Desde la aparición del cine en 1895 con las primeras proyecciones de los
Hermanos Lumière, Francia ha desarrollado una intensa, rica y creativa
producción cinematográfica, ciertas veces alterada gravemente por las dos
grandes guerras mundiales (sobre todo la segunda) que sumió en la oscuridad al
arte y la intelectualidad gala. Las primeras proyecciones en el Café de
Capuchinos en diciembre de 1895 permitieron dar los primeros pasos de esta
nueva arte. Pero fue gracias a la visión de un gran artista como lo fue George
Méliès que el cine ocupó su lugar como la séptima manifestación estética global.
La segunda gran globalización a causa de la Revolución Industrial
y el desarrollo de la tecnología prepararon el advenimiento del cine de manera
rápida; primero fue la fotografía, la que dio paso a la imagen en movimiento,
la que había sido previamente captada por aquella (la fotografía); ya no había
sólo que congelar la imagen, sino darle movimiento (de ahí el nombre de
cine-movimiento/grafos-figura). Los Lumière vieron su invento como otro
descubrimiento más de la revolución tecnológica que iba a ser el motor del
siglo XX. Méliès vio en este nuevo aparato como la revolución del
entretenimiento. Y como todo experimentador, fue viendo todas las posibilidades
de esta arte con sus implementos: ver qué se puede hacer con la cámara y con
los demás implementos de la creación de las historias: guión, escenografía,
vestuario, etc.
La situación privilegiada de Francia como centro de cultural y arte hizo
que muchos artistas se estableciesen dentro de sus fronteras para dar sus
aportes, así vemos a Carl Dreyer y Fritz Lang dirigir en
Francia; vemos a artistas rusos, muchos de ellos refugiados de la revolución bolchevique,
afincarse en la pantalla gala: Iván Mosjukin y Nathalie Lissenko.
Algunos grandes fotógrafos apoyarán, como el ruso Rudoph Matté, en la
producción de los primeros grandes filmes del mudo y del sonoro. Pero las
guerras mundiales y las crisis económicas van a mermar la producción cinematográfica.
Ante la sombría ocupación nazi, muchos artistas tuvieron que irse hacia los
Estados Unidos para poder seguir viviendo; algunos de ellos tuvieron suerte,
pero la mayoría tenía problemas con el idioma o con la forma de trabajo del
sistema hollywoodense. La culminación de la última guerra mundial significó el
retorno al trabajo de grandes directores como Jean Renoir (quien a las
justas había culminado con la obra maestra La règle du jeu-La regla del juego-
cuando estalló el conflicto en 1939. Tras la caída de Hitler, las reglas del
juego iban a ser diferentes para la
Europa occidental. El plan Marshall para la
reconstrucción de las economías de varios países suponía postergar su
independencia y tener una sutil presión en las decisiones políticas de muchos
de ellos, como sucedió abiertamente en Italia y Alemania, sobre todo. Bajo
esa sombra, la producción
cinematográfica de muchos de estos países se vio muy afectada y sobre todo
relegada de circuitos comerciales de distribución. Hollywood quedó como el omnipotente
centro de producción de cine y su estilo inundó el mundo. Pero no todos querían
ser sometidos y surgen escuelas como el Neorrealismo. Francia, pese a todo,
mantuvo un carácter independiente en todos los campos posibles, incluido el
político e intelectual. El surgimiento del Festival de Cannes apunta también a
dar un buen contrapeso al poder que tenía Hollywood; la línea estética impuesta
por sus estudios se va a ver cuestionada con mucho éxito con la Nouvelle Vague ,
que ayuda a la sociedad francesa hacia su famosa Revolución del 68. Es por
eso que artistas del cine francés se reúnen para hacer su anti- Oscar (El César)
y se vuelve una suerte de política de estado, no muy bien visto por el gobierno
norteamericano, ya que no participaba “en una leal competencia del libre
mercado”. Lastimosamente en la primera década del siglo XXI hubo varios
promotores que se inclinaron ante el gran imperio. Sin embargo, la posición de diversos
artistas dio y da grandes frutos, puesto que Francia no ha dejado de producir
grandes filmes, ni ha dejado de aportar diversos avances tanto en la
producción, creación o concepción cinematográfica.
À NOUS LA LIBERTÉ (¡VIVA
LA LIBERTAD!) RENÉ
CLAIR 1931 Este
es un filme que habla sobre la amistad, la importancia del hombre por encima de
las demás cosas, el valor de lo humano frente a la frialdad del sistema
económico que nos vuelve cifras y no personas. Es una denuncia contra el
implacable avance de la deshumanización (¿se ha hecho algo?), la maquinización
de nuestras vidas y el avance incontenible de la soledad. Algunas de las
escenas memorables de esta película fueron tomadas por otro gran director,
Charles Chaplin, quien vio el poder de estas imágenes para poder explicar lo
inefable del mundo moderno. Por eso, quien haya visto TIEMPOS MODERNOS (1936),
hallará escenas-lugares comunes. Todo un testimonio en defensa de lo humano
frente a la frialdad del sistema. Una lástima que haya caído en el vacío.
L´ATALANTE
(LA ATALANTE) JEAN VIGO 1934 Si alguien quiere ver poesía visual, este filme será todo un placer
estético nuevo de la imagen en blanco y negro. Esta bella película dirigida por
Jean Vigo (un director incómodo para el sistema quien murió muy joven) es la
historia de personajes que van en un barco cuyo nombre lleva el título del
filme. El trabajo fotográfico está en manos de Boris Kaufman, quien había
trabajado con Dziga Vertov (uno de los
fundadores del KINO GLAZ) en la Unión Soviética. La historia va entre la realidad
y el sueño, y de eso se encarga el trabajo fotográfico. Una verdadera joya.
