Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
Datos personales
- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
- Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
domingo, 29 de marzo de 2026
POR EL DÍA DEL TEATRO: ARTE CONTRA LA VIOLENCIA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 29 DE MARZO)
domingo, 22 de marzo de 2026
VACÍOS PELIGROSOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMING 22 DE MARZO)
Se veía venir. Era cuestión de tiempo y usos estratégicos de marketing político. De los 27´325,432 peruanos electores para este 2026, hay un poco más de 6´892 mil jóvenes entre 18 y 29 años, muchos de los cuales van a votar por primera vez para estas elecciones generales. Casi siete millones de jóvenes que se han movido en las redes sociales, creciendo en el individualismo, la inmediatez, la comunicación compactada y el poder de la imagen. Su consumo informativo es audiovisual y su capacidad de retención para un único mensaje (de los varios que te bombardean en simultáneo) es de 40 segundos. Un minuto es ya una exageración. Muchos mensajes apretados están cargados de imágenes que tienden a lo ridículo, a lo vulgar y repleto de una simbología profusa vista en las mismas redes, fácilmente identificable por un usuario tenaz de estas formas de comunicación con el objeto de captar su débil atención; por eso, ahora los medios de comunicación tienden a acortar sus noticias en cortos (shorts) con el fin de ampliar su cobertura, ganar más vistas y, de ser posible, más “likes”. Es así que esta forma de consumo está ampliando su cobertura en grupos etarios adultos y tiene cada vez más personas dedicadas a esta estrategia, los “influencers”; por eso, cada vez más personas y empresas apuestan a ello. En el marketing político, este recurso ha estado siendo utilizado con regular frecuencia por diversos candidatos haciendo propaganda con actos desfachatados y ridículos. Pero, en las últimas semanas, algunos jóvenes dedicados a esta estrategia son usados para apoyar la candidatura de algunos postulantes cuestionados por su desempeño político en las últimas décadas. Nadie puede negar cuán debilitada está la democracia nuestra por toda la campaña lesiva que se hizo contra los partidos políticos en la década de los 90 el siglo pasado, gracias al Fujimorato. Bajo ese gobierno surgieron los engendros llamados partidos políticos que tenemos en la actualidad, sin alguna ideología, sin cuadros públicos para sacar adelante una ciudad, una región, un país. Los jóvenes de este siglo crecieron en esta anomalía, la que ha permitido que toda forma de corrupción y delincuencia prospere no fuera del Estado, sino en el interior de este. Vemos la anomia política en la que estos cuestionados personajes prosperan utilizando los recursos más latos y sucios disponibles para una población juvenil que ha crecido con una visión indiferente, incrédula de la política y su sociedad, y que son presa fácil de la inmediatez incuestionada de la información que inflan a tal o cual candidato. Tras 30 años de vacío político, hay un daño social en los jóvenes aprovechado por cuanto inescrupuloso usando cada “partido político” para catapultarse en el poder. Sin embargo, un factor a tomar en cuenta es la complicada cédula de votación que quizás haga que muchos votantes, muchos analfabetos funcionales, terminen por invalidar sus votos en estas próximas elecciones.
