viernes, 3 de septiembre de 2010

EDGAR MORIN Y LA EDUCACIÓN: LOS SIETE SABERES NECESARIOS. Principios críticos para la nueva educación

Quiero confesar que es la primera vez que leo a Edgar Morin de una manera detenida para ir ahondando en su pensamiento y la influencia que dicho pensamiento influye y cuestiona la educación moderna a todo nivel. Es necesario internarse en su vida para poder entender el vínculo entrañable que existe entre sus experiencias personales y su obra intelectual.

Miguel Grinberg lo presenta así: Morin nació en París el 8 de julio de 1921, quien debió aprender a resistir el dolor desde su temprana niñez por la prematura muerte de su madre; se enroló muy joven a las filas de la Resistencia Francesa y se adhirió al marxismo-leninismo. En 1949 tuvo una fuerte crisis de ideas y se escindió de las filas del estalinismo soviético, pero tampoco abrazó el ideal burgués, al cual muchos intelectuales de su época fueron tentados. Comenta Grinberg sobre su niñez datos tan relevantes como: “mi padre no me enseñó una tradición ni un saber, normas y creencias. No me aportó verdad religiosa alguna, principio político alguno. Poseía, no obstante, y fue poseído por la religión de la familia, que suponía el culto a los padres y la ética espontánea de la solidaridad familiar”. Por ser hijo único vio la desintegración de su gran familia materna, ya que decidió distanciarse de sus familiares tras la muerte de esta. Su trabajo intelectual le permitió acercarse a las grandes estructuras mentales del mundo occidental: conoció la SOCIOSFERA de Karl Marx y la PSICOSFERA de Sigmund Freud. Se adentró al planteamiento noosférico del jesuita Pierre Teilhard de Chardin, y comprobó de cada uno sus limitaciones (como veremos en el discurrir de esta breve exposición). Respetó el fenómeno social como una manifestación sincera, limpia, y le interesaron de sobremanera aquellos que reconocían como “desordenados, irregulares, desviados, oscuros, indeterminados, aleatorios”, aquellos que son el objeto de rechazo y postergación de las grandes corrientes sociales, económicas, políticas, culturales y científicas de un mundo que quiere controlar todo casi matemáticamente (desde muchas perspectivas: cuadros macroeconómicos, teorías socioeconómicas y corrientes macro culturales que puedan avalar, por ejemplo, la economía libre de mercado en la actual globalización).

Ante su exigente formación intelectual y con el fin de preparar a la Humanidad dentro de un modelo educativo más inclusivo, integrador y dentro del marco del pensamiento complejo, fue invitado a escribir una reflexión de la situación actual, un diagnóstico, a pedido de la UNESCO en 1996, cuando iniciaba su “Programa Internacional sobre la educación, la sensibilización del público y la formación para la viabilidad”. Ya se hablaba de la educación en términos de la DURABILIDAD, una educación que permitiese al educando prepararse para el avenir, no solo en conocimientos sino en herramientas y actitudes que le permitiesen afrontar los nuevos retos. Muchas de las cosas que voy a comentar ahora cuestionan todos los niveles educativos, puesto que muchos de los siete puntos que se van a exponer han remecido nuestro sistema como tal.

Morin pide, en su ensayo publicado en 1999 (disponible en Internet y su uso es libre para el uso intelectual), que los siete saberes necesarios que va a exponer sean incluidos en los planes educativos de todas las actuales sociedades sin excepción, pese a que han de tocar elementos sensibles de nuestras sociedades como el pensamiento científico, las opciones filosóficas y creencias religiosas.

Los siete saberes son: las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión. Los principios de un conocimiento pertinente. Enseñar la condición humana. Enseñar la identidad terrenal. Enfrentar las incertidumbres. Enseñar la compresión. La ética del género humano.

Debido a la brevedad de esta exposición me voy a limitar al primer saber.

1) El primer saber se focaliza en el conocimiento y “las cegueras” de este: EL ERROR y LA ILUSION. Morin advierte que la educación debe mostrar que no hay conocimiento que no esté de alguna manera u otra, amenazado por el error y la ilusión. Advierte, válidamente, que un conocimiento no es el espejo de las cosas o del mundo exterior, sino que es una transformación que todos los seres humanos hacemos de nuestro entorno. Explica dos interesantes motivos: todo conocimiento es una traducción y por lo tanto está sujeto a errores, ya que es una interpretación racional; además, la racionalidad no está exenta de sentimientos. Como bien lo explica, cualquier racionalidad está siempre acompañada de un sentimiento que moviliza nuestra curiosidad, necesidad o ansia de saber. En sus palabras, “el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad”, lo que conlleva a decir que pueden surgir distorsiones. Además, la ciencia cuenta con paradigmas, algunos de los cuales pueden desarrollar ilusiones y ninguna teoría científica puede decirse que dure eternamente. Ejemplos a lo largo de la historia lo demuestran, algunos con tristes casos como el Giordano Bruno o Galileo Galilei. Morin clasifica los errores en:

a. Mentales: Nuestro organismo recoge información a lo largo de su existencia y la va transformando como una suerte de tamiz. Influyen en este proceso nuestro organismo en sí, nuestra naturaleza mental (egocentrismo, negación) y nuestra capacidad de selección de nuestra memoria. Aquí es interesante discutir una serie de ideas que han sido discutido en los últimos años: caso es de la Civilización y cultura, términos cuestionados por pensadores como Walter Mignolo, y el concepto de Cultura o lo culto que marginó por mucho tiempo a la cultura popular, la que se encarga de los elementos “presenciales” de una sociedad como lo plantea Santiago López Maguiña. Estos conceptos son aprendidos y han permanecido por mucho tiempo en nuestras sociedades y han servido como un prisma del cual hemos construido nuestros esquemas y nuestros juicios de valor.

