Datos personales

Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Saito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Saito. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de enero de 2022

JORGE Y SU CIUDAD SOÑADA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 23 DE ENERO)



Jorge Saito, un buen amigo, nos dejó hace una semana; hombre de ideas comprometidas para generar cambios necesarios en nuestra sociedad, ha partido.

Lo conocí en los años 80. Tuvimos la oportunidad de conversar en su desaparecido instituto Matisse. Lo había creado con el fin de poder ofrecer a nuestra ciudad un espacio de arte y de innovación para una Trujillo que iba creciendo en población juvenil que se veía en la necesidad de emigrar para poder realizar estudios de arte y comunicación. Cuando me instalé en Trujillo definitivamente, hubo más oportunidades para conversar sobre diversos temas que Jorge veía urgentes e importantes para ayudar a las personas y, a través de estas, a la ciudad. Jorge era un firme creyente que la ciudad y el ciudadano tienen una íntima relación y ambos influyen sobre el otro de manera decisiva. Trataba de ver a la ciudad de manera holística integrando cada uno de los elementos que la constituyen, viéndola como un tejido integrado. Durante las campañas de sensibilización desarrolladas por nuestra desaparecida Marcela García en Los Tallanes, Jorge fue un agudo crítico de los numerosos planes presentados por diversos organismos privados e instituciones públicas para abordar temas álgidos como el transporte público o la planificación urbana; criticaba las visiones de corto plazo, nada integradoras y que, a la larga, iban a causar más problemas que soluciones. Con él y un grupo de amigos integramos una asociación con el fin de aportar propuestas para una ciudad golpeada por siete huaicos, sea por inoperancia municipal o regional, sea por intereses económicos y políticos. En sus propuestas, veía la necesidad de incorporar recursos naturales (arborización, por ejemplo) para amortizar daños y actuar sobre las zonas de riesgo con un plan sistemático de desplazamiento para ayudar a los ciudadanos afectados; soñaba una ciudad con más áreas verdes para atenuar el deterioro ciudadano a todo nivel (desde contaminación hasta mejora de calidad de vida), parques metropolitanos, un eficaz manejo de residuos sólidos, una interesante red de transporte en las que las ciclovías son importantes. Soñaba con crear ciudades satélites para evitar los monstruos urbanos en la que se ha convertido Lima, por ejemplo. Y, sobre todo, educar al ciudadano a tener una conciencia urbana para que este sea el elemento coercitivo sobre otros ciudadanos y sus autoridades con el fin de evitar el rápido deterioro en el que nos estamos sumergiendo. Ese proceso toma su buen tiempo; pero es una solución a la que están apuntando todos los países que son conscientes de su entorno. Así los ciudadanos entenderíamos con más razón por qué un derrame de petróleo en lugares naturales son verdaderos crímenes por los que hay que protestar y no esperar que esta tragedia suceda en tu propia casa para darte cuenta de esta desgracia como ha sucedido en las costas limeñas. Ojalá que su memoria no caiga en el olvido.

Pd. Esto ya no figura en el publicado en el Diario Correo. La naturaleza, nuestra aliada y vecina permanente, ha sido amenazada por nuestra propia acción. La naturaleza, de la cual venimos, nos ofrece miles de oportunidades para vivir bien. Lo sucedido en las costas limeñas es una acción más de las miles que hacemos todos los días, consciente o inconscientemente. Jorge nos pedía aprender de ella para vivir mejor. Duro aprendizaje para una sociedad desmemoriada.