domingo, 30 de agosto de 2009

MÉXICO, LA SERPIENTE EMPLUMADA EN EL ECRAN



No le fue difícil a la crítica de cine advertir, a principios de los sesentas,
El atraso contaminador de la industria. La condena fue instantánea:
He aquí la fábrica de la enajenación, los envilecedores de una colectividad finalmente indefensa que acepta lo que le dan.
CARLOS MONSIVÁIS, NO TE MUEVAS, PAISAJE.


La cinematografía mexicana es una de las más activas y prolíferas de América Latina. Desde el periodo mudo, el cine de México ha tenido una interesante y activa evolución; a raíz de los primeros 50 años de cine sonoro, hubo una suerte de resurgimiento del cine en dicho país con un grupo de jóvenes directores, dispuestos a cambiar la imagen demasiado estereotipada de esta cinematografía. Los años 30 y 40 sirvieron para crear toda una industria consumida en México, en Latinoamérica y luego en el resto del mundo. Para esta acción, según Monsiváis, la industria del cine se armó de estereotipos en guiones, sonidos, fotografía, paisajes y sobre todo actores. Carlos Monsiváis escribió un interesante ensayo sobre dicho cincuentenario (NO TE MUEVAS, PAISAJE) en el que da cuenta de todos esos arquetipos que, en cierta manera, se convirtieron en un lastre para la industria del cine y para la cultura mexicana en general. Las figuras de personajes perdedores como Pedro Infante, o desafiante como María Félix, obedecían a la construcción de personajes de fácil lectura para un público iletrado y hambriento de espectáculo. En este breve ensayo, Monsiváis carga con todos de manera agudamente reflexiva y, que en cierta manera, le da bases para la creación sin prejuicios de un nuevo cine nacional. Los primeros años del cine eran años duros, sin recursos. Esa necesidad la convirtieron casi en política: un paisaje sencillo, campestre. Pero, a su vez, destilaba un carácter bastante reaccionario, contrario a los movimientos sociales revolucionarios que habían vivido por casi dos décadas. Muchos de sus filmes se centraron en el mundo agrario-campesino. Allí tenemos ALLA EN EL RANCHO GRANDE, film en el que veladamente glorifica el statu quo social, ataca la situación de reforma agraria que había promovido hacía dos décadas Lázaro Cárdenas y se construyen personajes nada conflictivos; en cierta manera, pasivos y complacientes, y temerosos de cualquier cambio social. Las mujeres tenían roles inamovibles, establecidos y, aquellos personajes que trasgredían, sancionados. María Félix no es un ave raris; su pecado o atrevimiento es también sancionado, como sucede en DOÑA BÁRBARA. Este cine elevó a la categoría de modelo o patrón de conducta al macho mexicano: borracho, pendenciero, mujeriego, pero absurdamente tierno y humano. Una dicotomía creada para poder permitir a ese pueblo necesitado de autorretratos, el verse reflejados. La hipotética actitud descriptiva no es tal, ya que su carácter es contradecir los cambios que se venían gestando en la sociedad mexicana. Eran factores, en realidad, de alienación. Defendían (a través de la farsa, la comedia, el melodrama) situaciones racistas, clasistas, de verticalidad, pensamiento feudal agrario, machismo. A los curas mojigatos, defensores del patrón injusto y abusivo. Criticaban la modernidad y el avance de la mujer y la iglesia comprometida.
Quizá el cambio se dio en los 70, cuando subió el presidente Echevarría, éste nombró a su hermano Rodolfo como director del Banco Nacional Cinematográfico. Este tenía por propósito fomentar el desarrollo de un cine nacional, se contó con una gran presencia de actores jóvenes que recibieron un apoyo estatal (la idea también fue promovida en Perú). Esto suponía contar con nueva gente, nuevas actitudes, nuevos guiones y sacarse de encima años de arquetipos que le han costado al cine mexicano. El camino recorrido hasta nuestros días ha dado su fruto. Ante el triunfo de obras como AMORES PERROS y la internacionalización de muchos de sus actores y directores (Diego Luna, Gael García, Alfonso Cuarón), se puede decir que esa línea de trabajo ha permitido al cine de México dar vuelta a la página.

