viernes, 24 de agosto de 2012

MÉXICO, DÉCADA PASADA

El cine mexicano de ahora me interesa
Por el modo en que ha asimilado a Hollywood.


ROMPECABEZAS EN 25 PIEZAS, CARLOS MONSIVÁIS




La reciente década pasada, la que inicia el siglo XXI, fue un periodo marcado por una serie de cambios históricos para las artes cinematográficas y para la sociedad mexicana en general; cambios que comienzan en la última década del XX con tres eventos que marcarán al México del XXI: Chiapas, el Efecto Tequila y el TLC con Canadá y USA (NAFTA). Y para agregar, dos eventos más que marcarán a su vecino: 11 de septiembre de 2001 y la crisis del capitalismo del 2008. La excesiva dependencia de la economía mexicana de la norteamericana ha de pasarle una dura factura de la cual va a ser difícil despegarse. A todo esto se debe agregar el fuerte incremento de la violencia provocada por el narcotráfico, debido a que el mercado de consumidores más grande del mundo, USA, comparte con México una gran frontera: 3,326 km. Aproximadamente. Como bien dijo el presidente Porfirio: Díaz “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.



Este es el marco socioeconómico en el que el cine mexicano va a vadearse en los recientes años, que lo ha visto sobrevivir a las nefastas consecuencias de la liberalización del mercado debido al TLC que consideró al cine no como una actividad de excepción, sino como una actividad económica que entraba a competir con la máquina de Hollywood. Según los datos de Víctor Ugalde, quien hace una reflexión sobre las consecuencias del TLC en la producción cinematográfica mexicana, de 1994 (año que entra en vigencia dicho tratado) hasta el año 2003, el número de largometrajes había caído de 747 películas a sólo 212. Un grueso descenso de 71,62 %. Para una cinematografía tan sólida y variada (trabajó todos los géneros), con un público fiel, con una identidad tan bien consolidada, significó un duro golpe para el mundo de la pantalla. Hubo cierre de estudios pequeños y un alto desempleo en el rubro. Incluso el cine comercial se vio afectado por estas reglas del libre mercado impuestas por los estudios grandes, puesto que las salas a duras penas lograban recuperar la inversión hecha. Y el cine de Hollywood iba ganando terreno, con la consiguiente exportación de capitales que van a engrosar los estudios gringos. Y poco podemos decir del cine arte, el cual se rescindió a fuertes niveles. Sí hubo actores o directores que se hicieron famosos; pero esta fama viene no por los estudios mexicanos, sino por la internacionalización de la producción fílmica de algunos buenos directores (como Cuarón, González Iñárritu o Guillermo del Toro) o actores (como Gael García).



Pero una de las características del arte es su creatividad ante situaciones adversas, son una respuesta a los groseros errores causados por los políticos corruptos como Carlos Salinas de Gortari y su banda de neoliberales que causaron la debacle mexicana que hasta hoy carga como pesada deuda. Así surgen directores como Carlos Reygadas, Amat Escalante o Fernando Eimbcke, que dan un nuevo respiro al cine charro e, incluso, sorprenden en diversos festivales (como Cannes), marcando una pauta para levantar la cabeza a esa generación perdida que fue la de finales del siglo XX con la conmoción de Chiapas o la destrucción de la economía de millones de mexicanos ante la fuerte devaluación de su moneda debido a la burbuja creada por la presidencia de Salinas. La década que inició el siglo XXI estuvo marcada por la paranoia de la sociedad norteamericana y su 11 de septiembre; esta paranoia recayó duramente sobre miles de mexicanos que vieron, de repente, su economía afectada debido a la rigurosa decisión de filtrar la frontera para evitar el ingreso de personas potencialmente enemigas del Estado norteamericano. Y así, la nación adalid de los DDHH que clamaban la caída de un muro a miles de kilómetros de su territorio, el muro de Berlín, no tuvo mejor solución que construir uno en la frontera con México. Este muro es, lo que llamaríamos cínicamente, “políticamente correcto”. Esta situación tan especial que se genera en el Río Grande ha sido temática en algunos filmes, pocos de ellos de calidad, y están más centrados en la violencia que se ha generado en los últimos años, debido a que el control estricto de la frontera con los ciudadanos del tercer mundo (sobre todo) ha hecho que el narcotráfico sea un negocio muy rentable y peligroso. El cine ha sido poco reflexivo al respecto (salvo documentales). Como dice Monsiváis, en el cine “..no te dan la transformación de un ser humano en un narco, no te dan la evolución del horror. Te dan la demostración del asesinato.” Gustan de la truculencia más que de la reflexión, es más comercial. Mientras más gore, más llenas la plaza.


