miércoles, 6 de enero de 2010

MUÑEQUITA DE LUJO: AUDREY HEPBURN

“..Audrey pudo ser huidiza o cercana, impertinente o medida,

Desaliñada o deslúmbrate, pero en todos los casos, divertida y encantadora,
Definitivamente entrañable.


ISAAC LEÓN FRÍAS, LA PARTIDA DE AUDREY, LA GRAN ILUSIÓN, No 1


A Claude y Anne
Uno de los rostros más bellos del ecran fue el de Audrey Hepburn, la actriz rutilante de origen belga. No era la mujer que podríamos denominar como vampiresa, sino la de una mujer de apariencia frágil y elegante como pocas otras lo han logrado en el mundo de la pantalla. Las apariciones de esta actriz casi rayaban con lo angelical; pero esto no impidió que realizase una serie de papeles que la inmortalizaron.

Nació el 04 de mayo de 1929 en uno de los municipios de Bruselas, Bélgica: Iselles o Elsene (francés o flamenco, lenguas oficiales del reino belga). Sus orígenes muestran ese carácter internacional que caracteriza a los belgas: el padre era británico y la madre, una aristócrata holandesa, la familia Van Haemstra. Al apellido del padre, Ruston, éste iba a agregar el apellido de su querida abuela materna: Hepburn. Las raíces de Audrey se hunden en un linaje real que la vincula con el Rey Eduardo III de Inglaterra.

El trabajo del padre (en la banca y los seguros) la hace viajar entre Inglaterra, Bélgica y Holanda hasta establecerse, en cierta forma, en 1935 en Kent como alumna de una academia privada. Eran los albores de la segunda guerra mundial. Este evento transformó la vida de los europeos, a lo que no escapa Audrey, habida cuenta que sus padres eran simpatizantes de Adolfo Hitler y ambos pertenecieron a la Unión Británica de Fascistas. Este evento será bastante traumático para la actriz. Además sufrió en Holanda los rigores de la invasión nazi, primero teniendo que cambiar de apellido (eliminar todo lo británico por razones obvias), hablar sólo holandés y tener que dejar su futura carrera de bailarina, tanto por la alimentación como las enfermedades extendidas en la ocupación de los Países Bajos, como la anemia. Varios miembros de su familia fueron fusilados. La guerra la marcó para siempre. Para compensar esta terrible experiencia que vivió como niña y púber, ya adulta se “enroló” a la UNICEF.

Después de la guerra, la carrera de bailarina se vio cada vez más afectada por la estrechez económica familiar. Aunque tenía un esbelto cuerpo (producto, además, de la desnutrición), su altura y su bello cuello de cisne, lo económico fue determinante para dejar un posible brillante futuro en el ballet. Y se dedicó a las tablas.

El salto a la fama vino con ROMAN HOLLIDAY, film que catapultó a la fama; Wyler, el director, vio el tremendo potencial de ella como actriz y desplazó a Elizabeth Taylor, quien era la favorita de los productores del film. Su carrera al estrellato había empezado.

Muchos la han identificado como una mujer frívola, que llenaba los pasquines de chismes de la farándula, la modelo exclusiva de revistas de modas (por su figura y garbo). Pero Audrey fue una mujer muy sensible, que nunca olvidó las escenas de fusilamientos por las calles de Amhem, ciudad en la que pasó prácticamente toda la guerra, que se horrorizó con el fusilamiento de su tío y el primo de su madre por haber apoyado la resistencia holandesa, que tuvo que comer de todo para poder sobrevivir. El estrellato no le hizo perder las perspectivas de la vida. Por eso, su rostro bello siempre demostraba franqueza y transparencia, y, pese a todo, nos daba alegría y quietud. Sus filmes no son los extremos de la desgracia, sino el lado amable de la vida que cada uno de nosotros nos gustaría vivir. El patrimonio fílmico de esta inolvidable actriz nos lo demuestra. Hacia el final de sus días, parafraseando a Isaac León Frías, Audrey se iba despidiendo del mundo de cine y de la vida en general. En el último film que hizo, ella encarna a un ángel; ella ya estaba en el cielo.

