domingo, 6 de marzo de 2011

SEGUNDO DÍA BARÇA

El segundo día en Barcelona fue un día para pasar con Quique y conversar largo y tendido sobre nuestras vidas y la ciudad que lo acoge casi 20 años. Tomé el metro desde Bac de Roda, cercano a la casa de mis amigos y fui a su encuentro como el día anterior, cerca de la estación Universitat. El punto de encuentro FNAC de Plaza de Catalunya. Quique me iba a llevar a  ver "su" Barcelona, nos enrumbamos a ver el buen trabajo que se ha hecho con las bibliotecas públicas en la comuna catalana; para tal motivo nos fuimos caminando por las calles de Barcelona bajo un tenue sol hasta la Biblioteca de Catalunya parte de un complejo conformado con el Antic Hospital de la Sta. Creu. Visitamos los interiores y es todo un placer ver una biblioteca donde el usuario llega a sacar el material que quiera en diversas lenguas y religiones. Vi a muchos jóvenes pululando sea por la tarea, sea por el placer de ir a buscar cómics, que hay varios en castellano y catalán. Luego de esta visita, nos fuimos al Museu d´Art Contemporani de Barcelona (MACBA), todo un culto a lo audiovisual; es un bello edificio que complementa con la Casa de la Caritat, la cual ahora como el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) en una construcción de cierta antigüedad que ha sido acondicionada para las propuestas de las nuevas formas de comunicación y sus manifestaciones artísticas. La premura no nos permitió ni ver la exposición  permanente, ni la itinerante; lo malo es que ir a verla te implica horas de ver material audiovisual sobre diversas propuestas. La que se ofrecía ese día (que terminaba el 27 de febrero) era una reflexión sobre la construcción de la imagen política de nuestros días: la exposición se llamaba El D_Efecte Barroc, Polítiques de la Imatge Hispana.Y el folleto tiene un interesante juego de palabras: "lo hispano está embarrocado, ¿quién lo desembarrocará? El desembarrocador que lo desembarroque, buen deshispanizador será" Un estudio de las imágenes creadas "en común" a lo largo de las historias de España, esa esencia hispánica muy ligado a lo barroco, retorcido, revejido por nuestros hilos históricos y que seguimos usando como un distintivo. En la exposición hay ejemplos de España, México, Chile y Perú. El afiche tiene una imagen que reúne a varios líderes latinoamericanos bajo un altar barroco que puede ser de cualquier iglesia del siglo XVII o XVIII. Genial el concepto y lo interesante es escudriñar este transfondo en nuestra alucinante campaña presidencial (como para una segunda exposición). Ambos lugares son para verlos con mucho tiempo y con los ojos puestos a nuevas propuestas a asimilar. Queda pendiente en mi agenda.
Salimos del museo hacia el Barrio Gòtic y llegamos momentáneamente a ver la fachada de una iglesia que me impresionó mucho: St. Felip Neri. Quizá la iglesia no sea tan impresionante, pero sí lo que sucedió allí: fusilamientos masivos durante la guerra civil. Barcelona fue una de las ciudades (y en general toda la Cataluña y el País Vasco) que abrazó la causa republica; y los franquistas se vengaron de ella. La rivalidad entre Madrid y Barcelona fue aprovechada y acentuada durante los años oscuros del franquismo. Contaban algunas personas que llegaron antes a Barcelona que ésta era una ciudad descuidada, postergada. Durante el franquismo, la cultura catalana fue sometida; recuerdo a un cura vasco y a varios hermanos de La Salle que eran catalanes, lo que el régimen les imponía para que no hablasen sus lenguas y se olvidasen de sus autonomías que habían sido logradas durante la República. Y las huellas en la portada de esa iglesia nos cuentan cómo la pasaron los catalanes que rechazaban al régimen. Les recomiendo leer dos libros que explicarán, en cierta manera, cómo la paso la España de Franco: la primera parte de Opus Dei, el Totalitarismo Católico de Emilio Corbière, y La Guerra Civil Española de Paul Preston. Dura vida la que vivieron en esos años.
