Se veía venir. Era cuestión de tiempo y usos estratégicos de marketing político. De los 27´325,432 peruanos electores para este 2026, hay un poco más de 6´892 mil jóvenes entre 18 y 29 años, muchos de los cuales van a votar por primera vez para estas elecciones generales. Casi siete millones de jóvenes que se han movido en las redes sociales, creciendo en el individualismo, la inmediatez, la comunicación compactada y el poder de la imagen. Su consumo informativo es audiovisual y su capacidad de retención para un único mensaje (de los varios que te bombardean en simultáneo) es de 40 segundos. Un minuto es ya una exageración. Muchos mensajes apretados están cargados de imágenes que tienden a lo ridículo, a lo vulgar y repleto de una simbología profusa vista en las mismas redes, fácilmente identificable por un usuario tenaz de estas formas de comunicación con el objeto de captar su débil atención; por eso, ahora los medios de comunicación tienden a acortar sus noticias en cortos (shorts) con el fin de ampliar su cobertura, ganar más vistas y, de ser posible, más “likes”. Es así que esta forma de consumo está ampliando su cobertura en grupos etarios adultos y tiene cada vez más personas dedicadas a esta estrategia, los “influencers”; por eso, cada vez más personas y empresas apuestan a ello. En el marketing político, este recurso ha estado siendo utilizado con regular frecuencia por diversos candidatos haciendo propaganda con actos desfachatados y ridículos. Pero, en las últimas semanas, algunos jóvenes dedicados a esta estrategia son usados para apoyar la candidatura de algunos postulantes cuestionados por su desempeño político en las últimas décadas. Nadie puede negar cuán debilitada está la democracia nuestra por toda la campaña lesiva que se hizo contra los partidos políticos en la década de los 90 el siglo pasado, gracias al Fujimorato. Bajo ese gobierno surgieron los engendros llamados partidos políticos que tenemos en la actualidad, sin alguna ideología, sin cuadros públicos para sacar adelante una ciudad, una región, un país. Los jóvenes de este siglo crecieron en esta anomalía, la que ha permitido que toda forma de corrupción y delincuencia prospere no fuera del Estado, sino en el interior de este. Vemos la anomia política en la que estos cuestionados personajes prosperan utilizando los recursos más latos y sucios disponibles para una población juvenil que ha crecido con una visión indiferente, incrédula de la política y su sociedad, y que son presa fácil de la inmediatez incuestionada de la información que inflan a tal o cual candidato. Tras 30 años de vacío político, hay un daño social en los jóvenes aprovechado por cuanto inescrupuloso usando cada “partido político” para catapultarse en el poder. Sin embargo, un factor a tomar en cuenta es la complicada cédula de votación que quizás haga que muchos votantes, muchos analfabetos funcionales, terminen por invalidar sus votos en estas próximas elecciones.
Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
Datos personales
- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
- Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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domingo, 22 de marzo de 2026
domingo, 21 de junio de 2020
DESINFORMACIONES PERNICIOSAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 21 DE JUNIO)
La noticia corrió como
pólvora. En una sociedad sitiada por el COVID-19, las personas buscan
desesperadamente una solución ya no solo para retornar a su vida cotidiana,
sino una para evitar caer enfermo y con altas posibilidades de morir. En un
mundo en que las noticias falsas como el de las antenas 5G, hallar una cura a
la pandemia es una pera endulzada para los voluntariosos que tratan de quedar
bien con su entorno o con los sediciosos de la información. La Ivermectina
acaparó los titulares de diversos medios de comunicación como una medicina
contra la pandemia; este medicamento antiparasitario ha sido empleada con éxito
en enfermedades tropicales como la malaria y fue usado en un principio como una
posibilidad para contraatacar al virus. Los resultados son diversos y muchas
fuentes recomiendan su uso con muchas restricciones y advertencias como se
alcanza a leer en esta página que habla de la necesidad de ahondar en la
investigación y de su posible e inadecuado uso por parte de la población (https://www.isglobal.org/healthisglobal/-/custom-blog-portlet/ivermectin-and-covid-19-how-a-flawed-database-shaped-the-covid-19-response-of-several-latin-american-countries/2877257/0). El
gesto hecho por algunos gobiernos regionales, incluido el de La Libertad, puede
tener consecuencias no esperadas, habida cuenta que no habido una adecuada
información a una población asustada y que, por desesperación, actúa de manera
intrépida poniéndose en riesgo y su entorno familiar. Ya habiendo visto el
comportamiento de nuestra sociedad al inicio de la pandemia, es necesario tener
buenas estrategias de comunicación social para evitar situaciones en las que el
remedio sea peor que la enfermedad.