Nos dejó un 20 de enero de 1993. Gloria Mundi.
VACACIONES EN ROMA (ROMAN HOLLIDAYS) WILLIAM WYLER 1953 La película que lanzó a la fama a Audrey en el rutilante mundo del cine. El sueño de un hombre de la calle es encontrarse con una bella mujer y además princesa. Esta suerte de cuento de hadas reunió a Audrey, con su porte de princesa, y Gregory Peck, quien encarna a un periodista norteamericano de medio pelo destacado en Roma como corresponsal extranjero. Su trabajo como periodista es bastante irregular y, al punto de perder su trabajo, un incidente lo vuelve a la vida; la princesa se ha aburrido de la vida protocolar de su corte y quiere ver la calle; así idea fugarse por las calles de Roma, la ciudad eterna. Todo esto provoca un escándalo en la seguridad y el grupo que la acompañaba. El periodista cae en la cuenta de la persona que rescató una noche accidentada. Quiere vender la noticia, pero el amor puede más. El sueño dura poco. Una comedia con final triste.

HISTORIA DE UNA MONJA (NUN´S STORY) FRED ZINNEMANN 1959 Aunque filmada en Bélgica, la mayoría de los integrantes del elenco principal era inglés. Está basada en una historia verdadera, la de la Hermana Marie-Louise Habets, una biografía dura de una mujer que decide colgar los hábitos y el rechazo que recibe de la congregación a la que perteneció. Hija de un médico famoso, decide abrazar la fe religiosa y ansía ser enviada al Congo belga para colaborar con los médicos de las colonias. La vida dura y abstinente de las monjas, la verticalidad eclesiástica, son tocados de una manera sutil (aunque evidente), así como las escenas amorosas que tiene la monja con un médico destacado en la colonia (Peter Finch). Este es el rol más dramático que encarnó a lo largo de su carrera cinematográfica y le interesó el tema por dos cosas: ser mujer y ser belga.

DESAYUNO CON DIAMANTES (BREAKFAST AT TIFFANY´S) BLAKE EDWARDS 1961 simpática película con nuestra bella actriz y George Peppard; una propuesta suave de la escabrosa novela de Truman Capote que lleva el mismo nombre, aunque en castellano es conocida como DIAMANTES PARA EL DESAYUNO. Aunque la visión del filme es mucho más bondadosa, no deja de ser una ácida crítica a todo ese mundillo intelectual bohemio urbano neoyorquino, que vive el día a día, sin una moral que los limite, ni una culpa que los detenga. Nuestros dos actores principales son un par de vividores en la gran ciudad, que sobreviven y tratan de solucionar sus soledades; ella se enreda con cuanto millonario le pueda permitir su fantasía; él es un gigoló mantenido por una ricachona mayor (Patricia Neal). Su vecino vive secretamente enamorado de ella. La canción compuesta por Henry Mancini, Moon River, popularizó más este filme

ROBIN Y MARIAN RICHARD LESTER 1976 Este es un nostálgico film de Lester que reúne una pareja luego de años de haber estado separados y hace una bella narración del amor maduro. Tras 20 años de separación, Robin Hood (Sean Connery), el famoso héroe medieval, retorna de las cruzadas, luego de la muerte de Ricardo Corazón de León, hombre en un inicio cabal que se va convirtiendo en un tirano. Robin, hastiado, quiere ver otra vez a su amada Marian, quien se ha convertido en monja para mantener la fidelidad a su amado Robin. Pero, ella, a pesar de los hábitos, no ha perdido su espíritu indolente y está en permanente rebeldía contra un sheriff de Nottingham, encarnado por Robert Shaw. El film destila nostalgia pero nunca cae en la sensiblería. Muchos críticos sostienen que los elementos mostrados en el film son totalmente anacrónicos, pero la real intención del director era mostrar una de las bellas películas románticas de los últimos tiempos. Luego de este film, sólo subió a la pantalla 3 veces más hasta antes de su muerte.

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