Para sacarle más el jugo a la visita nos fuimos a La Sagrada Familia; tomamos el metro (sueño un día Trujillo con metro o tranvía rápido). La iglesia está en permanente refacción; me desalentó ingresar el gentío que estaba en la puerta y los precios excesivos que ahora cobran. Me comentaban que la industria del turismo en España se vio afectada por la crisis del 2008 y con la actual crisis (acompañada con lo de Grecia e Irlanda), y veo que muchas empresas buscan cómo recuperar sus inversiones. Pero pagar 15 euros (casi 45 soles) te hace pensar sobre lo que a veces el turismo termina por distorsionar. Tal como pasó en la Catedral, y como sucede en muchas ciudades (como Cuzco, por ejemplo), el copamiento de ciertos lugares públicos para volverlos privados y lucrar con ellos es bastante cuestionable. Y España busca capitales de donde y a quien sea se lo saca. Me hizo recordar la visita al Partenón, en Atenas. Toda mi expectativa de tener un buen encuentro con la historia, con el arte se desvanece por el mar humano que te arrastra y la presión del tiempo que te exigen. Las dos veces que me encontré con Tut-ank-amon en el Museo Egipcio fue de no más de 1 minuto cada vez.
Para "cicatrizar" mi pena, Quique me enseñó otra alternativa: Hospital de la Sta. Creu i Sant Pau. "Subimos" a pie por la Av. de Gaudí hasta el complejo hospitalario, el cual se halla en refacción, pero se puede visitar libremente. El arquitecto de este bello complejo no fue Gaudí, sino Lluís Domènech i Montaner. El lugar es bello y es también un centro académico para las ciencias médicas.  Bello.
Luego de la visita, nos fuimos cerca de la casa de Quique a almorzar, puesto que de ahí se iba a sus clases. Me invitó a cenar con  su amigo en su casa, entonces me enrumbé a casa de Chicho.
Una hora después recibo una llamada indicándome que los planes habían cambiado un poco, que íbamos a participar en una exhibición de un documental sobre mujeres peruanas emigrantes en Barcelona. Quique es muy amigo de personas que constituyen asociaciones que ayudan a emigrantes latinoamericanos. El documental se llama "Peruanas en Barcelona 1985-2010, Ciudadanas de aquí y de allá", y nos muestra el proceso que muchas mujeres emigrantes compatriotas nuestras han vivido para adaptarse a la sociedad que las recibe. Algunas se adaptaron bien, para otras fue doloroso. Una cosa que he podido experimentar es el proceso de asimilación lingüística de muchos peruanos. Quique, en muchos aspectos, pese a todos los años que tiene viviendo en España, sigue hablando como limeño. En el documental, muchas peruanas habían desterrado su forma de hablar. Quizá, como dijo alguna vez Jorge Yika, es una forma de mutación hacia la supervivencia. En el aeropuerto de retorno a Lima, oía muchas hablas en las salas de espera; oía a colombianos que preservaban su acento, los inconfundibles rioplatenses; pero en el avión que iba a Lima, muchos compatriotas ya hablaban como españoles. Jorge Yika contó el caso de una chica que sólo tenía seis meses en Madrid y había sepultado su trujillana forma de hablar. Es todo caso para estudiar, si la presión de los miles de emigrantes latinoamericanos a España ejercen algunos cambios en los diferentes niveles de la lengua; debe de haberlos. En todo caso, esos testimonios vertidos por las casi 20 mujeres entrevistadas para el documental son respuestas a un futuro que se labraron cada una de ellas. Valioso. Otro dato más que me impactó es el hecho que esta institución, Plataforma Q´atary Perú, ha logrado sistematizar el trabajo para la ayuda de los emigrantes, sobre todo mujeres; fueron ellos, los de Plataforma, los que avanzaron para conservar derechos de los emigrantes y una asistencia (protección) en caso de abusos. Y estos modelos se están aplicando a las demás migrantes sudamericanas, sobre todo ecuatorianas; y ahora lo van a comenzar a trabajar con otro gran grupo numeroso: las filipinas.
No nos quedamos al cocktail; partimos rápido, puesto que el amigo de Quique nos esperaba para la cena. Fue una buena velada, con recuerdos, risas, nostalgias, buen vino.
Como ya no había metro a esa hora, quedé en casa a dormir.
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