Estos de films mexicanos de la reciente década nos dan un panorama interesante de esta producción que tuvo una fulgurante presencia en los años 50 (los recordados estudios Churubusco) y que en la actualidad trata de hacer frente al avance arrollador del cine hollywoodense, el cual ha desplazado inexorablemente al mexicano de las pantallas locales. Un reto que no se sabe si el nuevo inquilino en el sillón presidencial, Enrique Peña Nieto, tenga la voluntad de revertir esta situación. Pero los cuestionamientos con lo este personaje ha logrado la presidencia y los pactos amarrados con el TLC hacen vislumbrar un duro futuro a la industria cinematográfica en general.

LAKE TAHOE DIR. FERNANDO EIMBCKE (2009) Este director ha logrado un buen espacio en el público por su acercamiento al mundo adolescente, el cual aborda con bastante singularidad. No son filmes en la que un joven es tratado en una comedia sosa o trágica, tipo jovencitos perseguidos por un asesino en serie. Los temas que aborda, frente a la frescura y desorientación de un adolescente, son los típicos conflictos de un joven: exploración de la sexualidad, crisis con los padres, relaciones con otros adolescentes. Sus películas emplean todos los recursos que identifican al mundo juvenil con un acercamiento serio. No en vano Eimbcke trabajó en diversos videoclips de grupos muy buscados por este gran público, como es el caso de la banda Molotov. La película empieza con una de las acciones que muchos adolescentes cometen: malograr el auto de su padre y ver cómo solucionar ese problema. El joven actor Diego Cataño vuelve a las pantallas, sólo que ya los cambios de la adolescencia se comienzan a mostrar en su cuerpo.



EL TRASPATIO DIR. CARLOS CARRERA (2009) El tema es un suma de historias cotidianas en la frontera mexicana con los Estados Unidos. La zona de maquila, la sobreexplotación laboral, matanza de mujeres emigrantes, corrupción de los círculos policiales. Son elementos explosivos que conjuran en la ciudad Juárez, una de las ciudades más violentas del mundo. La historia es dinámica y tiene escenas cargadas de sevicia contra las personas más débiles; en este caso, las mujeres emigrantes adolescentes. El film pudo haber explotado más las raíces y el contexto del problema (muy común), pero se queda en la descripción de hechos que apuntan más hacia un morbo visual que a calar en la conciencia del público. Como diría Monsiváis, es una buena lección aprendida de Hollywood.



5 DÍAS SIN NORA DIR. MARIANA CHENILLO (2009) El mundo judío es poco retratado en la cinematografía latinoamericana. Se ve en films argentinos (una de las colonias judías más grande del mundo), uruguaya y la brasileña; pero es temática poco frecuente en otras del subcontinente. En México hay una sólida comunidad que participa en todos los ámbitos de esa sociedad. Y esta película es una muestra de ello. Una comedia de humor negro que se torna en romántica. José, un hombre ya maduro, queda viudo y al morir, Nora, su fenecida esposa, ha dejado todo preparado para que éste se encargue de todos los detalles de las elaboradas exequias hebreas. Una foto genera un conflicto y provoca unas situaciones disparatadas, movidas por un rencor injustificado. Al final, la solución se va hallando en los pequeños detalles que muchas veces dejamos pasar por alto.


CONOZCA LA CABEZA DE JUAN PÉREZ DIR. EMILIO PORTES (2008) Una comedia negra. Los años de una persona, la posibilidad del desempleo, la desesperación hacen a Juan Pérez, de profesión mago, llevar a cabo esta locura. Y su cabeza, ya decapitada, recuerda las locas decisiones que le hicieron que su preciada testa termina cercenada y separada de su cuerpo. La historia se inspira en un mago que quería experimentar la duración de la “conciencia” de una cabeza recientemente decapitada. Macabra historia que impacta a nuestro amigo y lo lleva a tan drástica decisión. En la realidad, el actor principal, Silverio Palacios, casi perdió la cabeza debido a algunas fallas en los trucajes de imágenes, pero sí vivió para contarla.





FUENTES



El paso del TLC por México. Víctor Ugalde. BUTACA, Lima No 25, Año 7 (2005).



Carlos Monsiváis: Rompecabezas en 25 piezas. Mario Castro, César Pereyra, Marcel Velásquez. ABRE LOS OJOS. Lima. Año 1. Número 2, Diciembre 2002.



Cines de la Región: presente y futuro. VENTANA INDISCRETA. Universidad de Lima, Número 2. 2009.



Diez Directores: del centro al sur del continente. VENTANA INDISCRETA. Universidad de Lima, Número 2. 2009.


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