viernes, 11 de enero de 2013

KINOGLAZ, EL DOCUMENTAL Y DZIGA VERTOV

Kinoglaz, palabra rusa que significa Cine-ojo, fue en cierta manera creada para identificar una propuesta cinematográfica concreta. Esta corriente aparece en el naciente cine soviético de los años 20, y fue liderada por Dziga Vertov, seudónimo de Denis Arkadyevich Kaufman, quien proponía, de manera teórica en una revista fundada por él, el destierro de todo elemento creado para el cine (guiones, escenario, el actor, etc.) y recurrir sólo a los elementos “tomados en vivo”, tal como se puede concebir (hipotéticamente) los documentales y noticieros. Posteriormente Kaufman fue más lejos al preconizar tomar escenas de la vida cotidiana de improviso, súbitamente, con el desconocimiento de las personas filmadas. Pero pronto, en las películas comienzan a aparecer los comentarios escritos para complementar el sentido de la historia y se preocupan mucho por la edición. Así pues la elección de documentos, su yuxtaposición, se volvieron nuevas técnicas para el nuevo arte y estas ideas rápidamente se expandieron. Esto era la teoría, pero la realidad no era tan fácil: ir con una cámara (de las dimensiones de esa época) no pasaba desapercibido, por lo que era difícil lograr la espontaneidad de los filmados, fuera de las condiciones de luz y la improvisada escenografía; era fácil grabar eventos, relativamente (como lo hicieron los hermanos Lumière, quienes concebían al cinematógrafo como una máquina que registra escenas en movimiento a diferencia de la fotografía); pero llegar a grabar emociones o reacciones espontáneas, escenas más íntimas se vuelve más complicado. Sin embargo, abrió en el cine una extraordinaria y, a veces, peligrosa veta: el documental. Las primeras filmaciones hechas por los Lumière sirvieron como fundamento a esta interesante vertiente. Pero, digo también peligrosa porque una vez tomada por el periodismo en el reportaje, no estuvo (y está) exenta de peligros para su creación. Muchas escenas de la obra de Kaufman muestran los riesgos que significa filmar escenas reales, en condiciones extremas y con personas de caracteres reales. Nos estamos frente a la “máquina de sueños”, la Traummaschine, sino ante eventos de la vida real. Pero, por otro lado, se debe observar que la edición se torna difícil para la selección, no pudiendo escapar de la subjetividad del director. Vertov quería lograr la objetividad para mostrar la vida real, tal como es (propuesta no sólo exigida al cine, sino a otras artes visuales y volumétricas como la pintura, la fotografía y la escultura). Algo muy buscado por el realismo literario que dio pie a los realismos socialistas desde Stalin hasta Mao.

El nuevo ciclo que vamos a presentar pretende mostrarnos que el documental, como lo que es: un documento; y que este se puede tornar en una obra de arte, impregnado de poesía tanto en el tema como en las imágenes (complementarios); así como el peligro que puede volverse un documento insidioso cuando este es presentado parcialmente. Muchos grandes cineastas han hecho documental, como Huston y Welles, y hay grandes obras maestras en este género: MORIR EN MADRID, OLIMPIADA, EL MUNDO DEL SILENCIO, EL DESENCANTO, MARLENE. Estos son documentales enormes en el buen sentido de la palabra, cada uno con temas e ideologías diferentes, pero están ahí para mostrar la grandeza y alma oscura que puede ser el Hombre. Este ciclo de documentales realizado por el Dpto. de Humanidades merece mucha explicación, algunos son bastante peligrosos por el poder de convencimiento para el cual fue hecho. Es una buena oportunidad para ver esta noble o ruin faceta del cine, ya que muchos han servido para ser meros instrumentos ideológicos. Depende cómo los veamos.