domingo, 15 de marzo de 2026
¿CAOS INTENCIONAL? (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 14 DE MARZO)
La semana que se fue ha sido una pesadilla a nivel nacional e internacional. Largas colas en grifos, conatos de huelgas, conductores desesperados arruinando sus unidades de trabajo en su afán de poder llevar el sustento diario, amas de casa abrumadas por las alzas abusivas de los balones de gas, especuladores en su salsa. Una gran y terrible verdad se puso de manifiesto: nuestra seguridad energética hace agua y la evidencia ha saltado bruscamente en el peor momento en el que el mundo está pasando una fuerte crisis por el ataque artero contra uno de los países petroleros más importantes del mundo la semana pasada: Irán. Los costos de la crisis del gas, hecha por la impericia de la empresa en su mantenimiento, quiere ser adosada a todos los usuarios, posición deleznable de socializar ese error empresarial con la sociedad. Descarados. Por otro lado, la locura bélica generada la última semana ha provocado un descalabro mundial con un alza descontrolada del barril de petróleo e, indudablemente, nosotros sufriremos las consecuencias, pues nuestro país es importador de este hidrocarburo, el cual va a subir de todas maneras. Como siempre sucede tras cada alza, es bastante difícil que el precio baje a sus precios originales, habida cuenta de que la situación generada por el conflicto en una zona estratégica (Estrecho de Ormuz) está lejos de arreglarse y sus efectos ya son devastadores alrededor del mundo. Basta con ir a cargar el tanque de gasolina para darnos cuenta de todo lo que esto implicará en la cadena de producción y distribución: ¡incremento inflacionario! ¿Racionamiento? Los que vivimos la crisis energética de los 70 recordamos los tres tipos de calcomanías que restringían el uso de un vehículo por un par de días dependiendo el color de la pegatina colocada en el parabrisas. Además, no olvidemos que estamos pasando momentos críticos climáticos como nos lo hacen recordar las lluvias que caen en nuestro país en los últimos días. Sobre piedras, palos. Ahora bien, estamos entrando a las últimas semanas para las elecciones generales. Los candidatos para todos los escaños afinan su narrativa para captar a los millones de indecisos que hay en estos momentos. Uno se pregunta qué impacto han de tener todas estas en las elecciones generales. Sospecho que la presente situación tanto energética como la preventiva ante los fenómenos naturales no están incluidos en los planes de gobierno; si los diversos candidatos de todos los partidos están al tanto de esta complicada coyuntura que estamos todos viviendo y que tiende a agravarse. Pero, en este Congreso plagado de reeleccionistas, la preocupación de estos es más de carácter personal y dudo que tengan la más mínima idea que cómo enfrentar este panorama que es el que van a heredar. Esperemos que, ante la anomalía hecha por el congreso saliente, esta coyuntura no se vuelva la justificación para sacar a cuanto presidente ascienda, para salvar su ineptitud.
domingo, 8 de marzo de 2026
INVENTANDO MONSTRUOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 8 DE MARZO)
Los tambores de guerra resuenan por todas partes. Los ciudadanos de pie, como siempre, se rodean de temor y odios en momentos de zozobra como los que estamos ahora viviendo, peor aún al saber que cosas tan sensibles como la economía de cada uno se va a ver fuertemente afectada por esa lejana guerra. La subida especulativa de los dos principales motores de la economía diaria, petróleo y gas, va a dar un golpe certero a todos nuestros bolsillos y nuestra primera reacción va a ser buscar culpables en todo este embrollo causado por un díscolo presidente que crea cuanto conflicto pueda para lograr sus objetivos y tratar de ocultar los problemas internos que lo amenazan. Ahora varias noticias tergiversadas o bulos circulan por todas las redes y medios de comunicación tratando de acusar a personas que han sido demonizadas a lo largo del tiempo, sea como propaganda, sea en construcciones falsas de hechos que se convierten creíbles ante la opinión pública gracias a la insistencia. En el libro “Chilenos expulsados del Perú con ocasión de la Guerra del Pacífico” del historiador Sergio Riquelme, este nos detalla cómo se fue construyendo una narrativa especial sobre los ciudadanos de los países contrincantes, sobre todo en los medios periodísticos peruanos y chilenos. Una actitud maniqueísta que rebaja a la calidad de subhumano o animal irracional al contrincante; esta es la primera arma que se utiliza para preparar psicológicamente a la población: “ellos son los malos; nosotros, no”. Ese es el origen de algunos dibujos animados y cómics, por ejemplo, en la sociedad norteamericana como fue el caso de Popeye y la “amenaza amarilla” (Japón), Pasmarote y el terror comunista, Capitán América (lleva todos los signos de la bandera estadounidense); entre otros muchos más. Volviendo al libro de Riquelme, es interesante leer las descripciones que corresponden a la persona enemiga “ideal”; no hay términos medios, la adjetivación negativa es contundente. Las páginas de los diarios, así como las redes hoy en día, están plagadas de arengas y pedidos a sus respectivos gobernantes de actuar implacablemente con el enemigo, esa persona que fue tu vecino, tu pareja o amigo, gracias a ese odio vesánico que brota entre la gente cuando está pasando momentos críticos. Esto sucede entre nosotros con la migración venezolana que recibe una carga negativa por parte de muchos ciudadanos culpándolos de toda la violencia que estamos viviendo. Para esta ahora no tan lejana guerra se busca culpables, monstruos distractores que han hecho que la gasolina suba, que tenga que pagar más por mi pasaje, que mi balón de gas haya subido más y mi presupuesto no alcance. Cabe preguntarse, a la larga, a quién beneficia esta guerra, fuera de las pingües ganancias que tendrán los comerciantes de armas, qué moviliza a estas personas crear tantos conflictos y qué problemas quiere ocultar. Estamos, pues, a merced de locos y parece que nadie los va a parar.
