ante la vanguardia.[x]
Pero, ¿cómo afectó esta gran guerra al ciudadano simple en sociedades que estuvieron involucradas en la guerra y que forman parte del inconsciente colectivo actual? El próximo año, Europa se prepara para recordar el primer centenario del inicio de la Gran Guerra. La intelectualidad europea de esas décadas participó directamente o indirectamente en la conflagración. Grandes escritores franceses fueron enviados al frente y ellos mostraron, a través de sus diarios, novelas, poemas o ensayos, l´état d´esprit, el estado del espíritu de la época, de su tiempo. Así tenemos una vasta producción literaria hecha por autores como Maurice Genevoix, Roland Dorgelès, Henri Barbusse, Charles Péguy, Henri Fournier, Louis Aragon, Guillermo Apollinaire, Louis Pergaud, Blaise Cendrars, Maurice Barrès, Jean Giono, Marcel Proust, Georges Bernanos, Romain Rolland, Alphonse de Châteaubriand, Céline, Jean Cocteau, entre otros[xi].  Sus desgarradores manifiestos en novelas, poemas, crónicas de guerra o partes periodísticos nos muestran la crueldad de esta contienda, el sinsabor de saberse abandonados en medio de bombardeos de obuses o francotiradores. Testimonios como Viaje al fin de la noche de Céline o varios poemas del poemario Caligramas de Apollinaire nos muestran la condición y soledad de hombres que fueron al campo de batalla con una ilusión y que van descubriendo amargamente que son olvidados o carne de cañón. En las agudas reflexiones de Ferdinand Bardamu, una especie de heterónimo de Céline, advierte lo que la guerra es para el hombre cotidiano, la manipulación de los poderosos y la absurda pasión nacionalista que arrastra a la humanidad a acciones sin sentido. Muchos de ellos cayeron heridos y acentuaron su espíritu antimilitarista o antisistema.
Pero no solo Francia mandó al frente a su intelectualidad. La campaña de adormecimiento civil acalló a las mentes pacifistas y predominó el espíritu bélico. Gran Bretaña envía a poetas o hijos de grandes pensadores. El poeta Robert Graves sobrevive a la batalla de Loos, pero el hijo de Rudyard Kipling, John morirá en combate, como le sucedió a la joven promesa Rupert Brooke. Coincidencias de la vida: el famoso poema If fue dedicado especialmente por Kipling para su hijo. Los versos iniciales de este poema se volvieron premonitorios:
Si puedes conservar tu cabeza cuando todos los demás pierden la suya y te culpan por ello.
Kipling, un hombre que creía en la grandeza del imperio, que apostó por la misión salvadora de su nación y que había usado su influencia para apoyar a su hijo, miope y limitado para las órdenes, se vio con triste realidad de que su hijo varón había sido una víctima más de esta hecatombe humana. Su cuerpo jamás será hallado, pese a las gestiones de su desamparado padre. A pesar de todo, siguió apoyando la causa a través de los medios, como hicieron también Arthur Conan Doyle, H. G. Wells y Chesterton. Este último se prestó para reclutar a irlandeses, católicos, bajo el mando británico. Se estaba creando el odio contra los bárbaros teutones. Pero por el lado alemán, también su intelectualidad se ve envuelta en esta fiebre bélica. Dos grandes voces sobrevivientes, pacifistas a su manera, escriben notables novelas que conmoverán al mundo: Sin novedad en el frente (im Westens nichst neues) de Erich Maria Remarque y Tormentas de Acero (In Stahlgewitter) de Ernst Jünger. La segunda novela fascinó a muchas personas ligadas al nazismo, pero siempre se mostró independiente y sobrevivió como pudo a la locura nazi; mientras que la primera novela y su autor sacaron provecho al espíritu antibélico de postguerra y asentó en los Estados Unidos para vivir cómodamente su sueño americano gracias a las regalías obtenidas por la venta de los derechos de su novela al cine de Hollywood[xii].
Hubo personajes polémicos que ensalzaron la guerra, como el polémico Gabrielle D´Annunzio, poeta que con sus ideas no solo artísticas, sino políticas han de crear las bases de otra lacra que llevará a Europa a una segunda guerra mundial: el fascismo. Para este poeta, la Gran Guerra era una forma de galantería. Amaba su posición de subteniente en la guerra. Pero por otro lado, otros literatos venidos de América describirán a esta como una acción incomprensible para el genio humano: Hemingway.