b. Intelectuales: un sistema de ideas puede contener errores y muchas veces tiende a justificarlos. Esto se da mucho más en las doctrinas que no aceptan cuestionamientos. Volvamos a retomar las propuestas reflexivas de Mignolo, quien habla de Darcy Ribeiro para determinar nuevas perspectivas intelectuales que permitan una nueva lectura de nuestras sociedades e historias. La visión eurocentrista de los ‘últimos 500 años nos ha mantenido en una suerte de limbo del cual debemos salir para construir nuestras identidades a través de la educación.

c. De la Razón: nuestra racionalidad nos permite adecuarnos al manejo de la información y contrastarla con una serie de factores de verificación. Así tenemos una racionalidad constructiva, la que crea teorías coherentes y una racionalidad critica, la que evita que dichas teorías se conviertan en doctrinas. Pero no necesariamente el proceso de selección obedece a una racionalización equilibrada, ya que al constituirse en un sistema lógico, puede fundarse sobre bases mutiladas o falsas, y se niega a discutir con otros argumentos. Esta seudo racionalidad muchas veces crea su mundo y no interactúa con la realidad en la que opera, llegando en algunos casos a rechazarla. Según dice Morin, la verdadera racionalidad “dialoga” con la realidad (que en cierta manera se resiste a ser interpretada). Este encuentro debe ser fruto del debate argumentado de las ideas y no debe ser propiedad de un sistema de ideas. La racionalidad llega en muchos casos a prescindir de los seres, los afectos, de la subjetividad y la afectividad. La reflexión de Morin llega a criticar el pensamiento occidental, puesto que este se ha creído (y se cree) dueño de la racionalidad; este se dedicó a ver errores, ilusiones, retrasos en todas las demás culturas a las cuales sometió por su poderío tecnológico y para tal ha construido constructos o esquemas mentales racionales que han justificado este status quo, desde dogmas religiosos (muy prolífero el estudio del pensador francés Jacques Lafaye sobre la conquista de América en su libro MESIAS, CRUZADAS, UTOPIAS) hasta sorprendentes pero “racionalmente” justificadas, teorías raciales.

d. La ceguera del PARADIGMA: punto complementario de lo anterior mencionado, puesto que el paradigma es el ingrediente necesario de la racionalidad. El paradigma selecciona conceptos maestros de inteligibilidad. Este proceso excluye, muchas veces, conceptos que le son antinómicos (el desorden para el determinismo; el espíritu para el materialismo; la materia para las teorías espiritualista; los acontecimientos para los estructuralismo). Así, pues, rechaza ideas que no estén integradas a su discurso o a la teoría. Estas son las razones por las cuales nuestras sociedades han sido poco comprendidas, ya que están ubicadas en el campo de lo salvaje y de lo caníbal. La reciente tercer ola de Globalización ha fingido, como lo advierte Mignolo, haber neutralizado esa percepción peculiar de Europa de los países colonizados y se ha iniciado una sutil forma de “integración” de los países fuera de la producción intelectual identificadas por ellos como relevante. Todo esto se sustenta en una determinación de sus operaciones lógicas maestras, las cuales se tornan preponderantes, pertinentes y evidentes. Y este proceso no permite cierta operación lógica necesaria: la disyunción, la otra posibilidad. Por eso, la adecuación de los primeros eventos de conquista fue un proceso lento y vertical, lo que justificaba su proceso de evangelización, primero, y luego el de civilización. La adecuación empezó con el pensamiento de Descartes, tras la hecatombe del pensamiento europeo luego del descubrimiento de América. El paradigma efectúa así la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas, designando las categorías fundamentales de la inteligibilidad y controlando su empleo. La sociedad que lo usa, lo enseña a sus individuos. Va creando relaciones primordiales en el nuevo conocimiento determinando nuevos conceptos, imponiendo discursos y teorías, organizando las mismas y regenerándolas dentro de su marco referencial. Desde el siglo XVII (punto de partida de Descartes y su individualidad subjetiva racional ha separado los objetos de estudios en planos simétricos opuestos:
 Sujeto/objeto; alma/cuerpo; espíritu/materia; calidad/cantidad; finalidad/causalidad; sentimiento/ razón; libertad/determinismo; existencia/esencia.
Una suerte de desdoblamiento y no de integración, excluyendo la disyunción. Lo que no encajaba quedaba en el mundo de lo oscuro, de lo ignoto e incomprendido. Lo mismo pasaba con las lenguas, priorizándose las lenguas occidentales y postergando las aborígenes. Todo esto va creando, ayudado por el paradigma y los modelos de compresión, juicios de valor y rechazo, con los modelos educativos a estimular y rechazar.