He aquí 3 filmes que muestran propuestas diversas sobre la realidad mexicana en tiempos diferentes, filmes que nos muestran los nuevos lenguajes de lo social y cultural de esta fascinante sociedad.

EL EVANGELIO DE LAS MARAVILLAS ARTURO RIPSTEIN 1998 Una interesante temática que es cotidiana en nuestra sociedad: la forma fácil de poder engañar a una sociedad al límite. El típico oportunismo y la descarada manipulación de la gente desesperada por parte de líderes religiosos son mostrados de manera abierta y alegórica a lo largo de este film. Estas circunstancias no son ajenas en nuestra sociedad, ya que ésta es permanentemente bombardeada por instituciones religiosas y pseudo religiosas hambrientas de fieles y, sobre todo, de sus dineros. El reciente escándalo de un líder religioso brasileño nos demuestra que esto no es nada nuevo en nuestra sociedad. La parafernalia, el temor, la amenaza y la supuesta salvación eterna son las eternas promesas de todas estas organizaciones bien organizadas, con recursos estructurados para impresionar y con un discurso aprendido para impactar sobre los más débiles de una sociedad: los pobres, los desesperados, los jóvenes. El caso más patético que se haya vivido en nuestro continente fue el caso de la secta Templo del Pueblo, dirigida por Jim Jones. Este, con la absurda historia del fin de mundo, mandó al sacrificio a 919 personas (incluidos 180 niños), no sin antes haber acribillado a cientos de balazos a un senador norteamericano, Leo Ryan, y a tres periodistas. En la misma iglesia católica tenemos muchos casos de sectas, muchas de ellas conservadoras que envenenan la mente de muchas personas, sobre todo adolescentes.

MIL NUBES DE PAZ JULIÁN HERNÁNDEZ 2003 Esta polémica película ha catapultado de su novel director a la fama. Y el caso no es para menos. Es una sincera y bella película que nos habla del dolor del amor y soledad de un joven homosexual en una México que, pese a ser la ciudad más grande del mundo –tiene 30 millones- se la muestra vacía y solitaria. Hecha con pocos recursos y en blanco y negro, este film es un valiente testimonio poético, que ha terminado por despercudir a la sociedad azteca de su letargo que en cierta manera fue expuesta un poco antes de las elecciones presidenciales. Algunas marchas sobre la igualdad de género y legalizaciones llevaron a los mexicanos a abrir sus conciencias y a sacar la gente de los clósets. Esta actitud deviene en un proceso lento para esta sociedad tan bien perfilada por uno de sus más grandes críticos, Carlos Monsiváis, en su análisis Escenas de Pudor y Liviandad; el típico macho mexicano, el de Jorge Negrete, está revolviéndose en su tumba. Pero el film no tiene esa intención; su intención está en el dolor y la soledad, en las heridas que nos crea el amor furtivo, el ocasional y lo difícil que es restañar las honduras del alma. Pese a lo “humilde” del film, esta película ha recibido diversos premios por la crítica y el cine comercial. Los tiempos cambian.
LOS ALBAÑILES JORGE FONS 1976. En los 70 el cine mexicano pasa una suerte de Nouvelle Vague, con una marcada intención social y tratan de despercudirse de la excesiva carga de estereotipos heredada del cine de los 40 y 50, tal como explicamos en un inicio. Así aparecen una serie de directores que abordan la sociedad mexicana con una visión más concreta y cruel de la misma, casi heredera de la obra del maestro Buñuel. Esta película inspirada en la obra de Vicente Leñero, convertido en guionista del film, nos remite al mundo de la construcción y las relaciones entre los personajes del mismo. Se ven personajes más identificables y con una intención de compromiso más evidente. El film muestra los tratos de trabajo, la verticalidad patronal, la corrupción y los crímenes que pueden surgir de esta. Es un fresco social, algunos personajes son satirizados por lo que representan y aparece junto con otras dos películas de alta carga social como son CANOA y MECÁNICA NACIONAL.
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