EL HOMBRE DE LA CÁMARA (CELOVEK S KINOAPPARATOM) DZIGA VERTOV (1929) Una verdadera muestra de metacine. Todo empieza en una sala de cine a la que ingresan los espectadores: y nos muestra una pequeña ciudad que despierta, una chica que se lava, tranvías, diversas situaciones que hacen la vida de un poblado; y todo esto bajo la mirada atenta del camarógrafo, que cámara en mano y sobre un auto, va registrando todas estas escenas bajo diferentes perspectivas y diferentes ritmos, todo bajo una visión futurista. Es un verdadero filme futurista, producto de un manifiesto del movimiento que pone título a este artículo. Influidos (con Kaufman y Svilova) por el ideal socialista, su cine se convierte en un aporte a la causa: no es una acción de voyeurismo, sino una muestra de la lucha cotidiana de los trabajadores soviéticos en la construcción de un sueño. La cámara se vuelve un súper-ojo y aliado es el cameraman con el especialista de montaje va haciendo un sueño, va creando: el hombre como ser transformador y hacedor del mundo. Es todo un documental donde todo se ha dicho sobre el cine. Para toda persona que trabaja en el campo de lo visual en movimiento es de visión obligatoria.

EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD (TRIUMPH DES WILLENS) LENI RIEFENSTAHL (1935) ¿Qué podemos decir de este documental? Si por las imágenes solas nos quedáramos, muchos se sentirían (y se sienten, peligroso) fascinados por el nazismo y su líder, Adolfo Hitler. Es un documental que muestra el congreso del partido nazi que se llevó a cabo en setiembre de 1934 en la ciudad de Nuremberg. Es un despliegue de recursos para mostrar ese increíble espíritu de organización, coordinación y gigantesca parafernalia que caracterizó (y caracteriza) a los partidos fascistas. Las imágenes ayudan a crear esa sensación de poder, pura y sofisticada propaganda. Es difícil desprenderse del poder de algunas imágenes bellas y no reconocer que, tras ellas, un poder oscuro y letal las movilizaba. Para muchas personas de poca formación política y personalidad desmembrada y encontrada, encuentra en ésta un mensaje de orden y salvación. Como muchos que admiran a Franco o a Pinochet por la gran calma y progreso que gestaron en sus países. Sin lugar a dudas, es para discutir y evitar que esto vuelva a suceder.

OLIMPIADA (OLYMPIA) LENI RIEFENSTAHL (1938) El genio de la Riefenstahl se ve en las dos obras maestras de documental que presentamos en este ciclo. Cuando Goebbels vio las películas del director Fritz Lang, sobre todo METRÓPOLIS, aquel pensó en reclutarlo para que se encargase de la producción de material audiovisual para el régimen nazi. Lang no simpatizaba para nada con las ideas nazistas y se largó de Alemania, mas no así su esposa, Thea von Harburg, quien anhelaba asumir el trabajo que su esposo rechazaba. Pero esta no estaba al nivel de lo que el jefe de propaganda nazi quería. Hasta que descubrió a la Riefenstahl. Su dominio de la imagen lo demostró con el documental sobre el congreso del partido nazi en la ciudad símbolo. Pero necesitaban una obra que mostrase la plástica de la raza aria en el mundo del Olimpo. Los juegos olímpicos de Berlín de 1936 fue la gran oportunidad para mostrar la belleza plástica de los cuerpos atléticos en competencia. Todos en escenarios deportivos especialmente construidos que enmarcaban los triunfos de los atletas alemanes. Pero los triunfos alemanes se vieron opacados por los triunfos de atletas de otras razas, otros colores. Estos triunfadores no aparecen en el documental que expresa una verdadera intención aria y no da cabida a otras opciones. No hay que olvidar que nuestro país se retiró de dicho evento, puesto que obligaron a jugar al equipo peruano de fútbol que había derrotado contundentemente al equipo de Austria, tierra natal de Hitler. Esta modalidad de documentar los juegos olímpicos tuvo grandes seguidores como el caso de ORIMPIKU de Kon Ichikawa (1965) y O SPORT, TU MIR de Ozerov (1981)

LA CORPORACIÓN (THE CORPORATION) JENNIFER ABBOT y MARK ACHBAR (2004) Uno de los documentales más polémicos hechos en los últimos años sobre el proceso de globalización. Esta obra canadiense hace la descripción apretada, pero puntual, sobre los turbios orígenes de este método económico originario en los Estados Unidos del siglo XIX y echa por tierra una serie de mitos positivos de lo que es una verdadera empresa. El concepto de Corporación tal como se presenta en este documental es bastante peligroso, y trasgrede los principios de libertad individual, social, económica y cultural de cualquier sociedad sobre la tierra. Esta forma de emprendimiento fue el caballo de batalla de la globalización que corresponde a la economía libre de mercado que, en esencia, también la contradice.

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