lunes, 2 de marzo de 2026
NATURALEZA DESNUDANDO LA CORRUPCIÓN (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 01 DE MARZO)
El Niño está de vuelta. Y se está manifestando de manera violenta en muchas zonas del país. Este fenómeno que era cíclicamente más distanciado, ahora se hace cada vez más recurrente. Esta situación puede tener diversas explicaciones, algunas de ellas negadas como el caso del cambio climático; pero, es una realidad contundente, peligrosa y costosa. La intensidad de este fenómeno es cada vez mayor y sus incidencias son desastrosas para la sociedad en su conjunto, pero en mayor incidencia en personas más desvalidas y de escasos recursos. Esta realidad climática ya está con nosotros y, como de costumbre, la ciudad no está para nada preparada. Y lo que hemos visto tanto en Arequipa (terrible) como Máncora y otras ciudades del Norte peruano nos debe de alertar sobremanera. El fenómeno es sí es inevitable, pero sus consecuencias sí se pueden atenuar de tomarse las medidas correctas y que deben ser política de la ciudad y región. Tras el desastre del 2017, se conformó un grupo de ciudadanos con el fin de alcanzar a las autoridades propuestas concretas para poder enfrentar con el tiempo los futuros desastres (por ejemplo, el del 2023 fue leve frente al 2017). Recuerdo que el fallecido arquitecto Jorge Saito propuso una serie de medidas que significaban decisiones políticas drásticas e impopulares, pero necesarias. Medidas como desalojar espacios intangibles ahora ocupados con viviendas, edificios, calles y todos los sistemas básicos (agua, desagüe y luz) era un primer paso; esta medida choca con las políticas de uso de terrenos, titulación y, obviamente, contra los traficantes de terrenos. Para nadie es un secreto que muchas zonas peligrosas están ocupadas y, por el populismo de autoridades ediles, los ocupantes han recibido título de propiedad y tienen todos los servicios básicos como alumbrado público y redes de agua potable que son dañados como sucedió en 1998 y 2017. Una verdadera planificación urbana hubiera restringido obligatoriamente el uso de dichos espacios. Como lo visto en Arequipa, las torrenteras (o lloqllas) fueron obstruidas por casas, avenidas, calles, edificios; las consecuencias han sido lamentables. Otra propuesta, vinculada al bienestar social en la lucha contra la delincuencia, es la construcción de grandes parques, grandes zonas de áreas verdes que se ubiquen en diversas partes estratégicas de la ciudad. Trujillo se ha llenado de losas deportivas, las que no tienen un uso adecuado e integrador; en vez de crear grandes parques zonales, áreas verdes vitales que permitan una mejor integración social, reduzcan el calor en las zonas aledañas y funcionen como una zona de amortiguamiento frente a las inundaciones o huaycos como los del 2017. Por último, la tropicalización de nuestra ciudad obliga a tomar estrictas medidas en la construcción de viviendas y la planificación vial. Son decisiones políticas y económicas que, obviamente, no serán tomadas. Sólo queda esperar.