Este acontecimiento creó un nuevo mapa europeo y mundial por dos décadas. París se volvió una ciudad que recibía a todos los ciudadanos del mundo. Sin embargo, pronto se verá envuelta en problemas sociales, políticos y económicos. El gran crack capitalista del 29 en EEUU tocará las puertas de Europa y golpeará a las poblaciones más vulnerables. Vallejo acentúa su acercamiento al comunismo como lo hemos expuesto. Este movimiento atraía, cada vez más, a cientos de artistas e intelectuales, y Francia reaccionó. Vallejo fue expulsado por su afiliación comunista y por haber estado hasta tres veces en la Unión Soviética[xiii], producto de lo cual escribió el libro Rusia en 1931[xiv]. El París de esos años era un hervidero de creatividad e intelectualidad, como también lo era Berlín. Ambas ciudades, capitales de naciones que habían vertido mucha sangre de su juventud trataban de recuperar. Pero la sombra de la inestabilidad social, la increíble inflación alemana, el surgimiento de movimientos comunistas por diversos países tendrán en zozobra a las inestables naciones. El compromiso y la identificación ideológica de César Vallejo se van a acentuar durante las visitas a España, nación que estaba atravesando una crisis por la declaración de la Segunda República hasta el estallido de la guerra civil. Durante cinco años esta joven república quería modernizar y, como dice Georgette Vallejo, nuestro poeta que tenía dudas sobre su militancia debido a los ecos estalinistas que hacían cuestionar su pensamiento ideológico para asumir con dinamismo su militancia marxista incondicional. Era un hombre de su época[xv].
Espero que estos datos, genéricos aún, nos sirvan para entender más su producción literaria, sea en verso como en prosa. El acercamiento a diversos intelectuales en París o en sus visitas a España o Unión Soviética, herederos de este mundo posbélico moldearon, quizá, parte de su obra que nos sigue deslumbrando.




[i], Ricardo Silva-Santisteban (1997) César Vallejo, Poesía Completa. Tomo 1, PUCP, Lima.
Georgette Vallejo (2012)  Allá Ellos, Allá Ellos, Allá Ellos,  UAP, Lima.
[ii] José  Carlos Mariátegui (2005) 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, Biblioteca Amauta, edición 71, Lima.
[iii] Jorge Puccinelli (2002) Artículos y crónicas completos, PUCP, Lima.
[iv] José  Carlos Mariátegui (1978) El artista y la época, Biblioteca Amauta, edición 6, Lima.
[v]  George Lambie (Enero 2011-diciembre 2012) El pensamiento político de Vallejo, revista Norte, Instituto de Estudios Vallejianos, Universidad Nacional de Trujillo, No 17-18, Trujillo.
[vi] José  Carlos Mariátegui (1978) El artista y la época, Biblioteca Amauta, edición 6, Lima.
[vii] Pior Sztompka. Sociología del cambio social, Alianza Editorial, Madrid.
[viii] David Shermer (2004) World War I. Chancellor Press, Londres.
[ix]  David Shermer (2004) World War I. Chancellor Press, Londres.
[x] Greg Dawes (2008). Neruda y Vallejo ante la vanguardia, Nerudiana, Fundación Pablo Neruda, Santiago de Chile.
[xi] Le Figaro (junio 2013) Ceux de 14, les écrivans dans la Grand Guerre, Hors-série. París.
[xii] Jean-Louis Thiérot (2013) Vent de l´est. Ceux de 14, les écrivans dans la Grand Guerre, Le Figaro, Hors-série. París.
[xiii] Georgette Vallejo (2012)  Allá Ellos, Allá Ellos, Allá Ellos,  UAP, Lima.
[xiv] Alejandro Bruzual (2006) Los viajes de César Vallejo a la Unión Soviética: La dialéctica del vaso de agua. University of Pittsburgh, Vol. 4, No. 1, Otoño 2006, 23-39.
[xv] Georgette Vallejo (abril-diciembre 1999), Apuntes biográficos sobre “Poemas en prosa” y “Poemas humanos”, Norte, Instituto de Estudios Vallejianos, Universidad Nacional de Trujillo.
Publicar un comentario