El tema de los octógonos es
otro asunto sensible que involucra el manejo de la información de manera
apropiada o no. La resolución de la Comisión de Eliminación de Barreras
Burocráticas del INDECOPI a un reclamo hecho por un ciudadano el año pasado
considera que el criterio del Ministerio de Salud (MINSA) para la
exigencia de los octógonos de la Ley de Alimentación Saludable en la publicidad
sí es una barrera burocrática para la gestión comercial y empresarial. Esta ley,
promulgada finalmente en octubre del año pasado, había sido permanentemente
cuestionada por diversos grupos de poder económico ligados a las industrias
alimentarias, tras haber sido manipulada y tergiversada por diversos
congresistas que velaban el interés de poderes económicos más que por la
ciudadanía. Nuestro derecho de información sobre alimentos poco saludables puede
verse obstaculizado al considerar que la ley es una barrera burocrática ilegal al
exigir que las advertencias publicitarias tengan octógonos en un área de hasta
15% del tamaño de un anuncio y otras consideraciones que atentan contra el
conocimiento al cual todos los ciudadanos tenemos derecho.
La verdad torcida, en tiempos
como estos, puede ser más dañina que la ignorancia.
domingo, 15 de marzo de 2020
APOCALIPSIS MEDIÁTICA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 15 DE MARZO)
El coronavirus llegó al Perú. ¡Hay
que salvar nuestros hijos, hay que matar a todos los enfermos y comprar todo el
papel higiénico y botellas de gel que haya para poder proteger con estos a mis
párvulos embadurnándolos y envolviéndolos como una momia egipcia! ¡Los
venezolanos la han traído, bótenlos al mar! ¡Ya hay 38 contagiados y el curita
ya murió! Pero ¿por qué el gobierno toma medidas tan drásticas como cancelar
las clases de mis hijos del colegio y la universidad? Pucha, o sea que por
culpa del virus ya no podré ir al estadio a ver al equipo de mi corazón, ni
compartir un par de chelas con un solo vaso con mis patas; no vale. Y no podré
ir a celebrar mis fiestas patronales, ni cargar el anda en la procesión. ¡No es
justo! Así es cómo, lentamente, la incongruencia y una suerte de insania se han
comenzado a instalar en la psique social de los peruanos y de todas las
personas, en general.
La situación del coronavirus
ha desnudado la sociedad peruana, no solo en su parte política y legal, sino en
lo social y antropológico. Así como hay actos altruistas, hay también
manifestaciones del lado más ruin que puede ocultar una persona. Desde el punto
de vista gubernamental, las acciones tomadas han sido las correctas: primero
evitar que millones de niños (no hay mortandad entre ellos, pero son agentes
conductores) y jóvenes adquieran el virus, sea por los encuentros en aulas
escolares, sino en el pésimo servicio público privado, pues miles de vehículos
sucios (combis, colectivos, micros, buses de 25 años de antigüedad o más)
llevan como ganado a estos grupos sociales hacia y desde sus destinos. ¿Cree
uno que diariamente estos vehículos son limpiados con desinfectantes? Viajar
apiñado es exponerse a contraer, más que el colegio o universidad, el dichoso
virus. Es raro que no se haya abordado este tema. ¿Muchos intereses de por
medio? Ahora queda en las conciencias de padres y madres no exponer a estos en
sitios masivos; la gente tiene graves problemas de comprensión, pues
tergiversan los mensajes enviados por los medios correctos. Muchas lecciones
positivas se pueden sacar. Si la familia refuerza lo aprendido por los niños en
aulas sobre la limpieza, habremos dado un gran paso. La pelota está en el
terreno familiar. Por otro lado, las acciones
de apoyo al sector productivo son correctas en la medida de lo posible. Podemos
volver a una suerte de normalidad, si es que acatamos las reglas. Italia fue
una muestra del dejar actuar libremente y ahora acarrea el desastre que tiene. Pero
un matiz centralista relució inicialmente; todo a Lima. Ahora ya han
descentralizado las unidades de análisis a las grandes ciudades. Ojalá hubieran
actuado así con el dengue, tan lejos de Lima, tan lejos.
Se reclama agua. Ahora es el
turno de los políticos. Dirigir el gasto hacia zonas de alto riesgo es
despilfarro. Desde 2017, estamos esperando que actúen correctamente nuestras
autoridades locales. ¿Lo harán?
martes, 29 de marzo de 2016
LA ESTRATEGIA DEL MIEDO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 27 DE MARZO)
Un lamentable suceso acaecido esta semana en Bélgica ha
movilizado ciertos temores en ambos lados del continente y que suelen ser
incorporados durante las campañas electorales como la que estamos viviendo los
peruanos. La detonación de tres bombas en Bruselas ha repercutido en la memoria
de varios peruanos a quienes los temores y recuerdos de los años 80 han retornado
con temor. En situaciones como estas, la mayoría opta por la política de la
verticalidad, el endurecimiento de las leyes, las acciones punitivas y la
presencia de un Estado sancionador. En Europa las candidaturas de partidos de
extrema derecha, muy racistas y aislacionistas, han tenido “un golpe de suerte”
para seguir promoviendo este tipo de políticas, pese a que la sociedad europea
tiene ya experiencias históricas que frenan “en seco”, todavía, algunas
descabelladas propuestas legales para evitar repetir la última experiencia que
originó una guerra mundial y costó 80 millones de vidas.
