lunes, 6 de abril de 2009

VAMPIRISMO EN EL CINE




A Claudia Riess y Víctor Caballero



El vampiro, una de las figuras más atrayentes de la historia humana, ha sido uno de los personajes que más ha visitado la cinematografía desde sus remotos tiempos. Su personalidad ha paseado por diversos filmes desde el género de terror (al cual más lo identifican) hasta la comedia y el drama de amor. Es un personaje polémico y desde su aparición en el imaginario y subconsciente de la humanidad ha ido adquiriendo nuevos valores simbólicos acorde con los tiempos. Los orígenes de este impresionante ser se pierden en el tiempo y hay toda una arqueología del terror al respecto; James Frazer, en su gran obra LA RAMA DORADA, habla del fuerte tabú que existe en muchas culturas en torno a la sangre. Hay culturas en las cuales la sangre en cualquiera de sus manifestaciones puede ser motivo de cambios de conducta y también pueden marcar el inicio de ciclos de vida. Sin ir muy lejos, los ciclos menstruales (que incluye derramamiento de sangre) es todo un importante y, a veces, riguroso evento en la vida de una mujer. Su iniciación a la adultez y su capacidad procreadora la hacen una pieza fundamental para una sociedad. En torno a esto y la virginidad preservada hay cientos de tratados que huelgan en estos momentos reflexionar. Frazer agrega en su investigación que la sangre es un elemento tabú por lo que significa y algunas culturas son altamente celosas en no verter este líquido vital. Nuestra cultura la sabe valiosa y tiene en una de las partes más vitales del rito cristiano: la transmutación del vino en sangre en la misa cristiana (quizá prestada referencia a que el vino era la sangre de los dioses). No hay que olvidar que Jesús es el hijo de Dios, por lo tanto divino. En otras culturas, el rigor es mayor: el hecho que algo de sangre caiga en un terreno, ésta lo vuelve maldito y árido; incluso un mueble u objeto no debe tener una gota de sangre, ya que esta acción haría al objeto inservible. Quizá toda esta complejidad hizo de la sangre un elemento vital en casi todas las antiguas del orbe. En América, los mayas, aztecas y moches eran grandes proveedores de este líquido a sus dioses sedientos y realizaban sendas guerras floridas en pro de prisioneros jóvenes para poder ofrendar a la tierra el alimento que necesitaba.
De toda esta interesante estructura del imaginario colectivo van a ir surgiendo seres que viven de ella directamente. La vampirología ha hecho rastreos inimaginables en búsqueda del proto vampiro y se ha hallado rastros de estos en zonas tan alejadas como Malasia (LANGSUIR, POLONG, PELETSI, entre otros), India (BRAHMAPARUSH, BAITAL, entre otros), las antiguas LILÎTU de Babilonia o LAMIA y STRIX de los antiguos romanos. Los primeros vampiros eran casi siempre mujeres, quizá por esa maldición que cayó sobre ellas desde la primera supuesta mujer de Adán, LILITH. Hubo también vampiros varones (pocos), los hubo buenos y malos; varios daban fortuna, algunos eran serviles y esclavizados por magos o brujos. Algunos dicen que la figura del vampiro va a ser masculinizada en el siglo XIX por dos razones: para detener el poder emergente de las mujeres en plena segunda revolución industrial y para hacer una crítica velada a la pacata sociedad victoriana de su época. Sea cual fuere el motivo, uno verá las propuestas de los diferentes directores y actores de dicho personaje.
Lo que sí es válido es reconocer que este fascinante personaje ha bordeado lo tanático con lo erótico, los dos grandes valores dicotómicos de la vida humana, y en esta situación, el puente entre estos dos planos lo ofrecía el vampiro.
Aquí les quiere ofrecer un ciclo de filmes en la que la figura central es la de dicho personaje con sus variantes. El tratamiento irá desde un personaje frío hasta el de un personaje traicionado por la vida y el amor.

NOSFERATU (SYMPHONIE DES GRAUENS) WILHEM MURNAU Es una de las obras cumbres del cine de horror fantástico de todos los tiempos y la primera que tuvo un éxito impactante. El cine francés con Louis Feuillade con su obra en episodios LES VAMPIRES con la famosa actriz de moda de ese entonces, Musidora. Pero este film abrió una veta nueva en la cinematografía y es, además, la más representativa del Impresionismo alemán. No sólo el tema es de por sí alucinante, sino que se encontró en Max Schreck quizá el actor más representativo de todos aquellos que han encarnado alguna vez al Conde Vlad. Su figura pálida, delgada y bizarra lo hacen el Drácula más espectacular que haya conocido el cine; y esto ha originado mitos como que dicho personaje era en realidad un vampiro al cual se le otorgaba una víctima, diariamente, para saciar su hambre. El trabajo de sombras, espacios abiertos, los contrastes de claro-oscuro/ luz-sombra hacen de esta película una interesante búsqueda de la luz. Los numerosos remakes de este tema no hacen sino corroborar el espíritu mórbido del humano y su insaciable búsqueda por el amor y la eternidad. Nosferatu no es el monstruo seductor, sino es la expresión del terror puro, despiadado. Gracias a las tretas de Ellen, ésta lo extermina, pero se sacrifica por su amado Hutter. Los surrealistas llamaron a esta obra, el amor loco. Y lo logra gracias al excelente trabajo de cámaras que crean el efecto de pesadillas y visiones (fue toda una revolución técnica del cine). Además, en cierta manera, tanto Hutter como Nosferatu son las partes complementarias del alma humana.