PEPE LE
MOKO (EL DEMONIO DE ARGELIA) JULIEN DUVIVIER 1936 La
Argelia ocupada por los franceses es un lugar de garitos y
corrupción, por sus calles caminan truhanes y ladrones. Conviven con el orden
de manera tácita. Pero hay un cabecilla incontrolable al que se le debe
capturar, ése es PEPE, interpretado por JEAN GABIN; es un héroe atractivo,
sórdido, el rey del submundo delincuencial. Pero un hombre que tiene sueños que
ansía cumplir y que las circunstancias no se permiten, ni se lo permitirá. Es
un film noir de rara belleza en una Francia que está a poco de verse
sumida en la Segunda Guerra.
LA GRANDE ILLUSION (LA GRAN ILUSIÓN) JEAN
RENOIR 1937 Una gran película antibélica por antonomasia
dirigida por Jean Renoir, hijo del famoso pintor del impresionismo Auguste).
Reunió a actores de ambas naciones en futura confrontación, como es el caso de
Erich Von Stroheim – Rauffenstein en la película- Jean Gabin, Dalio (que hace
el rol de un judío, situación tan escabrosa para el momento, cuando en toda
Europa se hablaba de las políticas antisemitas). La convivencia de un soldado
francés con una campesina alemana chocó contra la intolerancia que se vivía en
ese entonces cuando todos sospechaban de todos. Es por eso que muchos países la
prohibieron y recién se pudo verla tras el fin de la guerra. Por otro lado, se
ve tanto en Rauffenstein como en Boëldieu, la inevitable decadencia de
aristocracia militar por el apabullante desarrollo tecnológico. Y lo mejor de
todo, la historia sí sucedió y muchos quisieron negarla por lo incómoda que
resultaba para el momento.
UNE
PARTIE EN CAMPAGNE (UNA PARTIDA EN EL CAMPO) JEAN RENOIR 1936 Un breve film basado en un relato de Guy de Maupassant,
de solo 39 minutos, suficientes para mostrar a través de bellas elipsis, las
relaciones humanas. Un simple paseo en bote en una breve excursión dominical es
motivo para rendir un sentido homenaje del director a su padre, el pintor
impresionista Auguste Renoir. Algunas pinturas suyas sirvieron como inspiración
para hacer la escenografía de muchas escenas. Belleza sutil en cada imagen.
QUAI DE
BRUMES (MUELLE DE BRUMAS) MARCEL CARNÉ 1938 Un film oscuro, un verdadero film noir y que llevó a la
fama a un gran actor iconográfico del celuloide francés: Jean Gabin. La historia dialogada por Jacques Prévert en
base a la novela de Pierre Dumarchais nos remite a un desertor que se dirige
hacia la ciudad portuaria de Le Havre. Se involucra con los bajos fondos de esa
ciudad, huyendo de ser capturado por la policía del ejército. Se propone huir
en barco, pero de repente conoce a una joven de 17 años que le cambia las
cosas. Esa joven es Michèlle Morgan, otro gran futuro icono del cine galo. Obra
de gran realismo poético marca el inicio del trabajo en conjunto entre Prévert
como guionista y el director Carné.
LA RÈGLE
DU JEU (LA REGLA DEL JUEGO) JEAN RENOIR 1939 Inmenso film, considerada entre las cinco mejores
películas de todos los tiempos. Un documento en el que se preocupa de mostrar
que el mundo no tiene nada de diferente al mundo del hampa. Es una feroz
crítica al orden social y a esa disparatada formalidad que hace cubrir de
apariencias el mundo para mantener el statu quo. En realidad, los humanos salimos
mal parados después de esta experiencia, puesto que no hay persona que no sea
afectada en algo por su contenido. Creo que Renoir tuvo siempre esa intención:
no dejar a nadie incólume.
LE JOUR
SE LÈVE (AMANECE) MARCEL CARNÉ 1939 Un film que va
presagiando el mundo violento de la guerra que ha de estallar ese año y que
asolará toda Europa por seis años. La sencilla historia de un simple obrero que
se ve enganchado en un lío entre dos mujeres y un seductor. El seductor, un
hombre de circo, manipula la ingenuidad de las personas (oscura referencia al
desarrollo del fascismo en Europa) y el obrero, en clara referencia a una
soterrada lucha clasista, se opone y trata de enfrentarse a este truhan. La
muerte de este desencadena una tragedia que culmina cuando amanece.
LES
ENFANTS DU PARADIS (LOS NIÑOS DEL PARAÍSO) MARCEL CARNÉ 1945 Considerada la más bella película francesa de todos los
tiempos, el director Marcel Carné rinde homenaje al teatro francés y a los
niños que se solían apostar en la cazuela del teatro Paradis para ver a sus
actores favoritos. Filmada durante la ocupación nazi, es un testimonio de valor
que reúne a grandes artistas como Jacques Prévert, Joseph Kosma, Jean Louis-
Barrault, Maria Casarès, Arletty. La filmación fue larga y muchas veces
detenida por problemas varios, sobre todo de presupuesto; se empezó en 1942 y
transgredió una serie de reglas de la censura que había impuesto el gobierno de
Vichy. Recién pudo estrenarse cuando Francia fue liberada.
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