En el Perú, algunos de los candidatos peregrinan la idea de
aplicar políticas fuertes para contrarrestar la violencia urbana así como la
violencia de grupos sediciosos. Están aplicando la estrategia del miedo en el
electorado. Esto se oye en entrevistas y las redes difunden estas insidiosas
noticias. Se prometen leyes que serían difíciles de aplicar por una serie de
“candados” constitucionales que, de romperlos, colocarían a nuestro país en una
situación delicada internacionalmente hablando. Además, las propuestas chocan
con una triste realidad: un Estado débil y golpeado por la corrupción en casi
todas sus entidades que lo conforman. Uno de los candidatos recuerda la
estabilidad generada en la última década del siglo pasado, pero esa estabilidad
fue a coste de debilitar la presencia del Estado hasta volverla prácticamente
nula en muchas partes de la nación y en diversos sectores de nuestra estructura
social. Se lo degradó y se lo convirtió en una rémora. A esto hay que agregar
la gangrena de la corrupción que infestó todos los niveles de los organismos y
poderes estatales como sucedió con el Ejército y el Poder Judicial. De querer aplicar medidas para la seguridad
de la Nación, estas deben empezar con una reforma cabal del Estado para hacerlo
sólido y eficaz, y un combate cerrado
contra la corrupción, la cual fue fomentada, precisamente, en los gobiernos
anteriores de algunos partidos que están candidateando en esta contienda y que
usan, contradictoriamente, argumentos basados en el miedo histórico.
Esta contienda dista de ofrecer debates serenos sobre estos
dos puntos. Sus planes son inmediatistas y eso es peligroso. Ideas absurdas
como política de “tierra arrasada” vieron su fracaso en la campaña contra SL,
por ejemplo. Por eso, es bueno darse una vuelta por el libro Sendero de Gustavo
Gorriti para comparar lo que se promete y lo que puede suceder de seguir con
esas promesas ante estas realidades.
martes, 19 de enero de 2016
DECADENCIA SOCIAL
Vivir en Trujillo se viene haciendo cada
vez más una experiencia más frustrante. Las fiestas, lejos de haber permitido
manifestaciones de solidaridad y fraternidad (que es el mensaje que encierran
estas festividades) entre todos los habitantes de esta ciudad, han sido el
contexto y pretexto en los cuales hemos visto flagrantes evidencias de deterioro
social que pasan desapercibidas a la mayoría. Es más alarmante cuando visitantes
comienzan a describir a la ciudad con rasgos más negativos que positivos. En
una reunión hablaba con una persona que regresaba luego de 6 años; a pocas
horas de su llegada le pedí sus impresiones citadinas, estas se redujeron a tres
adjetivos: ruidosa, caótica, sucia. Estas características no se manifiestan
solo en estas conmemoraciones. Es parte de nuestro panorama urbano.
Extrapolando la teoría de la “ventana
rota” sobre violencia y criminalidad, elaborada por J. Wilson y G. Kelling de
la Universidad de Stanford, esta explica que un contexto de desorden, suciedad
y bullicio transmite a cualquier ciudadano o un simple vecino, “una idea de deterioro, desinterés,
despreocupación, que va rompiendo códigos de convivencia”. (http://www.cel.edu.mx/servicios/La%20teoria%20de%20las%20ventanas%20rotas.pdf). En otras palabras, las situaciones
permisivas generadas en las últimas décadas han sido el caldo de cultivo en el
cual los trujillanos hemos ido generando una serie de inconductas que las toleramos
gracias al incremento del egoísmo y mal espíritu de competencia en nuestra
sociedad: todo vale.
Ejemplificando los tres adjetivos
iniciales, no faltan a la verdad. Lo ruidoso
se da no solo en el tráfico, sino en el uso comercial (léase tiendas de
electrodomésticos) o cualquier manifestación cívica o religiosa. El uso de
pirotécnicos ruidosos que, además de estar prohibidos (trasgresión de la ley),
ha sido una clara demostración que a varios les importa un bledo el llamado a
la conciencia del uso de los mismos o la tranquilidad de sus vecinos. Lo
caótico se da en el tráfico, en el abuso de particulares y transporte público-privado
quienes compiten entre ellos sin importarles peatones, usuarios o los otros
conductores; caótica en su construcción; caótico es el uso de espacios públicos
para parrandear. Y lo sucio surge en la ineficiencia de autoridades municipales
de cualquier distrito y, sobre todo, en nuestra capacidad para generar basura:
fiestas populares, comercio ambulatorio, el simple peatón son generadores de
basura. Los desechos en el piso no son problema de la autoridad, lo es de sus
habitantes: calles, parques, jardines, entidades y lugares públicos,
universidades, colegios; espacios en los que no faltan botellas de plástico,
descartables u otros restos.
domingo, 8 de noviembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
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