DRÁCULA TOD BROWNING (1931) Esta es una obra clásica y un tratamiento especial de todos los filmes de este personaje. Con BELA LUGOSI como el conde, Drácula asciende al papel de seductor y de personaje atractivo por su ambigüedad. En el film no vemos escenas violentas ni derramamientos de sangre, todo presentado en grandes elipsis y se destaca la construcción de este personaje que no tiene parangón. Se dice que Lugosi vivió tanto su papel que solía dormir en un ataúd e iba siempre en un carro funerario a las reuniones del Hollywood de entonces. Una pena que tan ilustre y sofisticado actor haya muerto en la más grande inopia dopado por estupefacientes. La versión que veremos es la reconstruida de la época con música de P. Glass. Al mismo tiempo que se rodaba ésta, se rodó una versión en castellano con actores físicamente parecidos y tenían diversos orígenes; la mayoría, españoles y mexicanos.

EL CONDE DRÁCULA JESÚS FRANCO (1970) Esta es una irregular producción española con actores de la talla de Klaus Kinsky y, sobre todo, CHRISTOPHER LEE, el nuevo Drácula, frío, austero, calculador, pero gran seductor. Este actor inglés supo darle una nueva perspectiva al personaje con su impresionante talla, su mirada fría y su actitud parca. Sus bellas manos le dieron más realce a este personaje seductor que atraía a las mujeres con su impresionante postura. El film, en plena época de Franco, es producto de una “fábrica” de películas que aprovecharon este periodo de una España barata, con castillos, espacios, gente a precios módicos. Con sólo decir que aquí se filmaron los famosos “spaghetti-western” y las megaproducciones de Hollywood como Espartaco. Como anécdota, el director Franco, quien tiene muchas versiones irregulares de Drácula, filmó ese año 11 filmes.

NOSFERATU WERNER HERZOG (1979) Un sentido homenaje de la excelente obra de Murnau, se filma en un periodo interesante para el cine alemán, con directores de la talla de Fassbinder, Wenders, entre otros. Con poco presupuesto, imaginación, riquezas temáticas y ganas de hacer bien las cosas, Herzog recurre a KLAUS KINSKY, este bizarro actor fetiche en su cinematografía para hacer un nuevo Nosferatu, con la actriz de moda ISABELLE ADJANI en el papel de Ellen. A diferencia del primer NOSFERATU, éste es un personaje tristemente condenado a nunca envejecer y morir, y envidia la naturaleza humana que sí lo logra lo que acentúa su soledad. La narración es igual que la primera versión, pero este ya no es un vampiro frío, sin contemplaciones. Es un vampiro de los nuevos cambios de la Alemania de los 70. Si el primero se inscribe entre guerras mundiales y el ascenso del nazismo, éste vive atormentado por una Alemania en dos, pero rica.

EL ANSIA (THE HUNGER) TONY SCOTT (1983) Sofisticado film de este director, quien se desprende del personaje para entrar en la casta de los vampiros como cazadores insaciables de seres humanos. La traducción está centrada en la visión erótica que esta película destila por todos lados, con planos, fotografía y escenarios tomados de la publicidad hedonista de la época. Dos vampiros, una pareja; él (DAVID BOWIE) está irremediablemente envejeciendo; ella (CATHERINE DENEUVE) trata de hallar el antídoto y busca a una endocrinóloga (SUSAN SARANDON). El encuentro de ellas culmina en una de las más impresionantes escenas eróticas lésbicas de cine. Hay destellos de buen cine.

ENTREVISTA CON EL VAMPIRO NEIL JORDAN (1994) Este es un interesante film, que utiliza estos personajes para hacer una suerte de crónica histórica del bien y del mal a través de dos vampiros unidos por su condición y su vida errante por la historia y el mundo. El rechazo y la aceptación son los móviles de Lestat (TOM CRUISE) y Louis (BRAD PITT), quienes matando o no discuten sobre su condición y su relación con su “ganado”, la humanidad. Interesante recuento o flash back con toda esa carga sensual en la que ambos vampiros se muestran bellos y seductores, en una Nueva Orleans de cuerpos sensuales, femeninos o viriles, esto no hace diferencia la muerte. Se vuelve a la idea de lo tanático con lo erótico. En uno acepta la condición y la vive, otro muestra su rechazo y la sufre. El dolor también de sentirse inmortal e infeliz, por eso vivir el día a día.

DRACULA DE BRAM STOCKER FRANCIS FORD COPPOLA (1992) Es una verdadera joya visual, una de las películas soñadas de Francis Ford Coppola, con una exquisita gama de recursos, con personajes extravagantes como seductores, con un vestuario de ensueño y una música que nos hace recordar a George Enesco y sus romanzas para violín. En realidad, es una historia de amor rodeada casi de elementos gore como las decapitaciones o los abundantes baños de sangre. Un estudio de trabajos de sombras que no hace sino rendir homenaje al principio, al Cine; es por eso que Ford Coppola nos deja viajar por el mundo de los primeros años de vida del cinematógrafo y nos dice lo que éste es, un mundo de sombras que tiene su propia vida. Creo que otra película que acompaña a esta como un dúo es The Age of the Inocence de Martin Scorsese, por el mismo uso de recursos y la intención de fisgar.
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