viernes, 31 de julio de 2009

EL NORTE TIENE LO SUYO


Luego de una espléndida visita a Chacha recalamos en Chiclayo, donde nos quedamos un día y medio antes de retornar a Trujillo. Animados por nuestro gran viaje a la arqueología de la zona amazonense, hicimos la respectiva visita a la arqueología chiclayana. Como decía el guía nuestro Julio César, en el Perú ya no se habla antes o después de los incas; sino antes y después del Señor de Sipán. Es cierto. Quienes fuimos al colegio en los 60 y 70, la historia giraba en torno a lo inca; pero en los últimos años, los descubrimientos arqueológicos en nuestro país han puesto de cabeza toda la historia oficial de muchas décadas y tenemos toda una nueva visión. La idea de cultura pacífica y no sangrienta terminó con los descubrimientos de las huacas norteñas y, cual cerecita, el descubrimiento de la momia Juanita, sacrificada al volcán Sabancaya.



El imaginario inca predominó en nuestra construcción de identidad, gracias también a la visión idílica del Inca Garcilaso de la Vega y corroborada con libros que los idealizaron como el de Charles Baudin. Pero los incas fueron guerreros expansionistas nos lo muestra las etapas de extensión del Tawantinsuyo, con los estudios de Wachtel, Murra, Rostworowski, Spalding y los recientes descubrimientos hechos en los sitios arqueológicos que les tocó la buena o mala suerte de toparse con los incas en el camino de su expansión. El libro de Peter Lerche me gustó mucho y el reciente viaje a Chachapoyas me ha permitido entender más el encuentro o choque de estas dos culturas. Chimúes y tallanes también se vieron aplastados por el avance de este pueblo.
Así pues, el apoyo velado o abierto de muchos de estos habitantes a los españoles era considerado como un acto de traición, puesto que lo veíamos desde el concepto de territorio actual. Errada visión. Cuando estuve en Colombia, además, una arqueóloga al ver un polo mío con un detalle chimú, me preguntó de dónde era, le dije que era peruano; recibí como reflexión una de las observaciones más espectaculares que haya oído sobre lo peruano: "imaginar que ustedes estuvieron por aquí también". No sé si lo haya tomado como una observación de orgullo o de aseveración, ya que los incas estaban al borde de la guerra con los chibchas, la cultura colombiana de entonces. Los incas eran expansionistas y mucha gente los ve así.
Hago este preámbulo para entender el porqué de este sentimiento de identidad regional que ha brotado en algunas partes de nuestro país. Hasta nosotros llegó la herencia moche a través de diversos pueblos, siendo el principal heredero el chimú.


Los moche estuvieron por todo el norte del país y tuvieron magníficas obras en Moche actual, el Brujo, Sipán hasta Túcume. Entre estos espacios hay cientos, miles de lugares en los que hay mucho por ver, excavar y estudiar.
Chiclayo: 29 de julio. A la una de la tarde nos embarcamos en un viaje hacia lugares más remotos: Cullup y Ventarrón, zonas arqueológicas cercanas a Pomalca. La primera es una huaca en total descuido, pero me han dicho de Ignacio Alva ya está haciendo gestiones para su recuperación. Luego fuimos a Ventarrón. El lugar me hizo evocar a Narihualá, pero Ventarrón tiene mayor atención y se ve ahora un trabajo con la comunidad. Aquí también han trasladado el minizoo que tenía David Novoa en Trujillo; espero que aquí tenga una mejor atención por parte de la población.



Ventarrón es...¡PRECERÁMICO! Una locura histórica, este lugar lo hace tan viejo como Caral; el trabajo es en adobe y con murales. Este viene a ser el lugar más antiguo identificado en la zona que corresponde al dpto. de Lambayeque. El dibujo representa a un venado cazado, además algunos muros están pintados, va a ser muy interesante que se haga un estudio muy detallado de la zona para ver la antigüedad de todo lo hallado. Ya de por sí es emocionante ver que en un par de años tendremos que replantear nuestros textos de historia. El lugar ya va tomando forma, ya que la huaca había sido cubierta y se empleaba como basural, como se ha tratado a la historia en nuestro país.


El viaje de este día concluyó con una visita a Huaca Rajada, a la cual había ido tres veces; pero ahora se ha construido un excelente museo de sitio con los últimos descubrimientos hechos; desde el descubrimiento del Señor de Sipán, este lugar no ha dejado de ofrecer maravillas a la arqueología, historia y turismo de nuestro país. La zona de la necrópolis en este complejo tiene todavía muchas maravillas por ofrecer. El descubrimiento que se halla en el museo quizá sea el primer personaje que tenga nombre propio. Si todo se organiza con un criterio lógico estamos en una necrópolis en la que se halla toda una genealogía dinástica. La historia ya tendría nombres propios y que podrían partir desde la Huaca Chotuna (tendré que ir de todas maneras), construcción hecha por ¡Naylamp! Pero son hipótesis.


El museo es un dechado de tecnología al servicio de la educación en arqueología y turismo. Entras con la iguana o lagartija a visitar esta tumba abierta para los hombres del siglo XXI. Y ves la belleza y la cosmogonía de un hombre mucho más antiguo que el Señor de Sipán. Además vas entendiendo más el mundo dual de esta cultura: sol y luna, oro y plata, hombre y mujer. Además es una cultura en la que la mujer tenía un poder increíble, tanto como la cultura tallán, en la que la mujer era la regente de todo: la famosa capullana. La subida a la Huaca Rajada fue el corolario de este interesante viaje a las profundidades del tiempo, en la que los muertos nos cuentan lo que hicieron para perpetuarse en la vida. La grandeza del paisaje costeño me hizo recordar lo que había visto un día antes en Chacha: la inmensidad de estos espacios que ocupamos y que queremos conocer.
El museo está dando un buen trabajo a los pobladores, quienes se encargan de cuidar su tesoro: saben que este viejo espacio les va a dar más riquezas que si se dedicaran a otras cosas. Es un proyecto sostenible que incluye el orgullo de pertenecer a esta continuidad histórica.


Al día siguiente acompañé a Gustavo a ver Sicán: según Julio César, esta cultura, aunque contemporánea a Sipán y las otras, fue un poco postergada o negada, quizá rivalidad u otras causas, vaya uno a saber.
Sicán es siempre una maravilla ver todo lo que pasó en esa huaca que queda en los bosques secos de Pómac. Las dos tumbas halladas son tan diferentes a todo lo visto en las otras manifestaciones funerarias de las otras zonas de este fértil valle. El entierro invertido de la tumba este es un misterio. La vida humana sí que era en cierta forma terrible para esta gente; muchas mujeres fueron empleadas como sacrificio para ciertas construcciones (me hizo recordar un cuento de Margarita Yourcenar en sus Cuentos Orientales). El entierro oeste es mucho más terrible, unas 23 mujeres fueron sacrificadas para acompañar al personaje que fue enterrado en esta tumba. Según los estudios hechos tenían una vinculación consanguínea, pero no directa; quizá hayan sido abuelo-nieto. Las mujeres sacrificadas también representaban consanguineidad (hasta 4 familias). Estas tumbas son todo un misterio que se encuentran en estas huacas que presentan un magnífico paisaje rodeadas de algarrobos.
Indudablemente que el norte tiene lo suyo.

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