sábado, 27 de febrero de 2010

MI ENCUENTRO CON EL GUERNICA

Por fin. Sábado 13 de febrero. Madrid. Escala para retornar a Perú. Tras una nostágica despedida de París, emprendo el retorno con una escala en Madrid. Me hospedo en el Hotel Osuna, no muy lejos de Barajas. Llego casi a las 2 de la tarde y me queda un buen tiempo para visitar mi objetivo principal: el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Tomé el metro desde Callejas e hice conexión con Gran Vía para luego bajar en Atocha. De ahí caminas un pequeño trecho de una cuadra (dependiendo por dónde vas a ingresar). Este museo tiene una vasta muestra de arte contemporáneo (XX y XXI), tanto fija como itinerante, con lo mejor del arte español de principios de los XX, tanto en lo cubista como en lo surrealista; todo acompañado de fotos de autores como Man Ray (genial) u otros soportes de comunicación-arte de la época (como afiches, filmes  o diarios). El museo de reciente data (1988, poco para un museo de esta envergadura) y el propósito es de "aggiornar" el arte, el cual se vio bastante comprometido por la dictadura de Franco, quien gobernó con mano férrea España desde 1936 hasta 1975.
El patrimonio de este museo es impresionante y sigue creciendo: ves pinturas de grandes maestros que fueron un poco rezagados en los movimientos que casi surgen en paralelo.  Maestros como Gutiérrez Solana o Ramón Casas Carbó son opacados por maestros como Picasso, Dalí, Gris, Miró, Tàpies, entre otros, fuera de los franceses que participaron en el surrealismo como Delaunay, Braque, Léger.
Los edificios están perfectamente distribuidos y han aprovechado el Viejo Hospital General, creado por Fernando VI y acabado por Carlos III,  (tiene un patio bello y una arquerías espectaculares) y han construido una modernísima ampliación en las que figuran generalemente las exposiciones temporales.
Pero el corazón de la exposición se halla en la segunda planta, la cual recorres entre estatuas, gabinetes de afiches, pantallas de TV para ver los filmes de los surrealistas (ves Buñuel con sus obras cumbres como El Perro Andaluz, la cual a varios espanta con el famoso corte del ojo por una navaja; o los cortos de Man Ray, faltan los de Jean Epstein). De pronto llegas a las salas que abordan la guerra civil. Las salas no solo muestran las pinturas de los maestros comprometidos con la República, sino afiches, fotos, diarios, revistas, estatuas, instalaciones que se hicieron durante este doloroso periodo para España. Los españoles miran a su pasado con cierta madurez, pero duele. Fue una guerra fraticida y es increíble ver en las fotos, los cadáveres de cientos de madrileños que cayeron en los bombardeos. En Madrid también compré un libro que muestra los estragos de la ciudad (es de arquitectura) y su población asediada por el famoso escuadrón Condor enviado por Hitler para apoyar a las falanges de Franco. Pero hubo un grupo de fotos que iba a impactar y que generaron una de las obras más impresionantes que jamás haya visto: Guernica.
Quizá una de las acciones más crueles vista en una guerra es la que asoló a esta pequeña ciudad muy significativa y casi sagrada para los vascos. El lunes 26 de abril, día de mercado, la ciudad estaba llena de gente del campo que había llegado a la feria del mercado. A las cuatro de la tarde, comenzaron a caer los aviones sobre la ciudad desprotegida. La gente que huía por la carretera era ametrallada; fue una masacre de civiles indefensos. Pero en una Europa al borde de la guerra, este evento era uno más en los crímenes que se sucedían en todas partes. París estaba preparando su Exposición Mundial y España estaba atrasado en su pabellón. Picasso había recibido la visita del agregado principal de la embajada española en París, nada menos que Max Aub; este le encargó una pintura, una obra que muestre los riesgos a lo que la joven república se enfrentaba; ya hacía un año que Franco se había levantado en África y amenazaba Madrid. Poco inspirado, Picasso no tenía tema concreto. Pero la dura vida le dio la inspiración que necesitaba; ese bombardeo le abrió el corazón a la rabia e indignación; y sentimos era rabia e impotencia en la madre que llora por su hijo muerto (como Eisenstein y su Potiomkim), en el caballo que corre desbocado agonizante con las vísceras al aire, con la mano del brazo despedazado y el toro, símbolo de España, desconcertado. La luz que se coloca al centro es solo para iluminar la tragedia, no para buscar la consolación. La verdad es el dolor. En sus más de 3 metros de alto y sus casi 8 metros de alto, la imagen no deja de sorprenderte y por eso, quizá, el silencio que había en la sala, pese a que esta estaba totalmente llena. Algunos murmullos llegaban a ti, pero la mayoría miraba absorta esta descomunal obra. Gente de todas partes, jóvenes y viejos miraban concentrados cada milímetro de esta impresionante pintura.
En una sala aledaña, está la maqueta del pabellón español en el que estaba el Gernika (a la vasca). El pabellón se abrió tarde. La exposición se inauguró el 24 de mayo; recién España abrió su pabellón el 11 de julio. Además tuvo poco éxito, ya que estas exposiciones tienen por fin mostrar los avances tecnológicos de un país así como sus artes. Esto sí podía exhibir España, sumida en una guerra civil. Picasso se embarcó a trabajar esta obra desde el 01 de mayo. Al terminarlo, tras 24 días, había dejado el documento más impactante contra la estupidez de la guerra.
Mi primer encuentro con esta obra fue allá por los años 60, cuando LIFE le dedicó una edición especial, en la cual mostraba su ubicación en el MOMA de Nueva York. Desde que había acabado la Exposición de París, la obra no había pisado tierra española "hasta que no haya dictadura". Fue la orden exprofesa de Pablo Picasso. Había tomado distancia con el gobierno de la Falange y no permitió su retorno, salvo en democracia. Picasso muríó en 1973 y Franco en 1975, esto generó un menudo problema para el retorno de la obra a España. Como está sucediendo con la cabeza de Nefertiti entre Egipto y Alemania (extrapolando, claro), se generó toda una situación especial para su retorno, hasta que se logró en 1981. Ya en 1992, en plenos grandes festejos para España (Feria de Sevilla, Olimpiadas de Barcelona), el Gernika se muda (quizá definitivamente) a sus actuales aposentos.

http://www.youtube.com/watch?v=xQ_uGbQanNw&feature=related  Les alcanzo este archivo de youtube con una bella descripción del cuadro en 3D
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