e. Acompañan a los paradigmas el determinismo de las convicciones y creencias. Son una forma de sacralización del conocimiento y que termina por anatematizar todo aquello que no encaje dentro del esquema. Hay un ejercicio de coerción que ya se conoce desde la época del Renacimiento y el caso de Giordano Bruno. Se crea, pues, una convergencia de determinaciones sociales, económicas y políticas, como el poder, la división de clases, burocratización del trabajo; con las determinaciones culturales y encorsetan el conocimiento. Los ejemplos se han dado en las dictaduras marxistas como en las del libre mercado (la nueva dictadura) que se han vuelto imperativos de la actualidad. Esto genera lo que él denomina como IMPRINTING como una huella que se delimita una suerte de conformismo y hacia una normalización de la sociedad. Es una determinante de una sociedad, funciona como un molde. Cada ciudadano que accede a una cultura recibe una huella indeleble que lo acompañará a tomar decisiones en su vida.

f. La Noosfera es un mundo ideal en el cual “moran” las ideas, las cuales tienen una suerte de vida propia. Estas existen y asumen una suerte de parámetro del comportamiento y la vida en general de una sociedad, ya que en ella se instalaron los mitos, los dioses; también se han instalado las ideas, las cuales motivan a los hombres a una hiperconsciencia irracional (contradicción). Este mundo debe servir para orientar, no para generar divisiones entre los humanos. Al construir nuestras ideas, estas deben estar sometidas a la duda, puesto que pueden impedir una verdadera relación con el objeto de nuestro estudio, pero no podemos prescindir de ellas, ya que son la pauta para iniciar un estudio y ver sus errores, además.

g. Ante lo planteado por Morin y lo que hemos podido ver en los últimos años, lo inesperado debe formar parte de nuestras expectativas. El avance de la tecnología nos he permitido acceder a nuevas ideas, sociedades, formas de ver el mundo, epistemologías nuevas de la vida. Muchas de estas cuestionarán las nuestras. Los avances en las ciencias sociales latinoamericanas, así como la expansión de las sociedades asiáticas en todos los ámbitos relevantes han de generar fuertes cambios en el mundo. Mignolo advierte en su artículo GLOBALIZACION, PROCESOS CIVILIZATORIOS Y LA REUBICACION DE LENGUAS Y CULTURAS algunos cambios que se avecinan y la actitud bastante reticente de las actuales sociedades dueñas del conocimiento ante estos cambios. No hay que olvidar que la globalización expande el conocimiento, pero este es aun exclusividad de ciertos centros de poder académico.

h. Por último, en el conocimiento debe haber incertidumbre. El conocimiento del conocimiento que vincule al educando con su conocimiento debe ser el principio de toda educación. Debemos saber que el conocimiento en general estará sujeto a condiciones bioantropológicas, culturales y noológicas, las cuales cuestionaran al conocimiento en sí. Debemos estar atentos a cómo integrar al educando con el conocimiento y que este integrado en su entorno, y hacer una meta reflexión del mismo para observar y criticar, no permitir que se ciegue el conocimiento por cualquiera de los puntos anteriormente expuestos. Así pues preparar nuevas teorías más abiertas, críticas, racionales, autocríticas. Se necesita un nuevo paradigma que permita el conocimiento complejo, que integre ese mundo que está allí afuera esperando ser entendido y atendido por nosotros mismos. Como bien culmina Morin su primera reflexión hay que evitar que los hombres y mujeres seamos juguetes o esclavos de nuestras ideas deterministas y erróneas. La educación, como deber, tiene que armar a cada uno de nuestros alumnos para el combate vital por la lucidez. Indudablemente que es un extraordinario punto de partida.

FUENTES:

1) MORIN, EDGAR. LOS SIETE SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACION DEL FUTURO, UNESCO, 1999.

2) GRINBERG, MIGUEL. EDGAR MORIN Y EL PENSAMIENTO COMPLEJO, www.pensamientocomplejo.com.ar

3) BEORLEGUI, CARLOS. FILOSOFIA DE LA MENTE, VISION PANORAMICA Y SITUACION ACTUAL.

4) VICH, VICTOR. SOBRE CULTURA, HETEROGENEIDAD, DIFERENCIA. De ESTUDIOS CULTURALES: DISCURSOS, PODERES, PULSIONES. PUCP, UNIVERSIDAD DEL PACIFICO, IEP, LIMA, 2001.

5) MIGNOLO, WALTER. GLOBALIZACION, PROCESOS CIVILIZATORIOS Y LA REUBICACION DE LENGUAS. De GLOBALIZACION Y DIVERSIDAD CULTURAL. IEP, LIMA, 2004.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es interesante ver cómo en las universidades Morin es un gran referente para los jóvenes . Los 7 saberes ...debe ser una lectura necesaria para comprender la complejidad de las cosas y cómo estas al final se concentran en un todo.

Difundamos más a Edgar Morín